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Cataluña desoye al juez y deja a Aragón sin los tesoros de Sijena

La Generalitat aprobará hoy la devolución de 53 de las piezas, las de menor valor, y el ejecutivo aragonés pedirá la incautación urgente de las 97 obras reclamadas

Las obras del Monasterio de Sijena en el MNAC. JOAN SÁNCHEZ JAVIER MARTÍN | ATLAS

Llegó el día decisivo sobre el conflicto de las obras de arte de Sijena y pasó lo previsto: nada. La Generalitat de Cataluña desoyó a la justicia y no devolvió ayer provisionalmente las 97 piezas reclamadas por el Gobierno de Aragón, tal como fijó la titular del Juzgado de Primera Instancia Número 1 de Huesca. El Gobierno catalán ratificaba así lo que viene afirmando desde que su homólogo aragonés pidió la ejecución de la sentencia tras el recurso interpuesto por la Generalitat ante la Audiencia: que era “inasumible” cumplir con esa fecha porque buena parte de las obras en litigio están inscritas en su patrimonio de bienes protegidos y, hasta que no sean descatalogados como tales, no puede entregarlos para no incumplir la propia legislación catalana.

En cualquier caso, la Generalitat mueve ficha: en su consejo ejecutivo de hoy se dará luz verde a la devolución de 53 de esas piezas: las que al parecer no están catalogadas ni protegidas y que se hallan depositadas actualmente en los almacenes del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) en Barcelona, en concreto en su almacén, puesto que nuca han sido expuestas.

Se trata de cucharas, tenedores, casullas, cálices y otros objetos litúrgicos, claramente de valor menor en comparación con las 44 obras restantes, estas sí catalogadas y protegidas por la ley catalana del patrimonio y que permanecen en el Museo de Lleida. Solo siete de este segundo paquete, sin embargo, son exhibidas: tres cajas sepulcrales de las monjas del monasterio oscense y cuatro fragmentos de un retablo de alabastro dedicado a Santa Ana, del escultor francés del Renacimiento Gabriel Joly.

Esas 53 obras que el ejecutivo catalán piensa devolver a Aragón tienen claramente un peso artístico limitado. Pero son las que el 20 de julio el consejero de Cultura de la Generalitat, Santi Vila, comunicó que se entregarían. Vila pactó esa lista de obras en abril con su homóloga aragonesa, Mayte Pérez, y acordó con ella que se entregarían en un acuerdo que al final no cuajó por la oposición política de Esquerra Republicana (ERC). La Generalitat no hará una entrega inminente de las piezas. No se especifica cuándo tendrá lugar la devolución, aunque fuentes técnicas barajan un plazo de dos semanas.

El Gobierno catalán pretende evitar como sea la imagen de unas piezas de arte saliendo del MNAC, con o sin la presencia de policía judicial, y cargándose en un camión con destino a Huesca, máxime cuando el Parlament aprobó hace solo 12 días, sin ningún voto en contra, una resolución en la que instaba al Govern a tomar “todas las medidas necesarias” para que se conserven las obras en el Museo de Lleida y en el MNAC. La propuesta se debatió con carácter de urgencia tras el auto de la juez de Huesca fijando el 25 de julio como fecha tope. La resolución contó con el apoyo de todos los grupos, desde el Partido Popular a la CUP, mientras Ciudadanos optó por la abstención. También existe cierto temor a que a partir de hoy Aragón requiera a la juez que envíe a la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional para que incaute de manera urgente los bienes que, según la decisión de la magistrada, han de reintegrarse. Eso se desprendía ayer de las declaraciones del presidente de Aragón, Javier Lambán, cuando afirmó que pedirá la ejecución de la sentencia “hasta sus últimas consecuencias”.

En Cataluña y en Sijena se vivían ayer situaciones bien distintas. Tanto el MNAC como el Museo de Lleida estaban cerrados por descanso semanal, pero en el segundo su director, Josep Giralt, admitía que, de sacar las piezas, “el proyecto museístico sufriría un cambio notable y debería replantearse su discurso y recorrido”. La semana pasada, unas quinientas personas participaron en una concentración de carácter festivo en la plaza que se halla delante del museo bajo el lema Los museos no se tocan, y en la que, entre otros políticos y asistentes, estaban el diputado de ERC en el Congreso Gabriel Rufián y el alcalde de Lleida, Àngel Ros.

Mientras, ayer, en Sijena, los técnicos aguardaban la hipotética llegada de las obras en la que fue la antigua sala del dormitorio de las monjas, ahora con vitrinas y muebles de museo. El Gobierno aragonés ha invertido en ella 100.000 euros y destinará entre 250.000 y 300.000 más a la sala capitular, que debería acoger las pinturas del monasterio que alberga el MNAC y que son, también, motivo de litigio en una segunda causa judicial. La exhibición ayer de las salas es una respuesta tácita a uno de los requerimientos presentados por la Generalitat ante la juez como contraataque jurídico y en la que se hacía constar que no se habían valorado las condiciones de conservación y seguridad de los objetos en su futura ubicación en caso de devolverse.

300.000 euros de coste

Esa es una de las diversas estrategias del Gobierno catalán para agotar la vía jurídica de un caso que se inició en 1983, cuando tanto el MNAC como la Generalitat (es titular directa de 12 de ellas) empezaron a adquirir piezas a las monjas de Sijena, en una operación que acabó en 1994 con un montante de unos 300.000 euros. En febrero del año pasado tuvo lugar un juicio sobre la propiedad de esas obras y el juzgado de primera instancia de Huesca declaró la compra nula y dio la razón a Aragón, obligando al traslado. La Generalitat presentó entonces recurso, que aún no se ha resuelto.

En la trastienda del caso hay para todas las partes: en el argumentario de Sijena está que el monasterio fue declarado en 1923 monumento nacional, por lo que no podían adquirirse o separarse bienes del conjunto y, en consecuencia, toda venta posterior es ilegal. Desde Cataluña se arguye que hay piezas de Sijena en museos como el Prado en Madrid, en Zaragoza o Toledo y que, en cambio, no se reclaman. En la petición de nulidad de actuaciones que presentó la Generalitat el pasado miércoles también se aseguraba que no había referencia alguna a la devolución de los 300.000 euros si las piezas eran devueltas, o que el monasterio está hoy arrendado a unos terceros ajenos al litigio. Ayer no pasó nada. Desde hoy, puede pasar de todo.

Las pinturas murales, la guinda

Pinturas de la sala cpitular del Monasterio de Sijena expuesta en el MNAC. EL PAÍS

Aunque no lo parezca por el litigio y el cansino ruido mediático, la estrategia de la Generalitat pasa por no poner demasiadas trabas a la devolución de las 97 piezas a Aragón. La razón: su verdadera y crucial batalla está en las excepcionales pinturas murales románicas del monasterio, en el MNAC desde hace 40 años, pero que también de manera provisional un juzgado de Primera Instancia de Huesca, ahora el Número 2, ha pedido que se devuelvan. Aquí no hubo compra. Todo fue más épico... y verbal. En agosto de 1936, y ante el incendio del monasterio por milicianos de la CNT-FAI, la Generalitat envió una misión, dirigida por mosén Josep Gudiol, que, conocedor de técnicas muy complejas, para salvaguardar las pinturas las extrajo de los muros, con la ayuda entonces de las gentes de Villanueva de Sijena, ente ellas el cantero, padre del actual alcalde, hoy de los más beligerantes para que regresen las obras. Las monjas se comprometieron a un depósito y a un proceso de donación que no cuajó. Amén de una batalla jurídica más fuerte si cabe que por las piezas, la Generalitat alerta que las pinturas no aguantarían un segundo arranque, tesis con la que harán una campaña con apoyo de expertos extranjeros.

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