Cifuentes pretende devolver un hospital en ruinas al Estado

La Comunidad de Madrid quiere traspasar a la Seguridad Social el hospital Puerta de Hierro, vacío, que conserva en muy mal estado

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Fachada de las urgencias del hospital Puerta de Hierro.

La Consejería de Sanidad quiere devolver a la Tesorería de la Seguridad Social el antiguo hospital Puerta de Hierro, vacío desde que en 2008 el personal se mudó a una nueva sede en Majadahonda. La idea inicial era convertir la mole de 51.300 metros cuadrados en un centro de estancias medias o largas, pero la Comunidad considera que existen suficientes camas hospitalarias para esos cuidados. La oposición recuerda que parte de la lista de espera quirúrgica (79.630 personas) se debe a que ocupan camas quienes requieren hospitalización pero no ser operados.

En la última comisión de Sanidad, Manuel Molina, viceconsejero, expuso unos planes que se han mantenido en secreto hasta ahora: “El 1 de diciembre de 2015 puse este inmueble a disposición de la Consejería de Economía, Empleo y Hacienda para que valore su posible destino, o bien para proceder, en caso necesario, a la reversión de la cesión efectuada a favor de la Comunidad de Madrid”.

Charo vive junto al hospital desde hace 60 años. “Eso era la huerta de la tía Agustina, que se la tenía arrendada a una marquesa. La ayudábamos a coger tomates y nos bañábamos en la alberca”, cuenta. “Luego, la marquesa cedió los terrenos a los padres dominicos, que abrieron el hospital y se lo pasaron al Estado”.

Los religiosos construyeron el hospital con una compensación del Gobierno japonés por hechos ocurridos en Filipinas durante la II Guerra Mundial. Luego llegó a las manos de la Seguridad Social, que se lo traspasó el 1 de enero de 2002 a la Comunidad para uso exclusivamente sanitario. Por ello, el solar debería volver a manos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

Cuando en 1998 se anunció la construcción de una sede del centro en Majadahonda, los trabajadores, partidos, sindicatos e incluso el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, se levantaron airados contra la propuesta de clausurar el hospital, que atendía a 450.000 madrileños. La mudanza suponía que la capital dejaba de contar con 500 camas. La presión fue tal que el Insalud pactó mantener parte de sus servicios asistenciales en la sede. Aunque luego el compromiso cayó en el olvido.

Se pasó entonces a un nuevo plan de uso, desvelado por el consejero Juan José Güemes cuando, en septiembre de 2008, inauguró la sede de Majadahonda. La antigua se iba a derribar “cuanto antes” para poder edificar “un nuevo hospital de media y larga estancia, donde destacarán las unidades de cuidados paliativos”, afirmó. Pero la crisis paralizó el plan.

El hospital solo mantiene abierto el Centro de Salud Isla de Oza, que la Comunidad pretende conservar, y un centro de gerencia de atención primaria. La venta del solar sería un excelente negocio para la Seguridad Social, porque la parcela está pegada a la colonia de Puerta de Hierro.

José Manuel Freire, diputado socialista que trató en la Asamblea el asunto del Puerta de Hierro, recuerda que para larga y media estancia se traslada a los pacientes a Guadarrama o Fuenfría, “con los perjuicios que supone para las familias”, y resalta que aliviaría mucho la saturación de los hospitales de agudos tener más camas para crónicos que precisan cuidados médicos pero no necesitan pasar por el quirófano.

Durante años, la oposición denunció que la Comunidad no invertía en el hospital a la espera de la mudanza. Y ella se defendía asegurando que cada año hacía mejoras por valor de cuatro millones. Cuando apenas quedaban dos años para el traslado, las cucarachas obligaron a reformar las cocinas. Y el abandono llegó hasta tal extremo que en 2006 un técnico murió porque estalló un cuadro eléctrico.

 

Siete millones en vigilancia

La seguridad, el mantenimiento y los tributos del hospital Puerta de Hierro han costado ya a los madrileños unos siete millones de euros en los últimos ocho años. Fuentes de la Consejería de Sanidad explican que en 2015 se gastaron 856.489 euros en esa tarea. “Son 68.000 euros menos que en 2013. Se ha hecho un esfuerzo por ahorrar”, puntualizan. El rodaje de escenas de la serie Cuéntame cómo pasó en sus dependencias o un videoclipde Maldita Nerea han permitido recuperar estos años algunos miles de euros.

Por fuera, el estado del edificio puede definirse como decrépito, pues lleva casi ocho años cerrado y en la década anterior apenas se había reformado, a la espera de mudarse a una nueva sede en la localidad de Majadahonda, a 15 kilómetros. “Estamos tomando todas las medidas necesarias para garantizar el buen estado de las instalaciones tal y como dispone la Tesorería de la Seguridad Social”, aseguró en la última comisión de sanidad el viceconsejero Manuel Molina. Esta entidad es la dueña del hospital, y podría recuperarlo si se cumplen los deseos expresados por Sanidad a la Consejería de Hacienda.

Pese a la obligación de mantener el edificio en buen estado, a la que aludió el viceconsejero, su estado es ruinoso. La agradable entrada ajardinada, como todo su perímetro, ha sido tapiada con vallas metálicas de casi dos metros con algunas alambradas para que nadie salte.

Muchos cristales de las ventanas están rotos. Algunos vanos se han tapado con contrachapado, y en otros por el agujero se escapan las cortinas, que ondea al viento. En la entrada principal, en la que tantas veces fue fotografiado el rey Juan Carlos I saliendo de una hospitalización, faltan peldaños y las barandillas están oxidadas. Los murales de cerámica que decoran las fachadas pueden caerse en cualquier momento, las persianas están caídas, muchos techos falsos, descolgados, y hasta los árboles están descuidados.

No se puede entrar, pero se adivina el panorama del interior. Por una ventana se ve una habitación llena de ropa de cama amarillenta que nadie se ha ocupado de tirar. De muchas cortinas de plástico, concebidas para tapar la luz, apenas quedan jirones porque el sol se las ha comido. Y hay peligrosos hierros oxidados a la altura de la calle. Además, en el aparcamiento para la plantilla, la cancela está levantada y cualquiera puede dejar su coche.

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