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Suspendido el consejo de Freixenet por la muerte de Carmen Ferrer

El grupo pospone la cita donde debía decidir el futuro de la compañía

Las cavas de Freixenet en Sant Sadurní.

Carmen Ferrer Sala, miembro de la segunda generación de la familia propietaria de Freixenet, ha fallecido hoy a los 96 años. Ferrer era la madre de los Hevia Ferrer, una de las tres ramas que controlan el accionariado del mayor productor de cava y la más crítica con la gestión actual. Ellos, con Enrique Hevia a la cabeza, son los impulsores de una operación interna que plantea la venta de su 29% del capital al grupo alemán Henkell & Co. Hoy se tenía que celebrar un consejo de administración para deliberar sobre el futuro de la compañía, reunión que ha tenido que ser anulada por el óbito de Carmen Ferrer.

Ahora, de la segunda generación solo queda José Ferrer, presidente de honor de la compañía, aunque el control de la compañía está en manos de la tercera generación, representada por tres hombres fuertes de cara rama. Pedro Ferrer, hijo del presidente de honor y máximo representante de la familia Ferrer, ocupa el puesto de consejero delegado. José Luis Bonet, hijo de Pilar Ferrer Sala y representante de los Bonet Ferrer, ocupa la presidencia. Hevia está al cargo de la dirección financiera de la compañía.

Tras ver como las ventas se estancaban (501 millones de euros), los beneficios caían (2,2 millones el año pasado) y la deuda crecía hasta los 150 millones de euros los Hevia han planteado la venta de su 29% del capital tras intentar un cambio al frente de la dirección de la compañía, transformación que solo veían posible si se hacía cargo de la compañía un profesional externo. Ante la negativa de los Ferrer de introducir cambios, los Hevia han sondeado a potenciales compradores para venderles su paquete de acciones.

El mayor interesado es el fabricante alemán de espumosos Henkell (factura en torno a los 700 millones de euros). El grupo, no obstante, plantea una compra que le permita hacerse con el control de la compañía. Para ello, los Hevia han sondeado a los Bonet, quienes estarían dispuestos a vender su parte. Entre ambas ramas controlan el 58% de las acciones.

Los Ferrer, sin embargo, se resisten a dejar el grupo en manos de un grupo ajeno a la familia y están buscando financiación para poder utilizar su derecho a tanteo: las familias tienen sindicadas las acciones, lo que permite que tengan derecho preferente a la adquisición si igualan la oferta que esté sobre la mesa. Los Ferrer, que controlan el 42% del accionariado, tendrían suficiente con hacerse con el 8% de las acciones para garantizarse el control de la compañía.

Todo ese nuevo escenario se tenía que ser objeto de interlocución en el consejo de administración que tenía que celebrarse este miércoles en Sant Sadurní.

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