Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El 26-J deja en segundo plano el debate soberanista en Sitges

El Círculo alerta de que la falta de gobierno puede acabar "pasando factura" a la economía

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, en las jornadas del Círculo de Economía
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, en las jornadas del Círculo de Economía

La reunión anual del Círculo de Economía en Sitges se ha convertido este año en el primer gran coso en el que han tenido que lidiar los líderes de las cuatro formaciones con más opciones el próximo 26-J. El fracaso de los partidos para formar gobierno se ha ido haciendo hueco en la lista de preocupaciones de los empresarios, que trasladaron a los políticos su propuesta para evitar unas terceras elecciones, que el presidente del lobby, Antón Costas, tachó de “inconcebibles”. De hecho, una encuesta realizada por organizaciones empresariales a 265 altos directivos resalta la preocupación por “la incertidumbre política” por sus efectos en la inversión. Ello hizo que el debate soberanista, que centró la jornada de 2015, apenas planeara en Sitges.

El pasado jueves el líder de Podemos, Pablo Iglesias, se estrenaba en el foro del Círculo de Economía. Su presencia, aunque fuera criticada por algún sector del empresariado, generó una gran expectación. En la sala, abarrotada, no pocos se ponían de puntillas para sacarle una foto con el teléfono móvil. Los empresarios no esperaban sintonizar con su discurso, pero por la noche varios sí compartían la sorpresa de haberlo visto incómodo, tanto en el discurso como en el debate posterior. Él, junto a la alcaldesa Ada Colau, recibieron las preguntas más duras de los asistentes.

Hace un año, Artur Mas se llevó la peor parte. La cercanía del 27-S hizo que los empresarios instaran al expresidente a abandonar las vías unilaterales y expresó su “lógica inquietud” ante su hoja de ruta. Este año la preocupación era otra. Si bien en las mesas de debate se puso de manifiesto que Cataluña sigue creciendo a buen ritmo y que Barcelona siguen en el punto de mira de los fondos internacionales, también se alertó de que la falta de gobierno acabe pasando factura. “El año pasado fue electoral, y este también. Vamos a perder dos años clave esperando a que se hagan reformas y se tomen decisiones”, aseguró Miguel Canalejo, presidente del comité que elabora el Barómetro de los círculos.

Ovación a Costas antes de su relevo en el Círculo

DANI CORDERO

Tras tres años como presidente del Círculo de Economía, Antón Costas, dejará el máximo cargo de la entidad en noviembre. Tras la intervención de Mariano Rajoy, el presidente de la Fundación Círculo de Economía, Carlos Cuatrecasas, apareció de forma inesperada, recordó el relevo y ensalzó la figura de Costas al frente de la institución.

“Has estado en circunstancias de difícil situación política y económica”, señaló Cuatrecasas, destacando que ha hecho frente “a todas las presiones”. Se refería a las diferentes posiciones que ha tenido que superar la junta del Círculo de Economía para aprobar algunas de sus notas de opinión. Con la actual situación política, no siempre ha habido consenso en las juntas para sacar adelante esos documentos.

Cuatrecasas ha destacado “el afecto y el reconocimiento” que los socios del Círculo han mostrado por Costas en las últimas semanas, reconocimiento que ha vuelto a despertar los aplausos en un auditorio casi repleto, con cerca de 400 personas. 

Costas había explicado antes del arranque de la Reunión que llevaría a cada uno de los líderes políticos una propuesta para alejar el fantasma de unas terceras elecciones. “Los resultados pueden ser muy similares y puede haber cuatro no ganadores”, advirtió Costas al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. La fórmula del Círculo pasa por dejar gobernar a la fuerza más votada en el caso de que se vuelva a una situación de bloqueo. Y ese compromiso, explicaron fuentes del Círculo, también serviría para alentar pactos alternativos a la fuerza ganadora.

Ese debate dejó en un segundo plano “el problema catalán” que, a juicio de Costas, es el mayor desafío que debe resolver el Estado. El encaje de Cataluña en España estuvo presente, pero en no pocas ocasiones porque apareció en el turno de preguntas. Sí habló del proceso el presidente Carles Puigdemont, quien negó que el proceso soberanista lleve “incertidumbres”. “No confundamos lo que no nos gusta con incertidumbre. Hay certidumbre en nuestra determinación, otra cosa es que no guste”, recordó.

Aun así, Puigdemont llevaba bajo el brazo dos anuncios de carácter económico: una rebaja fiscal a las rentas bajas y su disposición a negociar el sistema de financiación. También el vicepresidente económico, Oriol Junqueras, recibió menos cuestiones sobre el soberanismo que en su estreno en la Reunión el año pasado. Tanto a Puigdemont como a Junqueras le plantearon más problemas sobre fiscalidad. Como la siguiente. “Cobro 200.000 euros, tengo cinco hijos y según usted soy rico. Tengo cinco hijos, pago un IRPF del 56%, pago enseñanza concertada y seguro privado. De lo que me queda para consumir, tributo al 21%. ¿Sigue pensando que soy rico, señor Junqueras?”. El vicepresidente le respondió que su opinión no era relevante. “La renta media es de 24.000 euros, por lo que la suya es nueve veces superior”, zanjó.