Madrid gastó en 2015 solo la mitad del dinero para alumnos con dificultades

La Comunidad dejó sin gastar 43,5 millones de euros para la educación compensatoria

Clase del colegio público Vasco Núñez de Balboa, con mayoría de alumnos gitanos.

La Consejería de Educación dejó sin gastar el pasado curso 43,5 millones de euros, el 47,4% del presupuesto destinado a contratar profesores de educación compensatoria. Estos docentes centran sus esfuerzos en escolares rezagados y en adultos sin formación básica. La Comunidad explica que presupuestó esa cantidad por si bajaba la ratio de alumnos por clase y necesitaba contratar a más profesores. Pero su justificación no casa con el hecho de que en 2011 la partida fuera seis millones más alta. El dinero no utilizado fue a parar a la educación concertada. Para 2016 ha presupuestado 0,34 millones más.

Fuentes de la Consejería de Educación justifican que les haya sobrado la mitad de la partida: “En 2014 y 2015 se realizó una previsión de crédito al alza en capítulo de sueldos ante la posibilidad de tener que ampliar el cupo de profesores por medidas derivadas de la normativa estatal de obligado cumplimiento (por ejemplo, la disminución de ratios, sustituciones temporales desde el primer día, etcétera). Al no materializarse esas previsiones, un porcentaje de la partida se redistribuyó por parte de Hacienda para atender las necesidades nuevas e imprevistas que van surgiendo”.

Entre estos “imprevistos” figura la enseñanza concertada, que se lleva más dinero del previsto porque escolariza a más niños de los calculados inicialmente.

La consejería remarca que “las necesidades de educación compensatoria han sido atendidas correctamente. De hecho”, afirma, “una de las conclusiones del último Informe Pisa es que la región tiene uno de los más altos grados de equidad. Hay más alumnos con resultados excelentes y al mismo tiempo descienden los que se situaban en los niveles bajos”. Y precisa que “con cierta frecuencia” profesores de infantil, primaria o secundaria imparten compensatoria, pero no computan como docentes de esta área.

En 2011, la Comunidad presupuestó para compensatoria 97,7 millones de euros, con los que Educación pretendía pagar a 2.813 profesores. Pese a bajarse a 95,6 millones la cantidad en 2012, la consejería calculó que le llegarían para pagar a cinco docentes más que el año anterior. En 2013 hubo otro tijeretazo y la partida bajó hasta 91,7 millones. Su intención con este dinero era contar con 35 profesionales menos que tres años antes y peor pagados por los recortes en los sueldos. En 2014 y 2015, la partida se calcó hasta el céntimo y en 2016 ha subido hasta los 92 millones.

Educación afirma que el objeto de la educación compensatoria es “hacer efectivo el principio de igualdad de oportunidades”. Se imparte en los grupos ordinarios o en horas específicas, con materiales orientados a los rezagados. Con estas clases se pretende facilitar el acceso de estos chicos a la enseñanza, que se mantengan en el sistema y que terminen sus estudios con éxito, una hazaña en muchos casos. Juan José Moreno, portavoz socialista de Educación, remarca la necesidad de no dejar atrás a estos alumnos que, sin preparación, no abandonarán nunca la lista del paro.

En ese colectivo hay estudiantes con inmadurez intelectual, pero también niños criados en entornos muy desfavorecidos, menores hospitalizados largo tiempo o inmigrantes que llegan a mitad de curso sin hablar castellano. Pilar Calón, portavoz de la Fundación Secretariado Gitano, afirma: “Que no se haya gastado el presupuesto es una noticia dramática para los más vulnerables. Recortar en educación compensatoria es condenar a la pobreza y la exclusión a las próximas generaciones de aquellos colectivos que necesitan mayor protección y que ya vienen sufriendo en mayor medida los efectos de la crisis”. Educación arguye también que hay 21.300 inmigrantes menos en las aulas que en 2011.

Menos inmigrantes

En la partida económica de compensatoria se incluye también la educación de adultos en niveles no universitarios. Con ella se pretende dar respuesta a las necesidades de personas que apenas saben leer y escribir, lo que les obstaculiza encontrar un empleo o su vida diaria.

José Luis Pazos, presidente de la federación de padres, considera que “esa política presupuestaria es el resultado de un diseño claro de la Comunidad: quiere eliminar la enseñanza compensatoria y apostar exclusivamente por los alumnos de alto rendimiento y los bachilleratos de excelencia. Todos los informes internacionales”, afirma, “hacen hincapié en que para obtener mejoras educativas es necesario tirar de todo el alumnado, y que concentrarse solo en los mejores no hace nada más que aumentar la desigualdad entre estudiantes”.

Los expertos remarcan la necesidad de invertir en los escolares con dificultades. El último informe de la OCDE, de febrero, afirma que los estudiantes con menos recursos tienen una probabilidad tres veces mayor de quedar rezagados que el resto. Por eso esta entidad aboga por convertir el bajo rendimiento en una prioridad educativa y dar “recursos adicionales” que identifiquen a los estudiantes más atrasados, con una estrategia “adecuada”.