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Un friki perverso y peligroso

El actor, director, productor y empresario del porno está acusado de abuso de menores, distribución de porno infantil, trata de mujeres y asociación criminal

Ignacio Allende, conocido en el mundo porno como Torbe.

Cuando Ignacio Allende (1969, Portugalete) decidió meterse en el mundo del porno nada le pudo detener. Ni su cuerpo, rechoncho y peludo, ajeno a los cánones de la industria; ni el tamaño de su pene -“de unos siete centímetros”, como él mismo se jacta-, alejado de las dimensiones que suelen gustar en pantalla; ni la carencia de cualquier contacto en el mundillo. A pesar de ello, consiguió su oportunidad: una escena en una película de la productora de porno catalana IFG. No la desaprovechó. Una década después, Allende, conocido como Torbe por el mote (Torbellino) que tenía en el colegio, estaba al frente de putalocura.com, la web de porno que más factura en España. Polifacético, descarado, soez y con pocos escrúpulos, el rey del porno freak fue detenido el pasado martes acusado de trata de mujeres, de difusión de pornografía infantil y de abuso de menores; presuntamente mantuvo sexo con dos chicas de 17 años, lo grabó y lo distribuyó por la Red. No es la primera vez que Torbe se enfrenta a graves acusaciones. Hasta ahora, ninguna le ha podido parar.

“Para follar”. Esta fue la principal motivación que le llevo a meterse en el porno, según repite él mismo tanto en su blog como en las entrevistas que ha concedido. “Hay chicas que piensan que el porno es Hollywood; se sienten tan guapas que solo aceptan follar con tíos buenos. ¿Qué pasa con los feos, los gordos y los lisiados? Yo los represento. Soy la prueba de que el sexo está hecho para todos, sin exclusiones”. En 1999 registró putalocura.com centrándose en vídeos porno pensados para Internet: cortos, eficaces y con un cierta personalidad que rodaba en sus oficinas, llamadas Villacerda. Tres años después, esos vídeos un poco de andar por casa atraían a 160.000 visitas diarias aunque ha llegado a tener picos que doblaban esos clicks. “Facturo millones con esto”, dijo en una entrevista en 2014.

Su carisma y esa atracción de finales de los noventa por personajes ramplones y zafios, le llevaron a desfilar por algunos programas de la tele. En 2001 dio el salto a la pantalla grande con un pequeño papel en Torrente 2, dirigida por su colega Santiago Segura. Además de participar en el resto de secuelas de la película, Torbe rodó su propia versión: Torrente X, protagonizada por él mismo. Actualmente está al frente de La Cerda Films, que hasta el año 2003 pertenecía a Segura, Maboi Recursos Humanos y Perroflauta SL. También forma parte de la dirección de otras tres empresas más. Dijo una vez que solo con putalocura ganaba más de 700.000 euros al año.

Pero ahora mismo, el dinero no le vale para salir de la cárcel. El pasado viernes el juez decretó el ingreso en prisión sin fianza para el actor, director, productor y empresario del porno. Además de los cargos de abuso de menores, distribución de porno infantil, trata de mujeres y asociación criminal, a Torbe le persiguen por “algún asunto de evasión fiscal”, según fuentes de la investigación. Una de las acciones que le llevaron a ser conocido en todo el mundo eran los castings que organizaba a través de la Red en diferentes ciudades del mundo. "Son mujeres guapas y atractivas, de entre 20 y 30 años, que tienen el sueño de ser actriz porno por un día. Yo les pago una cantidad y, a cambio, cuelgo la escena en mi web. La serie ha tenido un éxito descomunal", contaba el personaje. Así es como contacta con muchos de los protagonistas de sus películas: “Una vez rodamos un bukake [sexo grupal en el que un grupo de hombres acaba eyaculando sobre otra persona] con 30 chicos que había sacado de la calle”, relataba una extrabajadora de Villacerda.

En 2006, el rey del porno freak fue detenido por incluir a una menor de 17 años en una de sus películas. Torbe argumentó que fue engañado, el video no se emitió nunca y él nunca pisó la cárcel. Hace cuatro años pasó de nuevo por el juzgado acusado de estafa; al parecer había timado mediante el uso de teléfonos 803 a los espectadores de un programa de televisión. Hubo seis denuncias y aunque perdió el juicio, eludió la reclusión. En junio de 2013 también fue condenado a pagar 7.000 euros al presidente de la Asociación de Productores y Editores de Cine para Adultos (Apeoga), Antonio Marcos por tildarle de “cocainómano”, “muerto de hambre” y decir que tenía “cara de pedófilo”.

A pesar de su frenética actividad online, la gestión empresarial o la grabación de las películas que protagoniza o dirige (en 2005 estuvo nominado como mejor actor de reparto en los Premios AVN, realizados en Las Vegas y considerados como ‘los Oscar’ del cine porno), Torbe saca tiempo para escribir, lleva nueve libros publicados; idear canciones insolentes, xenófobas o de mal gusto y filosofar sobre gestión pública: “El sexo tiene que hacerlo todo el mundo. Se deberían subvencionar las putas con unos vales. Ya verías qué relajado estaría todo el mundo”.

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