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El CSI de las heces de perro

Sitges, Parets del Vallès y la Seu d’Urgell analizarán los excrementos de las mascotas para multar a sus dueños

Vecinos de la Seu paseando sus perros

Albert Batalla tomó posesión como alcalde de la Seu d’Urgell (Lleida) en 2008. En su discurso, el convergente remarcó algunas de los problemas de su ciudad. “Suena extraño, pero dejé claro que uno de ellos era el incivismo de los que dejan los excrementos de sus mascotas en las calles”, recuerda. Han pasado ocho años y la Seu d’Urgell instaura las bases para detectar al que abandona “las cacas, porque en unos meses podremos extraer el ADN de un excremento, identificar al perro y multar al dueño con 300 euros”.

La Seu d’Urgell adoptará una técnica que comercializa una empresa salida de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Once científicos se han convertido en los CSI de las cacas perrunas gracias a técnicas estadounidenses. “Allí hay comunidades de vecinos que antes de alquilar un piso a alguien con mascota exigen que se identifiquen genéticamente a los animales. Si aparecen heces las identifican y sancionan al dueño. Se han reducido las incidencias un 100%”, cuenta Oscar Ramírez, de Vetgenomics, que ha importado la idea para municipios como Sitges, Parets, Tordera o la Seu d’Urgell. Otras localidades, como L’Hospitalet, Cornellà y Sant Just Desvern muestran interés. También el Gobierno de Andorra.

Ramírez explica que los Consistorios deben “modificar las ordenanzas para exigir que las mascotas tengan, además de chip, la obligación de aportar el ADN”. La técnica es simple, el propietario lleva el animal al veterinario, que extrae una muestra de sangre, la precinta y la envía a Vetgenomics, que realiza un censo genético. Luego, cuando se detecte un excremento, un funcionario municipal “recoge la muestra y nos la envía para que la cotejemos”. El análisis de sangre inicial “cuesta 25 euros y cada análisis de heces, 35. Las multas varían en cada municipio entre 300 y 600 euros”.

Sitges quiere empezar en 2017. Jordi Mas, concejal de territorio y sostenibilidad, explica que subvencionarán el coste del análisis de sangre a los 1.200 perros censados en el municipio, proyecto para el que destinan 15.000 euros en los presupuestos. Mas sabe que “el talón de Aquiles” de la iniciativa es que se analicen deposiciones de animales no censados. “Promovemos que muchos municipios lo implanten y compartamos una base de datos común”. El concejal aspira a que la Generalitat obligue a registrar el ADN de todos los perros. Entonces, las calles libres de excrementos podrán ser una realidad y no solo la aspiración de un discurso.

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