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Puigdemont anuncia una rebaja del IRPF para las rentas bajas

El presidente de la Generalitat señala que la medida se aplicará este año pero que no mermará la tesorería autonómica hasta 2019

Carles Puigdemont en Sitges.
Carles Puigdemont en Sitges.

Dos días después de que su Gobierno aprobara el proyecto de Presupuestos de 2016, el presidente de la Generalitat ha anunciado esta tarde la intención de su Ejecutivo de reducir el impuesto de la renta a los contribuyentes con menos recursos. “Ha llegado el momento de aligerar la presión fiscal de los catalanes”, ha señalado Carles Puigdemont ante unos 400 empresarios convocados por el Círculo de Economía, que celebra su tradicional encuentro en Sitges.

Puigdemont ha dado a entender que las modificaciones, después de semanas de enfrentamientos entre Convergència y Esquerra sobre la idoneidad de aplicar reformas en el IRPF, se introducirán en la Ley de Acompañanamiento de Presupuestos que acaba de iniciar su tramitación parlamentaria. “El 99% [de los catalanes] no solo paga más IRPF que la media de las comunidades autónomas sino más que cualquier comunidad”, ha dicho, remarcando que “la diferencia es mayor en las rentas bajas”. Fuentes del Ejecutivo han explicado tras la intervención que el alcance y la entrada en vigor de la medida se discutirá en el debate de Presupuestos y que en todo caso será fruto del acuerdo de los grupos parlamentarios.

El presidente ha descartado la posibilidad, como planteaba su vicepresidente económico, el republicano Oriol Junqueras, que, para compensar la caída de la recaudación, se puedan subir los tipos impositivos a los contribuyentes que ingresan más dinero. Ha señalado que en esa franja, si se tiene en cuenta el efecto combinado del IRPF, el impuesto sobre el Patrimonio y el coste de la vida de Cataluña (más elevado que en el conjunto de España), las rentas más altas sufren una gran presión fiscal.

El presidente de la Generalitat no ha aclarado si la rebaja de la presión fiscal se ejecutará mediante una rebaja de los tipos del gravamen o mediante deducciones fiscales. Sí ha señalado que la medida no mermará los ingresos en las cuentas de la Generalitat en los próximos tres años. Se podría aplicar ya con una reducción de las retenciones aplicadas a los contribuyentes, pero el impacto sobre las arcas autonómicas se producirá a partir de 2019. El motivo: el modelo de liquidación que rige el actual sistema de financiación autonómico, que funciona mediante un sistema de adelantos de una parte de los impuestos parcialmente cedidos a las autonomías. “Por una vez, los extraños mecanismos del sistema de financiación juegan a nuestro favor”, ha dicho Puigdemont. Desde el Ejecutivo catalán se da por hecho, además, que para entonces la recuperación económica ya habrá permitido mejorar de forma notable el cuadro macroeconómico a la vez que habrá facilitado un aumento de la recaudación fiscal de las Administraciones.

El presidente de la Generalitat también ha urgido a reformar el sistema de financiación autonómica. Al contrario que el anterior Ejecutivo, Puigdemont ha defendido que Cataluña participe en las negociaciones del nuevo modelo de financiación autonómica. “No queremos liderar una nueva propuesta, pero eso no nos impide exigir ni vigilar un modelo más justo. Mientras nuestra financiación dependa del modelo, defenderemos los intereses de Cataluña”, ha afirmado Puigdemont. El Ejecutivo catalán, de hecho, ya ha calculado que el nuevo sistema debe suponer un aumento de recursos fiscales para Cataluña de “al menos 2.600 millones de euros” de forma inmediata y por cada uno de los dos años que el modelo debería haberse revisado.

Preguntado por los asistentes al estreno de la XXXII Reunión Círculo de Economía, ha argumentado que su Ejecutivo descarta liderar la negociación porque "cuando Cataluña lo ha liderado ha tenido un coste de imagen en el resto de España". Sí ha destacado que "no somos tan insensibles ni insolidarios" como para reclamar el 100% de los recursos que tributamos.

Sin con el anuncio de la rebaja fiscal, Puigdemont intenta cerrar las disputas internas en el Gobierno de Junts pel Sí por el tema de la fiscalidad, el presidente de la Generalitat ha defendido la mayoría independentista existente en el Parlamento y su estabilidad. “Es una mayoría muy sólida y no preveo que haya ninguna fisura en esa mayoría”, ha dicho, obviando las diferencias en el seno de su Ejecutivo y, sobre todo, con su aliado parlamentario, la CUP. 

El presidente catalán también ha sido interpelado por los asistentes sobre la incertidumbre que provoca el plan soberanista. Puigdemont, que ha reiterado que el objetivo del Gobierno catalán sigue siendo la independencia, ha respondido: "No confundamos lo que no nos gusta con incertidumbre. Hay certidumbre en nuestra determinación, otra cosa es que no guste". Sin embargo, el presidente ha tratado de tranquilizar a los empresarios al rechazar la "desobediencia". "No encontrarán en mis palabras una propuesta de desobedecer la ley. Siempre hablo de seguridad jurídica", ha afirmado. Puigdemont ha recordado a los empresarios que hoy en el Parlament hay una mayoría de 72 diputados a favor de la secesión, aunque ha matizado que el referéndum todavía tiene más apoyo "Si la propuesta del Estado es la celebración de la consulta, hay una inmensa mayoría en el Parlament"; ha concluido.

Antón Costas, presidente del Círculo de Economía, ha trasladado a Puigdemont la preocupación por la falta de gobierno y por que dentro de un mes pueda repetirse el bloqueo que impida formar un nuevo ejecutivo. A la vez, le ha presentado las dos "fracturas" que, a su juicio, sufre hoy España: la social, a causa de las desigualdades, y la territorial. Por ello, ha instado al próximo gobierno a "atender" y "gestionar" los conflictos. A Puigdemont le ha trasladado que el Círculo entiende que un referéndum será inevitable si las fuerzas independentistas ganan de forma "consistente" y "continuada", pero le ha pedido que este sea "el final" y no "el principio" de las negociaciones.