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COMER Y BEBER

Medio siglo dando ‘bocaítos’

Casi todo sigue igual en este restaurante: medio siglo de aroma castizo, tradición y muchas sonrisa

Interior de El Bocaíto, en la calle Libertad.

En 1966 el concepto de tosta no estaba muy extendido en la cultura gastronómica madrileña. A pesar de ello, desde las barras del Bocaíto (Libertad, 6; www.bocaito.com; desde 25 euros por persona) comenzaron a ofrecerlas: de berberechos, con kiwi, o con salmón. Ingredientes que se han mantenido durante el último medio siglo en este restaurante tradicional en medio de Chueca.

Para celebrar sus 50 años acaba de renovar su barra, un lugar perfecto para una cena informal, un picoteo o unos vinos. Pero nada más. Cruzar la puerta de este ya emblemático espacio es entrar en unos salones clásicos, donde lo más importante son los sabores. Las tostas y las tapas siguen siendo de lo mejor de la carta. Pero mientras en muchos locales ofrecen variantes algo bastas (y grasas) de recetas de toda la vida, en Bocaíto se mima desde el gazpacho hasta los palmitos con salmón y caviar.

“Tenemos recetas de nuestro tío abuelo que nuestro padre aprendió directamente de él”, cuenta Paco Bravo Ortega, cara visible, junto a su hermana, del restaurante familiar. A los fogones sigue su padre, Francisco Bravo. Y en la recepción, Concha, su madre, que recibe a la voz de: “Corazón, te preparo una mesa ahora mismo”. Platos de toda la vida tratados con especial mimo (imprescindibles la tosta de berberechos, las anchoas, el bacalao o catar un Josefino); una interesante carta de vinos; un trato cercano y natural y paredes plagadas de fotos de celebrities (desde Brad Pitt hasta Almodovar pasando por Bradley Cooper) amarrados a la cintura de la matriarca de la familia. Casi todo sigue igual en Bocaíto: medio siglo de aroma castizo, tradición y muchas sonrisas.