Picasso y el donante anónimo

El museo barcelonés del pintor expone, por primera vez, las adquisiciones y donaciones efectuadas en los seis últimos años

Picasso en los toros, con su mujer Jacqueline, familiares y amigos, de Jan Adam Stevens. Vallauris, agosto de 1955.

El 90% de las obras que llegan al Museo Picasso de Barcelona para ver si el centro las acaba comprando son falsas, según explica el director del museo Bernardo Laniado-Romero. Pese a eso, el responsable del centro no tuvo dudas de que el grabado que envió en 2013 un donante anónimo, vía mensajero, tras anunciarlo por teléfono, era una obra auténtica del pintor malagueño. “La condición que puso fue que nunca se hiciera público quién lo había donado”, zanja con una sonrisa el director, creando más curiosidad en todos sus interlocutores.

El grabado, una obra realizada tardíamente por el pintor en 1968, llamado Pareja y dedicada a su amigo y secretario particular Jaume Sabartés, nunca se había mostrado al público. Ahora es una de las estrellas de la exposición que reúne hasta el 15 de mayo una selección de 62 piezas de las donaciones y adquisiciones más destacadas del museo barcelonés entre 2010 y 2016; una especie de balance de este equipamiento municipal en un momento en el que afronta un cambio en la dirección, tras el anuncio del Ayuntamiento de convocar en los próximos días un concurso para cubrir la vacante que Laniado-Romero dejará a partir de julio, por finalización de contrato.

En total, se han incorporado 115 obras de Pablo Picasso (la mayoría grabados o dibujos), más de 19.000 documentos fotográficos (15.871 fotografías y 3.277 fotolitos) y 24.221 documentos de textos, relativos al pintor y al estudio de su vida y su obra, significando un importante incremento de la colección. Entre las más significativas están las 163 imágenes donadas en 2013 por el fotógrafo David Douglas Duncan —de las que se pueden ver tres imágenes nunca expuestas hasta ahora—, la adquisición del fondo de la editorial Gustavo Gili en 2014, considerada una de las compras más importantes jamás realizada, y el archivo Brigittte Baer, referente mundial de la obra gráfica de Picasso, que desde 2015 es propiedad del museo barcelonés, tras la donación de David Leclerc.

'Pareja', el grabado de Picasso de 1968 donado en 2013 al Museo barcelonés de forma anónima.

Otras de las adquisiciones recientes, que se exponen por primera vez en esta exposición comisariada por Malén Gual, Claustre Rafart y Clara Fort, es Le dejeuner sur l’herbe, según Manet, un dibujo con cera verde de 1962, que forma parte de la serie que le dedicó al artista que tanto admiraba; La Celestina haciendo presentaciones, un dibujo de 1970 de unos de los personajes que Picasso pintó en múltiples ocasiones o la última compra, que cierra la exposición, una fotografía realizadas en 1955 en la localidad de la costra francesa Vallauris, por Jan Adam Stevens en la que se ve al pintor con su mujer Jacqueline, otros familiares y amigos, en las gradas de la plaza de toros viendo atentamente una corrida.

Valor de la amistad

En opinión de las comisarias la mayoría de las piezas destacan la importancia que tuvo la amistad en la vida del artista; como el caso de Sabartés al que donó en vida —y siguió haciendo tras su fallecimiento en 1968 al museo de Barcelona— una prueba de todos los grabados que hizo, tras dedicárselos afectuosamente. También, las imágenes de Duncan, en las que Picasso aparece la mayoría de las veces sonriente y relajado, en la bañera de su casa o vistiendo una capa y sombrero cordobés en 1957 o también concentrado trabajando en una obra en su estudio. Y, sobre todo, la relación con la familia Gili que se prolongó durante varias generaciones y que tuvo una vital trascendencia por el impulso que dieron para la creación del museo barcelonés que abrió las puertas en 1963.

En la exposición pueden verse planchas de cobre de las ilustraciones que hizo para La tauromaquia realizada por el torero José Delgado Guerra, Pepe-Hillo, en el siglo XVIII, los dibujos que realizó para El entierro del conde de Orgaz de Rafael Alberti o, incluso, un mechero cipo que Picasso personalizó a Gustavo Gili con uno de sus dibujos el mismo día que lo compró. Según Laniado-Romero, ya se han hecho efectivos tres de los cinco plazos estipulados para pagar los 1,2 millones de euros que ha costado este importante lote de material referente al pintor. “El fondo Gili muy importante, porque vemos como Picasso mezcló siempre vida y arte. Intercalado con informaciones técnicas y comerciales comentarios personales que demuestran la fuerte relación entre la familia Gili y Picasso”, afirma Laniado-Romero.