La Bullipedia se resiste a Ferran Adrià

El cocinero cree que necesitará diez años más y 20 millones para culminar su proyecto enciclopédico sobre la cocina

Ferran Adrià en ElBulliLab.

Ferran Adrià, acompañado de los mejores chef de España, presentó en marzo de 2013 su más ambicioso proyecto, la Bullipedia. Adrià calculaba entonces que esta enciclopedia digital de la gastronomía vería la luz en enero de 2016. ¿Dónde está la Bullipedia? ¿Qué hacen en ElBulliLab, el taller de investigación de Ferran Adrià? “El New York Times estuvo aquí cuatro días y no consiguió explicarlo bien”, advierte Adrià. La culpa, admite, es de la complejidad del asunto. “A veces tampoco lo entendemos nosotros”, ironiza Adrià. Pero la Bullipedia está allí, en una antigua nave industrial de la calle de México de Barcelona, reconvertida ahora en oficinas y donde una 70 personas recopilan datos y diseñan esquemas sobre cómo explicar desde todas las vertientes posibles qué hay detrás de la albahaca o de un espárrago. “Queremos abrir las puertas porque ahora estamos en condiciones de explicarnos bien”, anuncia el rey Midas de la cocina.

Adrià reitera que la Bullipedia solo es un capítulo más de lo que hacen en ElBulliLab. “No valoramos bien la complejidad de lo que iniciamos”. ¿Qué hacen en ElBulliLab? Desarrollar un esquema que pueda aplicarse a cualquier ámbito de conocimiento, a cualquier producto, para explicar cada proceso que está implicado en ello. La columna vertebral del proyecto se llama Sapiens; Sapiens es un mapa lleno de módulos, cápsulas, secuencias y probabilidades de conexión entre ellos. “Queremos explicar nuestra disciplina —la gastronomía— desde los inicios”, dice David López, responsable de tecnología d'ElBulliLab. Un observador externo que se plante delante de los murales que identifican cómo se desarrolla cada proceso, no entenderá casi nada. López confirma que poca gente puede descifrarlo; él, Eugeni De Diego —responsable creativo— y Adrià. Solo Adrià puede explicar cada cápsula de los centenares de apartados que hay en cada mapa.

Empresas que sirven de cobaya

La mejor manera de entender qué hace ElBulliLab es a partir de ejemplos. En una rampa exterior del edificio Serrahima, antiguo acceso para camiones, se amontonan carteles con borradores. Hay un ejemplo del esquema concreto del proceso de creación de Sapiens aplicado al Guernica de Picasso que es muy ilustrativo.

En ElBulliLab están aplicando el esquema del proceso creativo de Sapiens en el fabricante de champán Dom Pérignon y en el café a partir de Lavazza, dos patrocinadores de la fundación del Bulli. También se está estudiando en Telefónica y en la multinacional del baño Roca. La escuela Elisava también estudia el proceso creativo del diseño con el sistema Sapiens.

Durante la visita de EL PAÍS a ElBulliLab, Adrià entra y sale de una reunión con un grupo de jóvenes que quieren aplicar el proceso de gestión de Sapiens en su futuro restaurante. Su trabajo está vinculado al acuerdo de Adrià con CaixaBank, que ofrece a estos emprendedores el asesoramiento del método BulliLab y financiación para su proyecto.

En abril se estrenará un producto de ElBulliLab con Disney. A partir de libros y una plataforma en Internet, Adrià describirá todo aquello que rodea la cocina siguiendo el esquema desarrollado en ElBulliLab: “El proyecto con Disney es el Sapiens de las familias”. A finales de 2016 se publicarán los primeros documentos de la Bullipedia: 12 libros en ediciones limitadas de 50 ejemplares cada una, con voluntad enciclopédica, que explicarán procesos concretos de la cocina y capítulos históricos de esta. La Bullipedia tendrá otros formatos que irán apareciendo gradualmente; los usuarios pagarán productos y apartados concretos del contenido y que se encontrarán en la web, en los cursos para escuelas, en las aplicaciones especializadas —por ejemplo en un producto culinario, el sushi o la albahaca— y en el Seaurching. El Seaurching es una combinación de las palabras en inglés searching (buscar) y sea urchin (erizo de mar). El usuario del Seaurching consultará un apartado concreto de la Bullipedia a partir de un método de lectura progresiva, parecido a los hipervínculos de un texto de la Wikipedia. La Wikipedia es uno de los referentes para el desarrollo de la Bullipedia. “Desde que salió la idea de la Wikipedia hasta que se materializó, pasaron diez años. Esperan que demos resultados de un año para otro, y no puede ser”, afirma Adrià.

Por ElBulliLab pasan estudiantes de múltiples carreras. El laboratorio tiene acuerdos suscritos con diferentes universidades españolas para ofrecer becas de formación. El equipo más próximo de Adrià, profesionales como López o De Diego, son fieles de años de trabajo en El Bulli. Adrià también cuenta con el asesoramiento de amigos como Israel Ruiz, vicepresidente de la universidad norteamericana MIT, el publicista Toni Segarra y el comisario de arte Vicent Todolí. Adrià apunta que el primer año y medio tras anunciar la Bullipedia fue una etapa para reflexionar. Asegura que ha aprendido de los errores de crear expectativas. Su visión requiere tiempo.

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