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Los críticos de Sortu se escinden en un “nuevo proyecto político”

La Asamblea Askatasunaren Bidean (Camino de la libertad) rechaza volver a las armas, pero reclama "dignidad en la lucha"

Manifestación por la amnistía de presos etarras, el 29 de agosto de 2015.
Manifestación por la amnistía de presos etarras, el 29 de agosto de 2015.

La izquierda abertzale ya tiene a sus críticos organizados en torno a un "nuevo proyecto político". Un grupo de expresos y huidos de ETA se constituirán el próximo sábado en Bilbao en una nueva fuerza "de unidad popular" que reclamará más firmeza a la hora de exigir la excarcelación de los presos de ETA y la independencia de Euskadi. La asamblea constitutiva se desarrollará en la explanada del Teatro Arriaga de Bilbao con el nombre de Askatasunaren Bidean, (En el Camino de la Libertad) y lo hará en medio de fuertes críticas a Sortu a cuyos dirigentes acusan de revisar a la baja los principios que tradicionalmente han aglutinado al denominado Movimiento Vasco de Liberación Nacional, como la amnistía y la independencia.

Este grupo de críticos, que hasta ahora se conocían como el Movimiento por la Amnistía y contra la Represión, ATA, y que cuenta con el respaldo de reclusos de la línea dura, como Unai Parot e Iñaki Bilbao Goikoetxea, organizó una manifestación paralela a la oficial, el 28 de noviembre de 2015. La izquierda abertzale oficial no llegó a creer que los críticos iban a ser capaces de dar el paso y escindirse. De hecho intentaron aglutinar a todas las corrientes con el recién finalizado debate Abian (en marcha). En el documento base que los portavoces de Sortu presentaron en febrero pasado, reconocieron que estuvieron a punto de sufrir una escisión, por la diferente manera de entender la política en torno a los presos de ETA.

Pero no fue la única señal de descontento. De hecho, la escisión es el resultado de un proceso continuado de enfrentamientos. En junio de 2015, 93 expresos sobre los 437 presos de ETA  reprocharon a Sortu en una carta haber renunciado a la amnistía como eje en la política y en agosto de ese año fue Eusko Ekintza (Acción Vasca), un grupo de la izquierda abertzale, heredero de la antigua ANV (Acción Nacionalista Vasca) el grupo que discrepó por el tratamiento que querían dar a los presos, y por los malos resultados electorales de las municipales.

Estos grupos no han aceptado el viraje que se materializó con el denominado Caso Segura en el que 35 presos pactaron con la fiscalía de la Audiencia Nacional, y con las asociaciones Dignidad y Justicia y de Víctimas del Terrorismo, para eludir la cárcel. Los procesados asumieron su pertenencia a ETA y se comprometieron con el daño causado a las víctimas. Un pacto que los dirigentes de Sortu presentaron después en sociedad como una pista de aterrizaje para que los presos de ETA pudieran acogerse a beneficios penitenciarios. 

El nuevo grupo -no ha utilizado el término partido político-, comenzó a reunirse en enero y critica que, desde el 14 de noviembre de 2009, fecha en la que dirigentes de la izquierda abertzale presentaron el documento de Altsasu, de compromiso "con un proceso de carácter político y democrático", ha existido "un intento de despolitizar su lucha". En este sentido, cree que el cambio de estrategia la ha realizado "una facción reformista", que no se limita solo "al fin de la lucha armada", y que no ha sido una decisión "colectiva", según un documento al que ha tenido acceso Europa Press.

En su opinión, de esta forma, se ha llevado "al Movimiento de Liberación Nacional Vasco a una crisis grave, debilitándolo profundamente e integrándolo en el sistema". Las fuentes consultadas han asegurado que el objetivo de este grupo es "mantener la dignidad de la lucha", aunque no ha propuesto "retomar la lucha armada". Además, quiere que "no se deje a nadie de lado por no rendirse ante el chantaje de los enemigos".