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Podemos pisa los talones al PNV

La fuerte irrupción del partido de Iglesias en el País Vasco dificulta la política de pactos en Euskadi, donde EH Bildu sería tercera fuerza

La poderosa irrupción de Podemos en las próximas elecciones autonómicas vascas, previstas para el mes de octubre, tiene visos de provocar un seísmo en la política en Euskadi y dificultar la conformación de mayorías estables. La fotografía electoral que ofrece el último Euskobarómetro muestra un panorama muy fragmentado que amenaza con hacer saltar por los aires los pactos de gobernabilidad. El PNV volvería a ganar los comicios, pero con un retroceso electoral que pone en peligro su hegemonía. La formación de Pablo Iglesias sería la segunda fuerza pisándole los talones al partido del lehendakari Iñigo Urkullu, muy por delante de los independentistas de EH Bildu. Los partidos constitucionalistas, PSE y PP, volverían a perder peso, mientras que Ciudadanos se estrenaría con una baja representación.

La correlación de fuerzas no se parecerá mucho a la actual. El PNV ganaría los comicios, con 22-23 escaños, cuatro o cinco menos que en la actualidad, con una diferencia muy corta sobre Podemos, que vería confirmado su despegue en Euskadi con 19-21 parlamentarios. La formación de izquierdas fue la más votada en las pasadas elecciones generales del 20-D, por delante de los nacionalistas. EH Bildu, cuyas opciones van en declive en todos los pronósticos electorales, sumaría 13 asientos, esto es, ocho menos que ahora. Los socialistas pasarían de 19 a 5 parlamentarios y el PP se quedaría con 8-9 (tiene 10), mientras que la entrada de Ciudadanos, con entre 1 y 3 escaños, dejaría a UPyD fuera de la Cámara vasca.

La encuesta sobre intención de voto del Departamento de Ciencia Política de la UPV, que dirige el profesor Francisco Llera, fue realizada entre los días 19 y 31 de enero tras efectuar 600 entrevistas en domicilios. En esas fechas, cuando Podemos aún disfrutaba de la resaca por sus buenos resultados en las generales, la izquierda abertzale no había anunciado su deseo de que Arnaldo Otegi, entonces en prisión, fuese el candidato de EH Bildu a lehendakari. Tampoco se conocía el acuerdo de gobierno que después suscribieron el PSOE y Ciudadanos antes de que el líder socialista, Pedro Sánchez, se presentara a la investidura para relevar como presidente del Gobierno a Mariano Rajoy.

Bajo estos condicionantes, y con un grado de indecisión de los ciudadanos que rondaría el 24%, el escenario electoral en Euskadi que ofrece el Euskobarómetro se caracteriza por una mayor fragmentación y pluralidad política -el Legislativo pasará de cinco a seis formaciones-, un retroceso de los partidos nacionalistas y una mayoría de fuerzas de izquierda.

El PNV, con unos 350.000 sufragios (algo menos del 30%), mantendría su supremacía, aunque con un margen más escaso que en la actualidad. Con 23 escaños, Urkullu tendría muy complicado repetir un Gobierno monocolor en minoría y sólo podría alcanzar la mayoría absoluta con un acuerdo con Podemos. La suma de PNV y PSE (31-32 votos), que esta legislatura ha dado su apoyo a los presupuestos vascos, sería inferior a los escaños de Podemos y EH Bildu (32-34 votos).

La continuidad de Urkullu en el poder dependería en gran medida de recibir el apoyo de Podemos o de contar con el respaldo de la izquierda abertzale. Pero esta última fórmula (PNV y EH Bildu sumarían 35-36 escaños) solo podría prosperar siempre que el resto de formaciones no se pusieran en contra.

Los resultados que arroja la encuesta son muy parecidos a los de un sondeo reciente del Gobierno vasco conocido a mediados de febrero pasado. El sociómetro vasco ya pronosticaba la victoria del PNV y una fuerte entrada de Podemos en el Parlamento vasco. Según este trabajo, el PNV obtendría 24 escaños; Podemos tendría 18 parlamentarios, tres más que EH Bildu. El PSE se quedaría con 9, el PP con 8 y Ciudadanos 1.

El ascenso de Podemos en Euskadi, que acaba de renovar a su dirección en medio de disputas internas, se conseguiría en gran medida gracias a un electorado que hasta ahora ha venido depositando su confianza a EH Bildu. La izquierda abertzale, consciente de esta realidad, no ha dudado de lanzarle un guiño para colaborar en el futuro para lograr, entre ambas formaciones, abrir "un nuevo frente de ruptura" en España, como propuso el líder independentista Arnaldo Otegi en el multitudinario mitin que ofreció el 5 de marzo en el velódromo de Anoeta de San Sebastián.

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