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El Ayuntamiento restringirá las lonas publicitarias en edificios en obras

Urbanismo plantea endurecer la normativa y actuar por vía disciplinaria contra “las obras ficticias”, y la Comisión de Patrimonio Histórico apuesta por reducir el tiempo de exhibición

Lona publicitaria colocada en el número 6 de la Puerta del Sol.

El Gobierno regional y el Ayuntamiento de Madrid consideran que se está haciendo un uso “abusivo” y “fraudulento” de la normativa sobre grandes lonas para cubrir edificios en obras, con el objeto de colocar publicidad y obtener unos ingresos económicos notables a costa de ensuciar la vista en zonas protegidas por su valor histórico y patrimonial. El gobierno municipal planea así endurecer la normativa y actuar por vía disciplinaria contra “las obras ficticias”, mientras que la Comisión Local de Patrimonio Histórico apuesta por reducir el tiempo durante el que se pueden exhibir esos gigantescos anuncios.

La colocación de grandes lonas publicitarias en edificios está regulada por la ordenanza de publicidad exterior, aprobada en 2009 por el exalcalde Alberto Ruiz-Gallardón (Partido Popular).

Hasta 50.000 euros para el propietario del inmueble

“Puerta del Sol, 6. Emplazamiento publicitario por excelencia. El punto más conocido y visitado de la ciudad. Junto al famoso reloj de fin de año. Zona comercial, financiera, turística y de ocio. De febrero a noviembre de 2016. Medidas: 28,80 metros de base por 15,85 metros de altura”. Así vendía hace meses la empresa Pamdamedia una de las tres lonas colocadas actualmente en edificios en obras de Sol. En su página de Internet hay otros cuatro inmuebles madrileños en busca de publicidad.

“Las comunidades de vecinos salen beneficiadas, y la ciudad también porque se mantienen los edificios en buen estado”, explica David Escudero, directivo de Pamdamedia. “Hay propietarios que no pueden permitirse unas obras necesarias y se ponen en contacto con nosotros. Una vez tienen el permiso de obras, sacamos la licencia municipal de publicidad y montamos la lona”, añade Escudero.

El Ayuntamiento es uno de los grandes beneficiados de este negocio. Hasta 2011, los propietarios pagaban dos tasas: una mensual por ocupación del espacio público con los andamios que, como máximo, eran 10 euros por metro cuadrado y fracción de hasta tres metros de altura. Y otra fija de 243 euros por cada solicitud de colocación de cartel. Así, una obra podía salirles por 800 euros pese a ganar 100.000. El Ayuntamiento ingresaba 155.000 euros al año.

En un momento crítico para las arcas municipales, el exalcalde Alberto Ruiz-Gallardón (Partido Popular) elevó el precio a 20 euros por metro cuadrado de anuncio. Ese mismo año, el Ayuntamiento había abierto 14 expedientes disciplinarios por lonas irregulares; con el incremento de precio, quería combatir además el fraude.

La tarifa de la licencia varía ahora según la zona, pero puede suponer hasta 15.000 euros al mes. “Hay operaciones en las que gana más el Ayuntamiento que nosotros”, afirma Escudero. El propietario del edificio o la comunidad puede ingresar de 30.000 a 50.000 euros al mes, “dependiendo del emplazamiento, la competencia, etcétera”.

En condiciones normales, en el centro histórico sólo está permitido colocar estos soportes publicitarios en fachadas ciegas de edificios comerciales (por ejemplo, un centro comercial de El Corte Inglés), y con restricciones.

Pero, en caso de obras, se pueden instalar previa obtención de una licencia municipal, siempre y cuando se vaya a realizar “una reestructuración general y total” o la “restauración de la fachada”.

Está prohibido colocar la lona antes o después de iniciarse la obra, o si ésta se paraliza. Como máximo puede estar un año, y no se puede conceder otra licencia publicitaria hasta pasados cinco.

La Comisión Local de Patrimonio Histórico (controlada por la Comunidad de Madrid, del Partido Popular) ha tratado esta cuestión en varias reuniones. No existe regulación a escala regional porque no implica una actuación sobre la fachada de los edificios (el recinto histórico de la Villa de Madrid está protegido como bien de interés cultural desde 1995), pero sí se ha deliberado porque la comisión considera que “se está abusando”. Por ello, pretende entre otras cosas “limitar el tiempo” de exhibición de estas lonas, según indican fuentes regionales.

Obras ficticias

El Ayuntamiento, gobernado por Manuela Carmena (Ahora Madrid), es aún más duro. Según fuentes de la Concejalía de Desarrollo Urbano Sostenible, “se viene haciendo desde hace tiempo un uso fraudulento de la normativa de forma impune, tanto por parte del anterior gobierno municipal [Partido Popular] como de las comunidades de vecinos y propietarios de inmuebles”. “Hemos detectado, mediante inspecciones, que hay obras ficticias en las que se han instalado lonas publicitarias”, añaden dichas fuentes, que anuncian actuaciones por la vía disciplinaria. Además, se “revisará la normativa para racionalizar el uso de estos soportes”, de forma que “no se lleve a cabo una invasión comercial de símbolos patrimoniales con fin lucrativo”.

En la actualidad, en la Puerta de Sol hay tres grandes lonas comerciales cubriendo edificios. Hace dos años había tres, en inmuebles diferentes. La plaza tiene sólo 14 números. Y una larga historia de polémica por este motivo.

Dos lonas publicitarias en la puerta del Sol.

Un soporte publicitario cubre el número 6, frente a la Casa de Correos que aloja al Gobierno regional. En 1993, el Partido Popular colgó allí un anuncio electoral sin licencia; tras cuatro denuncias a la policía, el Ayuntamiento (entonces en manos de José María Álvarez del Manzano, del PP) aceleró la autorización. Eso fue 15 días antes de las elecciones generales. Medio año después, colgaba un anuncio de whisky del edificio, que acababa de ser declarado en ruina pese a estar protegido por su valor histórico.

En 2005, un desprendimiento de fachada que podía haberse reparado en 30 días permitió seis meses más de publicidad. Y en verano de 2010 hizo falta al parecer otra obra de rehabilitación integral; el inmueble se cubrió con una lona publicitaria el 7 de junio. La constructora dijo que le llevaría tres meses, pero se pidió permiso para ocho. A finales de agosto aún no había aparecido ni un operario en la supuesta obra.

Cinco años y medio después ha hecho falta hacer otra, a tenor de la lona colocada en febrero. EL PAÍS ha intentado ponerse en contacto durante un mes, sin éxito, con un representante de la empresa cuyo nombre figura en la puerta de acceso al edificio.

Las otras dos lonas están colocadas en el centro comercial de El Corte Inglés del número 10 (que también ha declinado hacer declaraciones; allí sí se ve cada día a obreros trabajando). Y en el número 12, cuyo portero dijo que las obras comenzaron a inicios de febrero y acabarán en junio.