El enigma de la imagen

Foto Colectania inicia, con una muestra de instantáneas anónimas, un ciclo para cuestionar la esencia de la fotografía

Una de las sugerentes imágenes anónimas de la colección Frizot, datada en 1950, que expone Foto Colectania.

“Cada fotografía se compone de tres elementos: el fotógrafo, la máquina y el fotografiado y la distancia entre la imagen y la percepción depende de las vivencias del observador, que le permiten reinterpretarla de una forma única y personal. Por eso cada foto es un enigma, que plantea más preguntas que respuestas”. Lo afirma el historiador y teórico de la fotografía Michel Frizot, cuya colección da inicio al nuevo programa expositivo temático de la Fundación Foto Colectania, que durante esta temporada intentará responder a la pregunta ¿Qué es la fotografía?

La de Frizot es una colección atípica, compuestas de obras anónimas, encontradas en mercadillos y subastas, que ha reunido desde 1970 hasta la fecha, guiándose no por un objetivo definido o una lógica histórica, sino sólo y exclusivamente por su atractivo. “La selección del punto de vista y del encuadre determina configuraciones insospechadas. Yo reuní fotos, durante 40 años, dejándome llevar por las preguntas y por la naturaleza no resuelta de determinadas imágenes y llegado a este punto sentí la necesidad de hacer balance. Esta exposición surge de esta exigencia”, explica Frizot, que seleccionó 160 obras de su enorme fondo (admite no saber de cuántas imágenes consta), que se presentaron en la Maison de la Photographie de París, el Museo Niépce de Chalon-sur-Saône y el Fotomuseum Winterthur de la homónima ciudad suiza, antes de recalar en Barcelona.

En Colectania se exhiben 130 piezas, dividas en cinco grandes secciones: tres corresponden a los elementos de la fotografía y las otras dos reúnen las fotos manipuladas y las imágenes tridimensionales. “A pesar de que normalmente asociamos el 3D con las imágenes digitales, este efecto que reforzaba el poder enigmático del sujeto, se buscaba ya desde mediados del XIX con las imágenes estereoscópicas que se miraban en un aparato especial”, recuerda Frizot, que ha dotado este apartado de las gafas que se utilizan habitualmente para las imágenes tridimensionales.

Historiador atípico, como la colección que ha reunido, Frizot se caracteriza por abordar la historia de la fotografía desde una perspectiva muy amplia, ajena a los criterios artísticos predominantes. “Me interesa la percepción de la foto, su recepción, pero que me haya dedicado a coleccionar autores anónimos y desconocidos no significa que no me interesen y gusten los grandes”, asegura Frizot, autor de monografías como el Scrapbook de Cartier-Bresson y textos imprescindibles para el estudio de esta disciplina como PhotoTrouvée (Phaidon, 2006) y Nouvelle Histoire de la Photographie (Larousse, 2001).

“Para Frizot, narrar la historia de la fotografía no significa reconstruir su cronología, sino comprender la esencia de las propias imágenes, una a una en función de todos sus parámetros; mirarlas es un acto emocional”, concluye, el director de Colectania, Pepe Font de Mora. Toda fotografía es un enigma, penúltima muestra antes de que la fundación se traslade a su nueva sede en el Born, se podrá visitar hasta el 21 de mayo.