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La Cremà consume las Fallas, que buscan reconocimiento mundial

El fuego se impone a la lluvia y reduce a cenizas los 760 monumentos en Valencia

La Cremà de las Fallas de Valencia.
La Cremà de las Fallas de Valencia. AFP

El fuego se ha impuesto a la lluvia que cayó de forma intermitente este sábado y ha consumido a partir de la medianoche los 760 monumentos falleros de Valencia. Se trata de la última edición de las populares fiestas antes de que la Unesco decida, en noviembre, si concede a las Fallas el reconocimiento como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad que se promueve en la ciudad desde hace cinco años.

Valencia estuvo durante todo el viernes y el sábado pendiente del cielo nublado, lo que ha contribuido a mantener bajas las temperaturas —por debajo de los 14 grados como promedio y con casi la mitad de horas de sol que la media desde el año 1966—. La lluvia mojó los monumentos y acompañó a la movilización de la ofrenda, en la que participaron más de 100.000 personas, pero no impidió la celebración, aunque obligó a suspender la Cabagalta del Fuego.

La fiesta de las llamas —vinculada en su origen, como otras fiestas, al final del invierno y la llegada de la primavera— destruyó monumentos cuyo coste ascendió globalmente a siete millones de euros. No se libraron del fuego ni las fallas humildes ni las ganadoras de premios, como la de Cuba-Literato Azorín, que lo ha hecho por primera vez en su historia.

Los únicos ninots que se han librado de arder han sido los indultados en esta edición por decisión del público, que se integrarán en el museo fallero. Un llaurador que toca la guitarra con un niño y un perro, de la falla Almirante Cadarso-Conde Altea; y un payaso que pinta a un león junto a una niña vestida de bailarina, de la falla de Sueca-Literato Azorín.

Los concejales del Ayuntamiento de Valencia Pilar Soriano, Medio Ambiente y Limpieza, y Giuseppe Grezzi, de Movilidad, han hecho recuento del coste de la fiesta. El conjunto de monumentos falleros ha dejado un total de 2.250 toneladas de cenizas y residuos del fuego, lo que representa un 6% menos que en el año 2015. El resto de residuos sólidos recogidos por el servicio de limpieza, que durante la semana fallera multiplica su actividad, ha ascendido a 6.500 toneladas de basura.

Más transporte público

Tanto Grezzi como el gerente de la Empresa Municipal de Transportes (EMT), Josep Enric García Alemany han destacado que durante el inicio de los festejos el número de usuarios de los autobuses han aumentado un 11% respecto a un año antes, superando los dos millones de personas. En los días clave de las fallas, entre el 15 y el 19 de marzo, cuando buena parte del centro de la ciudad permaneció cortado al tráfico, el incremento de usuarios alcanzó el 21%.

Han subido igualmente el número de vehículos que han accedido a la ciudad tanto desde la A-3, la autovía que une Valencia y Madrid, como por la ronda norte, un 14% y un 11% respectivamente. La ocupación en los hoteles de la ciudad se ha situado en torno al 90% en los días finales de las Fallas. La llegada de visitantes se ha visto favorecida por el hecho de que la Cremà haya caído en sábado. El aumento ha reabierto el debate, defendido desde el empresariado, de que se fije la Cremà en fin de semana para estimular la actividad económica vinculada al turismo.

Hasta mediados de la próxima semana no se conocerá el número de papeleras que han resultado dañadas durante la celebración de la fiesta grande de Valencia, aunque se presume que se contarán por centenares. En 2015 las papeleras destrozadas que hubo que reponer fueron 1.227.

Premios al fomento de valores

En estas Fallas se han puesto en marcha algunas medidas novedosas en relación con las fallas en formas de premios. La Junta Municipal de Russafa (que incluye la zona de L'Eixample) ha entregado por primera vez premios al fomento de valores: medio ambiente, compromiso social, crítica y sátira, recuperación de tradiciones, y llibret en valenciano. “Se trata de poner en valor las fallas que trabajan un mensaje y unos valores positivo", explicó al respecto la concejal Isabel Lozano, promotora de la iniciativa y edil de Políticas Inclusivas.

También se ha estrenado un sorteo para que los vecinos pudieran ver las mascletades desde el balcón del Ayuntamiento de Valencia. Y se han rifado bicicletas entre quienes han depositado latas para su reciclaje después del disparo de la mascletada.

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