La empresa OGC abusó de las ventajas fiscales para emigrantes en Ecuador

La empresa de paquetería, cerrada sin aviso, asignaban un contenedor completo a una sola persona que enviaba algunas cajas, sin informarle, para evitar el pago en la aduana

Afectados por el cierre de la empresa en Madrid.

Los afectados por el cierre de la empresa OGC Logístics que han presentado denuncia en Guayaquil (Ecuador) sobrepasan el centenar y siguen creciendo. Con la protesta de sus compatriotas en España, los ecuatorianos que regresaron a su país pensando en recibir sus enseres al llegar a casa se dieron cuenta del problema. Y el jueves se presentaron en la Fiscalía Provincial del Guayas los primeros casos. No se trata sólo de una cuestión de paquetes perdidos: OGC ha abusado de los beneficios de los emigrantes cuando retornan.

Según confirmó el fiscal Paul Ponce tras el allanamiento de tres bodegas en Guayaquil, OGC había usado el nombre de algunos clientes que solo enviaban unas cajas para asignarles todo un contenedor catalogado como menaje del hogar. Así evitaba el pago de aranceles y tributos aduaneros, ya que Ecuador tiene un programa de retorno de emigrantes que permite regresar al país con todas las pertenencias sin pagar nada más que el transporte en barco.

“Uno de los denunciantes dice que envió 17 paquetes por 445 kilogramos y en la documentación a su nombre para retirar el contenedor del puerto se indica que son 159 paquetes por 4.862 kilogramos”, explicó el fiscal. Al recibir la primera decena de denuncias el jueves, la Fiscalía coordinó con la Aduana un operativo para registrar tres bodegas que utilizaba de almacén la filial ecuatoriana, OGC Currier, y tres contenedores, de los 20 retenidos en el puerto, en los que se sospecha que hay más mercancía de la que el cliente envió. “Hay televisores, frigoríficos, colchones... Son muchas más cosas de las que yo mandé. Eso no puede ser menaje, quién necesita varios refrigeradores para su casa”, comentaba con ironía el afectado a cuyo nombre (prefiere no decirlo) entró ese contenedor en el puerto de Guayaquil.

Como él, hay una decena de ecuatorianos que denuncian haber sido utilizados para evadir impuestos. “Para acogerse al plan de retorno hay que firmar una declaración jurada ante notario sobre el menaje; los denunciantes dicen que no reconocen su firma en esos documentos”, añadió Ponce.

Otros perjudicados reclaman a la Fiscalía sus pertenencias perdidas. Como en Madrid y en otras ciudades de España, los testimonios hablan de miles de euros gastados en enviar vehículos, electrodomésticos, ropa y otros enseres.

Javier Mejía, de 42 años, y residente en Murcia, asegura haber perdido 3.500 euros en sillas, cortinas, juguetes y otros artículos. Más los 637 euros que pagó por el envío. Un compatriota, que tampoco quiere dar su nombre, busca un coche y un televisor. No están entre los paquetes que sacaron de los contenedores abiertos.

Afectados por el cierre de OGC tras la reunión con el embajador de Ecuador en España.

El gancho de OGC que atrajo a los ecuatorianos fue el bajo coste del transporte, que se hacía por mar y tardaba hasta 90 días. Lo que no sabían es que la legislación de Ecuador no permite el servicio de courier (envío de paquetes) por vía marítima. Sólo se puede hacer por avión e incluye tasa, explica el director de la Aduana Xavier Cárdenas. Y ese fue el resquicio que utilizó la empresa. Los importadores de mercancías y los emigrantes son los únicos que pueden fletar un contenedor para que entre al puerto en barco.

“Se fueron, no sé más”

OGC Courier operaba en Ecuador desde junio de 2015, con sede en Machala, la quinta ciudad más grande de Ecuador, según la información de la Superintendencia de Compañías, que controla la actividad de las empresas. Constan como gerentes las mismas personas con las que los afectados dicen haber contratado el servicio de entrega. Pero nada se sabe de ellos. Ni su propia familia conoce el paradero de “un sobrino y sus dos hijos pequeños que se marcharon hace 20 ó 30 años a España”, de acuerdo con la versión de Carmela A., tía de quien consta oficialmente como gerente general de la filial ecuatoriana.

EL PAÍS contactó con ella, ya que su número de teléfono fijo es el que aparece como contacto de empresa. “Desconozco su paradero. No sabíamos cómo tenían las cosas allá, pero eso es cosa de ellos”, afirmó. “Se fueron y sé que al principio trabajaba de albañil, pero de ahí, no sé más”.

[El Servicio Nacional de Aduanas de Ecuador informó ayer de que ha identificado 38 contenedores en el puerto de Guayaquil vinculados a OGC. La Fiscalía General del Estado de Ecuador abrió ayer una segunda investigación, por estafa, en relación con esta empresa].