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El mundo perenne de los Hermanos Cubero

La pareja de La Alcarria presenta en Barnasants su disco 'Arte y orgullo'

En un casino de barrio, plantados en medio de un escenario, sin juego de luces, iluminados como si fuesen presentadores de una rifa navideña y sin enchufes, con sus instrumentos sin electrificar, sólo encarados a los micros para sonorizarlos. Uno con aspecto de empollón simpático y bromista, el otro como si hubiese salido de una película de los Cohen, personaje con pinta de ser muy de algún sitio, tanto da que se trate del Toledo de Ohio o de la Guadalajara de la Alcarria, que no de la mexicana. Eran los Hermanos Cubero presentando en el Casinet de Hostrafrancs Arte y orgullo, su nuevo disco, una manera de sacar pecho con su música, una música muy de Castilla, muy de siempre.

Los Hermanos Cubero son música popular, sentido del humor tirando a tautológico, gracioso por elemental, por carecer de mayor intención que hacer reír sin recovecos, dos instrumentos y dos voces. Guitarra y mandolina. Y si bien la mandolina de Roberto es el instrumento solista, es la voz de Quique la que desempeña este papel, secundada por la de Roberto. Con estas humildes herramientas y bajo una elemental luz blanca, todo el protagonismo fue para unas coplas con letras llenas de sabiduría popular y retranca que hablan sobre las cosas más elementales de unas vidas cotidianas: de amor, de justicia, de jornales finitos y míseros tras jornadas inacabables, de conciliación, de mieleros y de engañadores corregidores engañados por molineros espabilados. Todo ello sin apenas levantar la voz, nunca fue la música popular de gritos destemplados, sino de constante tozudez, viento que erosiona sin aspavientos.

HERMANOS CUBERO

Hermanos Cubero

'Arte y orgullo'

Casinet d'Hostafrancs

Barcelona, 19 de marzo de 2016

cASINET D'hOSTAFRA

En sus manos, voces y cuerdas jotas, mazurcas, habaneras, seguidillas, composiciones para dulzaina pasadas a guitarra y mandolina, corridos de ronda y demás muestras de música popular castellana conviviendo con piezas de creación reciente a cargo de los propios Cubero. Y todas parecieron fechadas en idéntico momento. Críticas al sindicalismo tal y como se concibe a hora, exhortaciones a la conciencia y frases como "los millones los creamos muchos ceros a la izquierda" para dar forma a una música con la que cuentan que en ocasiones, visto lo visto, tirarse al monte es un deseo. Todo ello dicho mediante piezas que evocan el baile de la plaza del pueblo, la lisonja del enamorado o la adusta vida del campesino. Canciones que nos vienen de lejos y de cerca para contar la vida de siempre, la que los Hermanos Cubero cantan en un castellano que aún conserva palabras tan hermosas como figón o hurraca. Música de otros tiempos que nunca ha dejado de ser actual. Música de ahora cuyos temas serán perennes. Un concierto para el recuerdo y para el futuro.