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Condenados los padres del agresor de una mujer por no impedir los hechos

El hombre es sentenciado a 21 meses de cárcel. Sus progenitores, a una multa

La Audiencia de Alicante ha condenado a 21 meses de cárcel a un hombre por maltrato habitual a su pareja, a la que golpeó durante meses además de someterla a crueles vejaciones. Los jueces han condenado también a los padres del agresor, llamado Jonatan, como autores de un delito contra la Administración de Justicia por haber presenciado las agresiones y no haber hecho "nada para impedirlas".

La condena es fruto de una "conformidad", esto es, de un acuerdo de la acusación particular y la fiscalía con los acusados, lo que ha impedido a los magistrados de la Sección Primera de Alicante modificar la calificación de los hechos o alterar el castigo pactado para los acusados.

La vicepresidenta de la Generalitat valenciana, Mònica Oltra, ha opinado que es "positivo que se traslade el mensaje de que no solo vale con asistir y condenar moralmente, sino que hay que actuar, llamar a la policía, denunciar y socorrer a la víctima". Oltra ha pedido también a los actores implicados en la lucha contra violencia de género una "reflexión" sobre "hasta qué punto una situación de maltrato físico tan brutal como la que estaba viviendo esta mujer se puede saldar con estas penas".

Los hechos considerados probados en la sentencia señalan que Jonatan, nacido en 1991, y la víctima mantenían una relación sentimental desde el año 2008 cuando, el 1 marzo de 2013, la mujer se trasladó a vivir a la casa en la que el hombre vivía con sus padres. "Desde entonces y hasta el 4 de mayo siguiente, "el acusado la ha maltratado físicamente de manera habitual".

La sentencia relata la catarata de agresiones padecidas por la mujer: "Le ha propinado en muchas ocasiones puñetazos en diversas partes del cuerpo. Le ha golpeado con cables, palos, un cinturón y el mango de un cuchillo. La ha empujado contra la pared. Le ha apretado con las manos el cuello y le ha puesto encima de la cara una almohada dificultándole la respiración".

Atada en un armario

El agresor "también la ha atado de pies y manos y la ha metido en un armario empotrado y ha cerrado la puerta, no dejándola salir hasta que ella paraba de llorar y se mostraba más tranquila. Le ha hecho cortes en los brazos con un cuchillo de cocina".

Además, durante el tiempo que convivieron en casa de sus padres, el joven "no le permitía ducharse ni asearse, y cuando tuvo el cabello lleno de nudos se los cortó con un cuchillo y le chamuscó el pelo con un mechero".

Después de las agresiones el acusado obligaba la víctima "a pedirle perdón de rodillas, y en una de esas ocasiones le estampó la cabeza contra el suelo, lo que le produjo una herida en la cabeza". "No podía salir sola de la vivienda, sino siempre acompañada de Jonatan, y una vez que fueron al campo le propinó un puñetazo en la nariz".

Los jueces indican que en algunas ocasiones los padres presenciaron la violencia ejercida sobre la mujer sin "hacer nada" ni "prestrarle ayuda". Al contrario, cuando la víctima escapó de la vivienda fue a refugiarse a casa de los suegros de su hermana, porque temía, como así sucedió, que su agresor iría en primer lugar a casa de su propia madre a buscarla. Pero quien acudió el mismo día de su huida a buscarla a su domicilio familiar fue la madre del agresor, de nombre Argentina. En los siguientes días, tanto la madre del agresor como este "han acudido a dicho domicilio varias veces con la misma finalidad".

Secuelas

La sentencia indica que la mujer sufrió distintas consecuencias físicas de las agresiones continuadas sufridas, y que las heridas tardaron 20 días en curar. Además, la mujer ha padecido "estrés postraumático, inhibición ante las relaciones sociales, síntomas muy importantes de ansiedad, tanto generalizada como fóbica y de depresión. Pensamientos, sentimientos y conductas propios de estados de agresividad, ira, irritabilidad, rabia y resentimiento. Y tiene problemas ligeros de alimentación y graves en el sueño".

Las condenas inferiores a dos años de cárcel no suelen conllevar ingreso en prisión cuando, como es el caso de Jonatan, el acusado no tiene antecedentes penales. Este no podrá acercarse a 500 metros de la víctima ni comunicarse con ella durante cuatro años. La sentencia fija multas de 1.800 euros para cada uno de los padres del agresor.

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