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Colapso en El Prat con retrasos de hasta cinco horas de Vueling

La tormenta del viernes y la ruptura de una baliza provocan demoras en los vuelos de casi todas las compañías

Colas de facturación en los mostradores de Vueling en la Terminal 1 del Aeropuerto de El Prat, en Barcelona.
Colas de facturación en los mostradores de Vueling en la Terminal 1 del Aeropuerto de El Prat, en Barcelona.

El aeropuerto de El Prat de Barcelona volvió a vivir este sábado una jornada de colapso después de registrar retrasos en numerosos vuelos y varias cancelaciones. La tormenta eléctrica que azotó Barcelona el viernes obligó a regular de forma más restrictiva el tráfico aéreo y la ruptura esta mañana de una baliza complicó más la circulación al inhabilitar durante varias horas una de las pistas. Casi todas las compañías registraron retrasos pero el punto de mira volvió a recaer en Vueling, que fue la peor parada: sufrió retrasos de hasta cinco horas, tuvo que reprogramar dos operaciones y cancelar otras tres.

A las dos y media de la tarde de este sábado, las pantallas informativas indicaban que el avión de Vueling con destino a Málaga a las 9.15 de la mañana, iniciaba el embarque del pasaje. Salió con cinco horas de retraso, pero no fue el único: el que viajaba a Stuttgart a las 12 de la mañana, acabó saliendo a las cinco de la tarde de El Prat. Buena parte de los 397 vuelos que Vueling tenía previstos para ayer despegaron con un retraso medio de una hora, según la compañía. Air Europa, Norwegian, Alba Star, Ryanair y Lufhthansa, entre otras, también sufrieron demoras en numerosos vuelos.

Sin embargo, lo que más soliviantó a los pasajeros y provocó las colas en los mostradores de atención al cliente de Vueling fueron las tres cancelaciones (vuelos a Milán, París y Manchester) de la compañía. “Teníamos dos billetes de Vueling, de Palma a Múnich con escala en Barcelona. El de Palma se retrasó dos horas y no pudimos coger el de Barcelona a Múnich. A ver cómo nos lo solucionan ahora porque era un viaje organizado, con una persona que nos recogía en el aeropuerto, una cena esta noche y el hotel”, lamentaban Carlos y Julia, reclamación en mano.

Aunque la situación no era, ni de lejos, la que se vivió tres semanas atrás cuando la compañía canceló al menos 15 vuelos por problemas operativos y falta de previsión, Vueling volvió a acaparar todas las críticas (fue la más afectada porque es la que más vuelos tiene y su capacidad operativa intentando reflotar). Para evitar el conflicto de hace tres semanas —los usuarios se quejaban de falta de información y saturación de los equipos de atención—, la compañía desplegó ayer a una veintena de auxiliares para reforzar las ventanillas de atención al cliente. Ataviados con los chalecos amarillos corporativos repartían hojas de reclamación e informaban a los usuarios de las alternativas: devolución del dinero o reasignación en otro vuelo en cuanto haya disponibilidad.

Con todo, esta vez, Vueling insistió en inhibirse de la culpa y aseguró que el plan de contingencia desplegado hace unas semanas estaban funcionando. Los retrasos respondían, según un portavoz, a motivaciones ajenas a la compañía: por un lado, la tormenta del viernes, que obligó implantar regulaciones aéreas por razones de seguridad seguridad (se dejaba más tiempo de margen entre despegue y despegue); y, por otra parte, la ruptura de la baliza, que dejó a El Prat con una sola pista para aterrizajes y despegues durante horas. Una huelga de controladores en Italia amenazó con empeorar todavía más la situación pero, finalmente, fue desconvocada. “Los retrasos se notan más en Vueling porque tenemos más vuelos, el 40% de la cuota de mercado de El Prat”, justificó un portavoz.