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El ‘balconing’ y otros excesos del turismo masivo en España

Jóvenes ebrios saltando desde balcones o el "mamading" son algunas de las imágenes que cada año se repiten en las comunidades más turísticas

Turistas se pasean desnudos por el barrio de la Barceloneta en verano de 2014.

La llegada de turistas a España durante los últimos años ha sido imparable. En 2015, 68,1 millones de extranjeros visitaron nuestro país, la mayor cifra de la historia. Hasta mayo de 2016, llegaron 25,2 millones, un 11,4% más que en el mismo periodo del año anterior. Unas cifras récord que suponen grandes impactos económicos como la creación de empleo, pero que también afectan a la convivencia en las zonas más turísticas de España. Ciudades como Barcelona ya han tomado medidas para paliar el ruido, la limpieza y el aumento de los “actos incívicos” durante este verano. Turistas entrando desnudos a comprar en supermercados, muertos por ‘balconing’, o fiestas de alto contenido sexual como la del “mamading” en Magaluf (Mallorca) son algunos de los efectos del turismo de borrachera y “low cost” que durante los últimos años han proliferado en las comunidades más turísticas de España. Las zonas más populares dedicadas al turismo juvenil, de discoteca y barra libre tienen calles y zonas exclusivas para el desenfreno y el consumo sin límites.

“Balconing”, deporte nacional del turismo de borrachera

En 2013 el Ayuntamiento de Salou (Tarragona) decidió multar con 300 euros a los turistas que hicieran balconing, práctica consistente en saltar de un balcón a otro de un hotel o de un balcón a la piscina. Famoso es el llamado 'Saloufest', evento para universitarios británicos e irlandeses en el que reina el alcohol y la juerga sin fin. En Magaluf (Mallorca), un joven británico de 25 años tuvo el dudoso honor de convertirse en la primera víctima de esta práctica en la temporada 2016. La víctima resultó herida de carácter grave tras sufrir un traumatismo craneoencefálico al caerse desde un metro y medio de altura de la terraza del hotel donde se alojaba. En 2015 el ayuntamiento de esta pequeña localidad costera al sur de Mallorca también reaccionó al fenómeno, calificando el balconing como falta grave, con multas de entre 750 y 1.500 euros. “La temporada no empieza hasta que llega el primer turista muerto por balconing, es una frase irónica recurrente entre los mallorquines.

‘Mamading’ en Magaluf

La localidad mallorquina de algo más de 4.000 habitantes es uno de los puntos más calientes del turismo de borrachera en España. En julio de 2014 un vídeo en el que se veía a una chica irlandesa de 18 practicando una felación en serie a una veintena de jóvenes borrachos a cambio de una copa dio la vuelta al mundo. El mamading, práctica apodada tras la difusión del vídeo, tuvo un gran revuelo internacional y fue portada de periódicos sensacionalistas en el Reino Unido. Desde entonces, Baleares combate la imagen de turismo de borrachera que tiene en El Arenal (Llucmajor) otros de sus enclaves por excelencia.

Hacer la compra desnudo en Barcelona

La foto de unos turistas haciendo la compra desnudos en 2014 en un supermercado del tradicional barrio de la Barceloneta (Barcelona) llevó al hartazgo de sus vecinos. La cercanía de la playa y de zonas de discotecas como el Puerto Olímpico son los factores que pusieron en el punto de mira del turismo masivo a este tradicional barrio de pescadores. La instantánea estalló una protesta vecinal que a día de hoy todavía persigue con manifestaciones contra los locales de música y los apartamentos de uso turístico. Los vecinos aseguran que resulta muy difícil vivir en el barrio, sobre todo en verano, cuando las calles se abarrotan de jóvenes británicos hospedados en apartamentos de uso turístico ilegal. El Ayuntamiento impulsó en julio “El Plan de verano 2016”, un conjunto de medidas como el del aumento de los agentes cívicos, instalación de urinarios públicos o inspecciones nocturnas en apartamentos turísticos ilegales.