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Nueve meses sin director en la Mies van der Rohe

Giovanna Carnevali, cesada de forma fulminante un día antes de la toma de posesión de Ada Colau, asegura que el gobierno municipal demuestra falta de interés por la fundación

AND, AS, HERE, PLACE, SET, THE y THEN son las palabras que los visitantes descubren durante su visita al pabellón Mies van der Rohe de Barcelona, fruto de la sutil intervención del artista Peter Downsbrough.

El viernes 12 de junio, un día antes de tomar posesión el nuevo gobierno municipal de Ada Colau, la futura teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo y Movilidad, Janet Sanz y, por lo tanto, presidenta de la Fundación Mies van der Rohe, llamó por teléfono a la directora de la fundación, la arquitecta Giovanna Carnevali (Milán, 1974), para anunciarle su cese fulminante “por falta de confianza”. Eso sí, después de agradecerle el trabajo realizado en la institución desde octubre de 2012, año en el que fue nombrada por el entonces concejal de Habitat Urbà, el convergente Antoni  Vives. “Me dijo que cesaba a partir de la llamada; que no hacía falta que me incorporara el lunes. A la vuelta, tras el fin de semana, recogí mis cosas. No pude despedirme personalmente de nadie, y lo que es peor, no pude hacer un traspaso de documentación con quien tenía que sustituirme”, explica Carnevali, desde la ciudad holandesa de Róterdam donde trabaja para el Strelka Instituto desde agosto pasado.

Fuentes de la regidora de Barcelona en Comú quitan importancia al cese fulminante de Carnevali y aseguran que “el cambio de dirección está relacionado con el cambio de Gobierno, que es quien decide quién sigue o no. No hay más”. Mientras, explican que en mayo se sabrá quién la sustituirá, tras el concurso internacional que se puso en marcha a mediados de febrero. Un concurso que coincide con el 30 aniversario de la reconstrucción (en 1986) del pabellón que construyó el arquitecto Mies van der Rohe para representar a Alemania en la Exposición Internacional de 1929.

Giovanna Carnevali en el pabellón Mies en 2013.

Carnevali tenía contrato hasta el 31 de julio. Por eso, asegura, que no entiende por qué no pudo continuar un mes y medio más. “Tenía claro que no me iban a renovar, pero me sorprendió la forma en la que se me cesó, sin explicarme los motivos, ni dejarme explicar qué había hecho durante los casi tres años que había estado al frente de la Fundación Mies. Lo peor fueron las maneras, poco respetuosas conmigo personalmente y con el trabajo que había realizado”, se queja.

La arquitecta defiende su labor al frente del centro que custodia uno de los archivos más importantes de arquitectura contemporánea europea, fruto de las catorce ediciones del premio de arquitectura convocados desde 1988 (son bianuales). “Durante este tiempo la fundación se ha dinamizado y proyectado a nivel internacional; hemos estado presentes en la Bienal de Venecia ocupando un palacio con la exposición Made in Europe; hemos viajado al MoMA de Nueva York donde se ha organizado un debate sobre arquitectura”, explica. En cuanto a la posibilidad de que el cese tuviera que ver con la implicación de Vives con todo lo relacionado con la fundación, Carnevali asegura que puede ser un tema político, pero que “Vives me dejó trabajar, no utilizó la fundación y que ha sido la mejor época a nivel de reconocimiento de la entidad”.

En cuanto al concurso internacional convocado el 15 de febrero para conseguir un nuevo director, desde la tenencia de alcaldía aseguran que acabará “previsiblemente en mayo. Mientras, Jordi Campillo, gerente del área de Ecología, Urbanismo y Movilidad, actúa de director gerente de la fundación, de forma provisional”. Durante estos meses, prosiguen, “las actividades y exposiciones se han desarrollado con normalidad”. Iván Blasi, coordinador del Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea-Premio Mies van der Rohe, explicó ayer que el plazo para presentarse acabó este lunes y que lo han hecho 18 personas. “Hay arquitectos de aquí que trabajan fuera, y viceversa, y los candidatos son paritarios: nueve hombres y nueve mujeres”, apostilla Antoni Garijo, gerente de la fundación. El elegido cobrará, según las bases de la convocatoria, 55.000 euros anuales, cinco menos que la anterior directora y dispondrá, como hasta ahora, de dos millones de presupuesto anuales. “Es un plazo muy corto para presentar candidaturas y para incorporarse. También es reduccionista para una entidad de ámbito internacional que se exija catalán; eso limita los aspirantes”, prosigue la exdirectora.

El hecho de que hayan pasado ya nueve meses sin que se haya buscado un sustituto, es para Carnevali una muestra “de falta de prioridad y de poco interés por parte del Ayuntamiento con la fundación. Están matando una cosa que funciona bien. Durante estos años se ha hecho mucho y se ha hablado mucho, y de repente silencio absoluto, en el extranjero y en Barcelona incluso”, remacha.

Uno de los cometidos de la fundación es otorgar el premio de arquitectura, uno de los más prestigiosos de Europa. Como es bianual, 2016 está dedicado a exponer por Europa cuales fueron los finalistas y los ganadores en la última edición. En 2017 se celebrará la número XV, que es la última que tiene asegurada Barcelona, ya que cada cuatro años (y dos ediciones) se ha de renovar quién es el encargado de organizarlo, dentro del programa Europa Creativa. “Creo que el vacío de dirección no afectará y que Barcelona podrá renovarse como sede”, reconoce Carnevali.