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ARQUITECTURA

Bienvenidos a la arquitectura emocional

Una muestra en CentroCentro profundiza sobre la faceta social de la arquitectura

'Spanish Dreams', una de las imágenes que forma parte de la muestra en CentroCentro.
'Spanish Dreams', una de las imágenes que forma parte de la muestra en CentroCentro.

Distraen los paisajes de grúas rascando el cielo y los pallets de las cunetas, pero la arquitectura es un oficio emocional. Y lo es tanto para el que planea el espacio como para el que lo habita: los reflejos de cristales en la M-30; la escalera de caracol de un museo; la tienda de #acampadasol o una sala en construcción en el Reina Sofía. Todo el conjunto tiene una lectura y un alma. CentroCentro dedica una de sus salas a la arquitectura emocional y, hasta final de mes, enseña Madrid a través de paisajes de imágenes y palabras. El plan es continuar con tres exhibiciones más de la misma temática, una por trimestre. Arquitectura Emocional es la primera de las cuatro.

“Vivimos los lugares y ellos nos viven a nosotros; aprendemos a mirarlos y hacerlos nuestros”, apunta Asier Rúa, uno de los 13 fotógrafos que participan en Arquitectura Emocional. El concepto emocional fue ideado a principios del siglo XX por el artista, escultor, poeta, arquitecto y, entre otras cosas, promotor de la abstracción constructiva- Matias Goeritz, que inspira el trabajo de todos ellos.

Identidad, existencia, subliminal, potencial, colectivo, pasado, silencio… cada término subraya en Cibeles los títulos de las fotos. Los paneles que retratan Madrid desde múltiples panorámicas “pretenden incentivar, provocar una implicación del ciudadano con los espacios y participar en ello... entender mejor Madrid”, apunta Inés Caballero, comisaria de la exhibición. “Y de paso, recuperar las funciones sociales, políticas y económicas de la arquitectura”, añade. Unas intenciones que se magnifican a la vuelta del pasillo, con fragmentos de la extinta revista CIRCO que invitan a reflexionar sobre aquellos mismos términos.

“La idea es que veas las fotos, que te quedes con esa literatura y luego crees la tuya”, apunta el arquitecto Javier Peña, responsable del formato expositivo de la muestra, que combina instantáneas y palabras escritas en forma de ensayo y collage. Los fotógrafos que firman (Carlos Albalá, Mariela Apollonio, Juan Baraja, Diego Beas, Cadelasverdes, Nicolás Combarro, Julio Galeote, Paco Gómez, Fernando Maselli, Emilio Pemjean, Alfonso Quiroga, Asier Rua y Marta Soulcuyos) presentan trabajos tan dispares como la ecléctica fisonomía de la capital.

'Periferia', una de las fotos dentro de la muestra.
'Periferia', una de las fotos dentro de la muestra.

Los trece buscan los espacios urbanos que revelan la ciudad en sus distintas facetas: “como lugar lúdico; como espacio abandonado; similar a un entorno natural; de naturaleza abstracta; conmovedora; resistente; colectiva; inadvertida; desaparecida; incompleta y existencial”, define Inés Caballero. Por eso la exposición es también una colección de postales por la urbe y los momentos que ha vivido. Desde su propia primavera política, el 15-M, hasta las bibliotecas que huelen a polvo vistas a través del cristal. O la que sangra por la burbuja inmobiliaria evidenciado en unos alrededores yermos, que podrían inspirar un paisaje de thriller de ficción.

Relatan los arquitectos Caballero y Peña que idearon la muestra como “un gran archivo” que se mueve y se toca y donde unas imágenes pueden hermanarse con otras a través de paneles móviles. “Es una visión alternativa de la ciudad, un paseo a través de sus espacios menos conocidos”, expone ella. “Luego te los encuentras en la ciudad, pero ya han adquirido otras capas de significado: la visión del artista”. Para Peña, la exposición es transversal y la lectura propia convierte Madrid “en lo que tú quieras” y te invita a quedarte todo el tiempo que sea necesario, sin comenzar o terminar en un punto concreto. “Al final las ciudades son experiencias muy particulares, por eso, lo que se expone aquí va más allá de la arquitectura, es emoción. Y además es la tuya”.