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La escuela concertada sale a la calle contra la política educativa del Consell

Profesores, padres y alumnos critican el cambio del sistema de acceso y el cierre de aulas

Padres y profesores de la concertada salen a la calle contra el Consell

Miles de personas —que los organizadores han cifrado en 40.000— procedentes de distintos puntos de la Comunidad Valenciana han salido este domingo a la calle en Valencia para criticar la política educativa del Consell y defender a la escuela concertada frente a lo que consideran un ataque por parte de la Generalitat.

Profesores, padres y alumnos han participado en una concentración en la plaza de la Virgen de Valencia a la que se han sumado personas desplazadas en autobús desde otros lugares de la comunidad autónoma. Parte de ellos llevaban camisetas en las que se leía: "Salvemos la concertada" y pancartas con lemas como: "La educación la eligen los padres" y "Concertada más pública es más".

A mediodía la plaza frente a la catedral y la basílica de Valencia estaban repleta de manifestantes en una movilización convocada por la patronal de Escuelas Católicas y la Fundación San Vicente Mártir Colegios Diocesanos, que ha contado con el apoyo del PP, Ciudadanos, algunos de cuyos dirigentes han acudido a la concentración, y del delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Juan Carlos Moragues.

Los sindicatos FSIE y USO también se han sumado a la protesta, mientras que Comisiones Obreras, UGT, y el STEPV se han distanciado de la misma. Desde estas centrales se ha cuestionado en los últimos días que la asistencia de parte de los profesores pudiese considerarse voluntaria al haber sido convocada por la patronal de los colegios concertados.

Entre los asistentes se ha contado Nuria, vecina de la avenida de Francia, de Valencia, ubicada cerca de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, que a preguntas de EL PAÍS ha criticado a la Consejería de Educación por haber cambiado el sistema de admisión en los centros escolares. "Siempre se habla de la libertad de elegir, pero yo no puedo. Si hubiera colegios públicos religiosos, yo lo llevaría, porque tengo uno debajo de mi casa. Pero no los hay y no puedo permitirme llevarlo a un privado", ha afirmado

Nuria matriculó a su hijo en la guardería de un centro concertado porque hasta ahora, con la anterior Administración del PP, eso daba puntos para poder acceder cuando tuviera que matricularlo en la siguiente etapa educativa en el mismo colegio. La consejería que dirige Vicent Marzà, de Compromís, ha cambiado el criterio de forma que ahora todos los centros sostenidos con fondos públicos, tanto públicos como concertados, deben aplicar el mismo criterio de admisión. Ya no cuenta haber llevado a los niños a la guardería del mismo centro, ni que los padres sean antiguos alumnos, porque los colegios han perdido la posibilidad de asignar libremente un punto a las aspirantes a matricularse. Un sistema que, según Educación, era utilizado por los centros "para que fueran estos quienes eligieran a las familias que entraban, en vez de ser al revés".

Religión, insuficiente

En el caso de Nuria, esto significa que ahora solo tiene como argumento para que su hijo sea admitido en el colegio que quiere "la cercanía, como cualquier otro de la zona". La madre considera insuficiente la presencia de Religión en la escuela pública. "Se da, pero como asignatura nada más. No celebran la Semana Santa, por ejemplo, como hacemos los católicos y como sí hacen en el colegio al que quiero llevarlo", ha afirmado mientras en la plaza de la Virgen sonaba de fondo Libertad sin ira, la canción compuesta por Jarcha en 1976.

Las críticas desde las escuelas concertadas —con petición de dimisón del consejero Marzà incluida—, sobre todo las de inspiración católica, a la política de la Generalitat se basa también en la decisión de cerrar algunas aulas para el próximo curso con el argumento de que no reúnen los alumnos suficientes que marca la ley para poder concertar. El saldo total supone el cierre de 11 clases en la concertada, mientras Educación prevé abrir 404 en la red pública. Se trata de un cambio de tendencia después de que con los Gobiernos autonómicos del PP se abrieran numerosas aulas en la concertada mientras se suprimían en pública.

Vicenta Rodríguez, presidenta de Escuelas Católicas, ha mantenido, sin embargo, que 20 aulas no se han concertado para el próximo curso a pesar de tener el número necesario de alumnos. Y ha destacado el tamaño de este tipo de enseñanza en la Comunidad Valenciana, asegurando que hay 290.000 alumnos matriculados.

Durante la concentración, la líder del PP de la Comunidad Valenciana, Isabel Bonig, ha declarado que "no se trata de confrontar un modelo, el de la pública, contra la concertada, sino de respetar la Constitución, que da derecho a los padres a elegir libremente el tipo de educación" de sus hijos. Fernando Giner, portavoz de Ciudadanos, ha instado a la Generalitat a "velar por que nuestros hijos reciban una educación pública, gratuita y de calidad, pero no de espaldas a los padres, como está haciendo Marzà".

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