Tres muertos en el accidente de una avioneta en Perales de Tajuña

Un comunicante alertaba a las 14.02 al teléfono de emergencias 112

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Estado en la que ha quedado la avioneta tras el accidente

Tres catalanes de entre 20 y 30 años murieron esta mañana al estrellarse en Perales de Tajuña (Madrid) la avioneta en que volaban desde Sabadell (Barcelona) hasta el aeródromo de Cuatro Vientos.

La Guardia Civil y Aviación Civil, dependiente del Ministerio de Fomento, abrieron sendas investigaciones para esclarecer las causas del accidente. Las primeras hipótesis apuntan a que la aeronave pudo perder un ala en pleno vuelo.

La aeronave era una Cessna 172 de uso civil, con tecnología digital, que salió de Sabadell a las 11.20 y que tenía un plan de vuelo con tres tripulantes, según explicó uno de los miembros del Aeroclub Barcelona-Sabadell, Rafael Molina. La llegada a Cuatro Vientos estaba fijada alrededor del mediodía.

A las 14.02, el teléfono de emergencias 112 recibió una llamada comunicando que una avioneta se había estrellado junto al kilómetro 35 de la autovía de Valencia (A-3), en el término municipal de Perales de Tajuña. El aparato quedó convertido en un amasijo de hierros. Cuando llegaron los Bomberos de la Comunidad y los sanitarios del Summa hallaron a dos personas ya sin vida y sin posibilidad de reanimación. La tercera se hallaba debajo de la aeronave.

La avioneta debió de perder una de las alas, que fue hallada a unos 200 metros. La aeronave chocó contra un olivo, en una zona llana y por la que no pasaba nadie en ese momento. Un testigo relató que a la aeronave se le había desprendido un ala y, desde ese momento, se precipitó en picado hasta que colisionó con el olivo.

Los investigadores no descartan ninguna hipótesis, incluso que el accidente hubiera sido provocado por el impacto en pleno vuelo de un ave de grandes dimensiones contra la aeronave.

Un portavoz del Aeroclub Barcelona Sabadell ha informado de que los fallecidos son un piloto de 27 años con más de 250 horas de vuelo y dos socios, de 22 años cada uno, que también contaban con una larga experiencia de vuelo.

La misma fuente aseguró que la aeronave siniestrada contaba “con muy pocas horas de vuelo y aviónica era de última generación y el programa de mantenimiento estaba totalmente al día, realizándose la última de las revisiones a finales del pasado febrero”. El portavoz ha querido destacar que, a diferencia del piloto de 27 años, los jóvenes de 22 años que lo acompañaban estudiaban para ser pilotos profesionales pero negó que estuvieran realizando este vuelo para adquirir práctica, sino que se trataba de una actividad privada.

Los tres fallecidos son catalanes y uno de ellos vecino de Barcelona. El Ayuntamiento de la capital catalana ha activado los servicios de atención picológica para dar apoyo a la familia del piloto tras la traumática pérdida.

La avioneta formaba parte de la flota de monomotores de cuatro plazas del Aeroclub de Sabadell. Era una aeronave Cessna 172, de nueva generación, con tecnología digital. “Uno de los modelos de avioneta más populares a nivel mundial”, aseguraba el portavoz del aeroclub.

Desde la entidad aeronaútica quisieron sumarse “al dolor de los familiares y amigos de los socios fallecidos” y se han puesto a disposición de las autoridades para “esclarecer las causas del suceso”.

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