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Las plantaciones de eucalipto en el norte de Lugo engullen 40 yacimientos

Adega y MariñaPatrimonio denuncian destrozos en castros y túmulos con fotos aéreas. La mitad de los 500 sitios arqueológicos de la zona están ya repoblados con esta especie

Parapeto destrozado por la apertura de un camino para permitir el paso de maquinaria pesada en el Castro do Monte da Arca (municipio de Mondoñedo, Lugo).

Un grupo gallego de defensa medioambiental, Adega, y otro que lucha por la protección de los bienes culturales, MariñaPatrimonio, han hecho público un catálogo de 40 yacimientos arqueológicos en municipios del norte de Lugo que han sido invadidos y presuntamente devorados por el avance sin pausa de los cultivos industriales de eucalipto. Estas plantaciones masivas se llevan a cabo con maquinaria pesada que ara enormes surcos, remueve el terreno a gran profundidad y se abre paso trazando ex profeso caminos forestales capaces de destruir las fortificaciones defensivas características de los castros, conformadas por varios parapetos. Para destapar las supuestas agresiones en estos sitios arqueológicos, que además de castros son mayoritariamente enterramientos megalíticos, los dos grupos, que han denunciado a la Consellería de Cultura de la Xunta y al Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona, Guardia Civil) los supuestos daños causados por los madereros, se valieron de fotos de satélite. El trabajo no fue fácil, y aunque la inspección sobre el terreno no ha tenido lugar hasta estos últimos meses, la investigación tuvo su germen unos años atrás.

El primer, desazonador, paso, fue hacerse con una copia del inventario en el que la Xunta tiene registrados todos los yacimientos arqueológicos que van saliendo a la luz. En teoría, es un documento público, pero el colectivo lucense MariñaPatrimonio asegura que lo pidió por escrito un par de veces y que esperó y esperó. "Pasaron los años", y al final consiguió la lista relativa a los municipios del norte de Lugo por caminos inescrutables que corrían oblicuos a la "inaccesible" vía oficial. En ella figuraban referenciados algo más de 500 sitios arqueológicos.

El segundo, trabajoso, paso, se dio este verano. Cuando miembros de esta asociación de defensa del patrimonio y del grupo ecologista Adega comprobaron que las fotos aéreas del SigPac habían sido renovadas y cabía la posibilidad de sobrevolar con ellas el territorio, a la caza de frescas agresiones en el paisaje. Si lo que se buscaba eran atentados contra el patrimonio arqueológico, ya que contaban con el inventario oficial, no había más que situar las coordenadas de los yacimientos sobre el sistema de imágenes de satélite y constatar los cambios sufridos en relación con las fotos anteriores, de hace tres años. La tarea está al alcance de cualquiera que tenga Internet y una lista de bienes patrimoniales, por supuesto también de la propia Administración que debe velar por la conservación de la enorme riqueza arqueológica de Galicia.

Foto aérea de un enterramiento neolítico de Roza da Lama (ayuntamiento de Abadín), que ha sido arado para una plantación.

De esta revisión, punto por punto, a los dos grupos colaboradores les salió una lista provisional de 50 yacimientos presuntamente invadidos, dañados, varios de ellos arrasados, por las masivas plantaciones de eucaliptos que proliferan en la zona. Llegaba, por tanto, el tercer fatigoso paso. Aprovechar cualquier oportunidad de tiempo libre para ir a comprobar en persona, sobre el terreno, si los destrozos de los que sospechaban eran reales. Así descartaron una decena, porque al llegar a los lugares, a pesar de lo que parecían revelar las estampas de satélite, vieron que los propietarios de las parcelas habían plantado todo el entorno, pero habían respetado los enclaves protegidos. Quedaban otros 40, sin embargo, que escondían muy malas noticias. "Hay bestiadas por todos los lados", resume Manuel Miranda, portavoz de MariñaPatrimonio, "y si la Xunta no nos hace caso, pediremos amparo a la Unesco".

El esfuerzo revisor fue recogido, con coordenadas, descripciones e imágenes del antes y el después, en un catálogo de posibles daños al patrimonio por plantaciones de eucalipto con maquinaria pesada que Adega y el grupo de Miranda ya han denunciado a la Xunta. Se trata de dos abrigos paleolíticos, 21 mámoas (nombre que se le da en Galicia a túmulos funerarios del neolítico, cubiertos de tierra y apreciables desde el aire por su forma circular) y 14 castros, además de un yacimiento medieval y dos de carácter todavía indeterminado. En las diferentes visitas encontraron cerámica hecha añicos, construcciones defensivas no excavadas por arqueólogos que han quedado a la intemperie o se han desmoronado, supuestamente por los movimientos de tierra, y también enterramientos atravesados por sucesivos surcos en línea. Los eucaliptos jóvenes prosperan aquí y allá sobre escenarios teóricamente protegidos por la ley en municipios lucenses como Alfoz, Mondoñedo, Abadín, O Vicedo, Viveiro, O Valadouro, Barreiros, Trabada, Xove, Foz, Friol o Lourenzá.

Imagen realizada con haz de láser (sistema LIDAR) del castro sin excavar de Sendín (Lourenzá). La zona coloreada, en el interior del poblado fortificado, ha sido replantada con eucaliptos.

Esta notificación al departamento de Patrimonio en Lugo, responsable de la protección, además de al Seprona, era el último paso. Cuatro decenas de yacimientos engullidos por un cultivo foráneo, el eucalipto, que sigue avanzando en el territorio gallego, imponiéndose a la vegetación autóctona, sin que se conozca la superficie real que ya ha conquistado. A estos ejemplos, solo en el norte de Lugo, hay que sumar los otros 16 denunciados por Adega y MariñaPatrimonio anteriormente. Según explica Miranda, durante este proceso, también se dedicaron a señalar en un mapa, "con chinchetas blancas", el medio millar de yacimientos reconocidos por la Xunta en su inventario, "y con rojas, aquellos que ya tienen eucalipto". Resultó que en la mitad, unos 250, "las chinchetas rojas se superpusieron con las blancas". "Y donde solo pusimos blanca", apunta este defensor del patrimonio, "por lo general son lugares que se corresponden con zonas altas y frías", que hasta ahora no eran cultivadas pero ahora empiezan a serlo. En estas tierras frías solo prospera el denostado eucalipto nitens, de cultivo creciente en A Mariña pese a las supuestas trabas a esta variedad que cocina la Xunta en estos momentos. Esos enclaves altos ocultan mámoas "en un noventa y pico por ciento de los casos". Y las mámoas son los yacimientos "más vulnerables", pequeños, ocultos y muy fáciles de destruir, advierte el representante de MariñaPatrimonio.

La maquinaria pesada, describen los dos grupos, entra al corazón de las parcelas tanto durante la plantación como en la tala y retirada de la madera. Para eso necesitan "abrir pistas tirando los sistemas defensivos de los castros, que no les permiten pasar". "Antes, el hombre que plantaba un árbol iba con un azadón... pero ahora ya no vale porque los cultivos son industriales. En estos lugares vimos agujeros de tres por tres metros", detallan, "lo que se precisa para llenar aquello de abono" y asegurarse así un crecimiento raudo de la madera preferida por fábricas de pasta de papel como la de ENCE en Pontevedra (bendecida por el Gobierno en funciones con el regalo de una prórroga de 60 años).

El objetivo de estos dos grupos, a continuación, será seguir revisando la provincia de Lugo, empezando por la comarca de la Terra Chá, más al sur. Y mientras tanto, Adega está "tratando de obtener a través de la Xunta el inventario de toda Galicia". Si lo consigue, los grupos que se involucraron en este proceso de revisión buscarán voluntarios a lo largo y ancho de la comunidad autónoma para volver a contrastar, paso a paso, el mapa de yacimientos con el Sigpac e intentar destapar la mayor cantidad posible de calamidades provocadas por el avance sin control del eucalipto allá donde nunca debió estar.

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