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El trueque de casas por vacaciones gana terreno

El intercambio de viviendas como nueva modalidad del turismo ‘low cost’ se afianza en Madrid

Una vivienda de intercambio en la calle del Amparo, en Madrid.
Una vivienda de intercambio en la calle del Amparo, en Madrid.

"Llegamos a intercambiar casas por casualidad. Buscábamos un apartamento, porque tenemos un bebé de seis meses y el hotel nos resultaba incómodo. Mi marido encontró en Internet la opción de alojarnos en casas de otra gente, a cambio de ceder nuestra vivienda durante unos días. Decidimos probarlo y fue una experiencia buenísima". Ángeles Guisado y su marido se fueron de vacaciones en París en la casa de Martín, una mujer francesa que les introdujo a esta forma de viajar. "La dueña nos dejó las llaves de su casa, que era muy cómoda. Nos dio informaciones de la ciudad y nos dejó comida en la nevera, ya que llegamos el domingo por la tarde. Sacó incluso juguetes y cosas para el bebé. Fue prototípico de las ventajas del intercambio", relata Guisado, dando fe de por qué ha repetido tres veces la experiencia en tan solo un año.

El fenómeno del intercambio de casas entre particulares para ir de vacaciones nació en los sesenta, en California (Estados Unidos), cuando un grupo de catedráticos decidió crear una red de universitarios que, alojando o cediendo sus casas durante una temporada, querían reducir los costes de estancias en el extranjero.

Ahora el mecanismo se ha perfeccionado. Con Internet los usuarios formulan en tiempo real sus propuestas, cuelgan fotos en las plataformas digitales y filtran todas las opciones según sus necesidades o preferencias. La comunidad de viajeros que intercambian viviendas ha llegado a miles de hogares de todo el mundo, aunque, como en los sesenta, los perfiles de los interesados siguen siendo familias de clase media y alta, con buenos conocimientos de los idiomas y con niños pequeños, o jubilados.

A diferencia de la web Airbnb, que permite alquilar viviendas y habitaciones entre particulares para estancias cortas, el intercambio de casas es la fórmula más pura de la economía colaborativa. Los intercambios se realizan sin pagos que eluden los controles de Hacienda, y en los últimos años el trueque de casa entre viajeros se ha popularizado.

Según las estadísticas de los portales del sector, Madrid es el segundo destino más buscado por los extranjeros, solo después de Barcelona. "Desde el comienzo de nuestra actividad, en 2011, los intercambios en Madrid se han multiplicado por cuatro", cifra Lucía Castro, jefa de proyectos para España de la web GuesttoGuest, una firma francesa que permite cruzar intercambios a través de un sistema de puntos. Las viviendas registradas en Madrid de este portal son alrededor de 2.500. "Hay personas que realizan hasta 15 intercambios cada año", apunta Castro.

El viajero que intercambia casas busca más la parte experiencial y cultural del viaje, agrega Violeta Díaz, encargada en España de la web Intercambiocasas.com, una de las web más antiguas del sector, con 280 usuarios registrados en la capital. "Los dueños de casa, antes de irse, preparan carpetas con informaciones sobre el destino (supermercados, transportes, lugares de interés). Esto permite al huésped vivir durante su viaje como la gente local".

Italianos y franceses

Franceses e italianos son los que están más interesados en visitar la capital pasando por las casas de sus ciudadanos. Pero también hay estadounidenses, británicos, canadienses. "La gente me ponía reparos a dejar mi casa a un extraño. Las amigas me preguntaban por si no me molestaba que la gente viera mi casa, mis ropas, etc.", admite Ángeles Guisado, quien, sin embargo, subraya que nunca tuvo problemas.

En el portal GuesttoGuest, los usuarios pueden verificar que los inscritos son realmente dueños o residentes en las viviendas que ofrecen. Además, antes de la estancia, los anfitriones pueden pedir el pago de una fianza, por si algo se rompe en la vivienda. Normalmente, explica Castro, las visitas terminan con una buena experiencia, una botella de vino de regalo y los agradecimientos de los huéspedes.

Después de París, Guisado y su marido se fueron de intercambio a Florencia, Cádiz y Valencia. En la ciudad toscana, los anfitriones les indicaron los lugares más auténticos de la urbe. Además, se encontraron con una vecina que les propuso cocinarles platos italianos. Incluso en Valencia, donde ya han viajado a menudo, acabaron descubriendo sitios nuevos, alternativos a los recorridos clásicos. París, Roma, Berlín y Ámsterdam son los destinos más buscados por los madrileños.

"El hotel sigue siendo una buena opción si vas sin hijos y por estancias breves. Pero para viajes más largos, intercambiar viviendas es una muy buena opción", resume Guisado. Según los cálculos de Intercambiocasas.com, el intercambio de viviendas entre particulares reduce en un 58% los presupuestos del viaje. "Lo recomendé a unos amigos que también tienen un hijo pequeño. Se fueron al Pirineo y estuvieron encantadísimos", concluye esta viajera desde la casa de una familia de Cádiz.

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