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La Sala Beckett ‘empaqueta’ 28 obras emblemáticas

El teatro rescata, antes de su mudanza a Poblenou, lecturas dramatizadas de montajes que han marcado su historia

Detalle de 'Lluny', de Caryl Churchill, interpretada por Rosa Boladeras y Oriol Vila en 2002.

Ha pasado más de un cuarto de siglo desde que el director y dramaturgo José Sanchis Sinisterra encontró en un local del barrio de Gràcia una sala en la que dar rienda suelta a su teatro fronterizo. Fue en 1989 y desde entonces el número 55 bis de la calle Alegre de Dalt, bautizado como Sala Beckett por la admiración que en ese momento profesaba al autor irlandés, se ha convertido en una pieza fundamental del mapa escénico de la ciudad.

Frente al retrato gigante de Beckett que preside el lugar han encontrado cobijo autores contemporáneos y su estancia allí ha sido fundamental, entre otros, para Sergi Belbel, Lluïsa Cunillé, Carles Batlle o Pau Miró. Pero tras las cientos de funciones realizadas, la Beckett finaliza una etapa. Lo hace por la especulación inmobiliaria, por problemas de espacio, de acústica del local… El caso es que en septiembre el teatro estrenará ya su primera obra en la nueva sede que están construyendo en Poblenou. La inauguración oficial se realizará en noviembre, tras la mudanza. Sin embargo, el traslado no solo será físico. Para despedir su última temporada en Gràcia Toni Casares, que cogió las riendas de la Beckett en 1997, ha rescatado 28 montajes emblemáticos de la historia del edificio.

Hasta el 20 de abril, dentro del ciclo La Sala Beckett está de mudanza se realizarán lecturas dramatizadas de estas obras a cargo de los mismos actores que las estrenaron. “Hemos intentado incluir el máximo de autores de las diferentes generaciones formadas aquí”, explicó ayer Casares en referencia al Obrador, la pata de la Beckett dedicada a la formación.

Este lunes el ciclo se inauguró con El gran teatre natural d'Oklahoma, escrita por Sinisterra a partir de materiales de Kafta y con traducción de Belbel. Hoy está previsto hacer lo propio con Combat, de Carles Batlle, dirigida por Ramon Simó e interpretada por Jordi Collet y Montse Esteve. Batlle debutó en la Beckett durante la temporada 1997-1998 con este texto sobre dos etnias enfrascadas en una guerra civil. Además, el ciclo rescata La màquina d'aigua, de David Mamet, dirigida por Àlex Rigola e interpretada por Pepo Blasco y Rosa Boladeras. También Lluny, de Caryl Churchill, o la truculenta Soterrani, de Josep Maria Benet i Jornet. Bajo la dirección de Xavier Albertí y con los actores Pere Arquillué y Pep Cruz, la obra fue uno de los éxitos de la temporada 2007-2008.

“Lo importante es cómo un espacio de dimensiones tan reducidas ha podido incidir tanto en el panorama teatral. En especial destacaría el boom de autores catalanes, tanto en número como en nivel, que están escribiendo”, opinó Casares. Para cerrar la despedida, en mayo tomarán el relevo los creadores más jóvenes dentro del ciclo Els Malnascuts. “El otro día Sinisterra recordaba las facilidades que en su día tuvo para conseguir ayudas de las administraciones. La Beckett no habría tenido este recorrido tan sólido sin estos inicios. Ya no ocurre igual”, criticó Casares.

En la nueva etapa en el antiguo edificio de Pau i Justícia contarán con unas instalaciones de 2.900 metros cuadrados remodeladas por los arquitectos Ricardo Flores y Eva Prats. A pesar de las comodidades, la filosofía de la Beckett seguirá intacta, afirmó Casares. “Creceremos como Obrador, pero continuaremos proponiendo un teatro de pequeño formato con una relación próxima entre público y actores”.