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Cataluña mostrará Venecia y su Bienal a través de invidentes

Antoni Abad hará del pabellón artístico de 2017 un proyecto multisensorial en colaboración con una red de discapacitados

Uno de los invidentes que han trabajado en la propuesta artística que Antoni Abad ha realizado ya en los últimos años.
Uno de los invidentes que han trabajado en la propuesta artística que Antoni Abad ha realizado ya en los últimos años.

¿Cómo perciben una ciudad como Venecia, paradigma de la belleza y el patrimonio artístico arquitectónico, los invidentes y las personas con baja visión? Y más allá del disfrute estético, ¿cómo se enfrentan a su inaccesibilidad, hecha de canales, puentes, callejuelas laberínticas e inestables vaporetti? Lo sabremos pronto descargando la App BlindWiki, la herramienta alrededor de la cual se articula La città che non si vede, el proyecto de Antoni Abad que un jurado independiente ha elegido entre otros 19 para representar Cataluña en la próxima Bienal de Arte de Venecia, que se inaugurará el 13 de mayo de 2017. “La idea es experimentar Venecia a partir del sonido y las percepciones de las personas con visión reducida. El resultado será un relato coral geolocalizado, con los canales como hilo conductor”, explicó Abad en la presentación del pabellón, producido a través del Instituto Ramón Llull y que cuenta con un presupuesto global de medio millón de euros.

Hace años que Abad (Lleida, 1956) utiliza las nuevas tecnologías y en especial modo los teléfonos móviles para dar voz y visibilidad a colectivos desfavorecidos. Empezó con los taxistas de Ciudad de México, luego trabajó en varios países con prostitutas, transexuales, gitanos, inmigrantes, refugiados y mensajeros, siempre con el mismo objetivo: ofrecerles la posibilidad de relatar la ciudad y su vida en ella desde su punto de vista.

Este gran proyecto en continua evolución tuvo un salto cualitativo justo hace ahora diez años con Barcelona *accesible, una red para personas con discapacidades motoras, que valió al artista el Premio Nacional de Artes Visuales y el prestigioso Ars Electronica Prix, que concede el festival homónimo de Linz (Austria). El componente de denuncia, reivindicación y necesidad de empoderamiento que caracterizó aquel proyecto vuelve con un añadido poético en La ciudad que no se ve. “El objetivo ya no es sólo realizar una cartografía en red de las malas y más raras buenas prácticas, que pueda servir como elemento de análisis, debate y concienciación sobre la accesibilidad urbana, sino también ofrecer una visión poética multisensorial de una ciudad repletas de imágenes, que durante la bienal de arte se multiplican aun más”, explican los comisarios Roc Parés, artista, docente e investigador en comunicación interactiva, y Mery Cuesta, critica de arte y teóorica y experta en comics.

Roc Parés (izquierda), Antoni Abad, Mery Cuesta y Manuel Forcano, durante la presentación del pabellón catalán para la Bienal de Venecia 2017.
Roc Parés (izquierda), Antoni Abad, Mery Cuesta y Manuel Forcano, durante la presentación del pabellón catalán para la Bienal de Venecia 2017.

Con este proyecto también el pabellón catalán hace un salto cualitativo, ya que no se trata sólo de llevar a a la bienal un proyecto socialmente comprometido, sino de poner en su centro la propia Venecia con toda su problemática, lo que, paradójicamente, no pasa a menudo. “Ahora lo primero es contactar con las asociaciones de invidentes y, a través del boca a boca, configurar un colectivo que mediante sus teléfonos, ya antes de la bienal, empezará a grabar y publicar en el BlindWiki textos y sonidos geolocalizados a través de Google Maps;  esperemos que eso contribuya a hacer realidad la utopía de recorrer nuevos caminos", indicó Abad. el arista, recientemente, ha trabajado con invidentes en Roma, Sidney y Berlín. En Barcelona lo intentó en 2010, pero “la tecnología no permitía lo que ahora”.

Esta “gran coreografía social colectiva” tendrá su centro neurálgico en el pabellón. “Será el elemento articulador de todas las propuestas que se irradiarán en la ciudad; habrá un suelo táctil transitable para experimentar de forma inédita la red de canales y una gran mesa en forma de vaporetto para reforzar plásticamente la metáfora de la navegación, que acogerá un simposio internacional sobre geo-localización sensorial”, indicó Parés, fiel colaborador de Abad desde hace años.

Otro elemento innovador será la publicación, no un catálogo al uso, sino una novela gráfica en braïlle, diseñada a partir de las experiencias de los participantes por un autor catalán, cuyo nombre se sabrá más adelante. “Una novela gráfica para invidentes podría parecer una contradicción, pero es una forma de dejar algo más para el pensamiento colectivo”, concluyó Mery Cuesta.