Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

Málaga acumula más de 1.200 toneladas de basura por la huelga

La negociación se mantiene rota y el Ayuntamiento denuncia que no se cumplen los servicios mínimos

Unas personas pasan frente a basura acumulada en el centro de Málaga.

Un paseo por Málaga evidencia ya los efectos de la huelga indefinida del servicio de limpieza que vive la ciudad desde la madrugada del martes. La huella es más evidente en puntos del centro como las plazas de la Merced, del Siglo y Uncibay, con montañas de bolsas de desperdicios y otro tipo de residuos sobre el suelo o apoyados en paredes por la insuficiencia de los contenedores, tanto de carga como soterrados. El balance del área de Sostenibilidad Medioambiental indica que en los dos primeros días de paro se han quedado sin recoger 1.222 toneladas de basura. Se han retirado 503 toneladas, es decir, menos de un tercio de lo que es habitual.

El Ayuntamiento ha denunciado el incumplimiento de los servicios mínimos, fijados en un 50% para el centro histórico y en un 40% para el resto de barrios. La empresa mixta Limasa (participada en un 49% por el Ayuntamiento) pedirá a la Junta de Andalucía que garantice que se cumplan o que eleve esos servicios mínimos, según ha anunciado este jueves el alcalde, el popular Francisco de la Torre. Los representantes sindicales, por su parte, rechazan las críticas y afirman que sí se están ejecutando.

La información facilitada por la empresa de limpieza alude a docenas de incidencias en todos los turnos de trabajo durante la segunda jornada de paro (noche, mañana y tarde), con numerosos recipientes sin recoger en esa ruta obligada por avería de los vehículos y camiones que estaban cargados antes de iniciar su salida. Esos problemas se extienden por buena parte del callejero de Málaga. El Cuerpo de Bomberos, además, ha actuado en la extinción de incendios en contenedores ubicados en seis calles distintas.

La ciudad vive el tercer día de huelga indefinida y de momento no se vislumbra una solución al conflicto laboral. De la Torre se ha mostrado “abierto al diálogo”, aunque el Ayuntamiento no tiene pensado dar paso alguno para retomar las negociaciones con el comité de empresa de Limasa. El alcalde también ha aclarado que “hoy por hoy” no está previsto contratar a ninguna empresa externa para aligerar la presencia de residuos en zonas puntuales. Esta medida sí se adoptó para algunas calles durante la anterior huelga (en la víspera de la Navidad de 2013), alegando problemas de seguridad y salubridad, y la acción fue definitiva para desactivar el paro.

Los asuntos de fondo del conflicto son la paga de productividad que los trabajadores no cobran desde 2013, el reparto de los días de vacaciones y el descanso íntegro durante los fines de semana por parte de la plantilla fija, formada por algo más de 1.350 empleados. Los representantes sindicales pretenden que esa paga de productividad se empiece a recuperar en 2016, pero la última oferta del Ayuntamiento, antes de la fractura de la negociación, retrasaba a 2017 el abono de 867,9 euros y a 2018, un total de 1.119 euros (276 euros fijos y el resto condicionado a que no haya absentismo laboral).

Varios colectivos sociales han pedido a las partes en conflicto que retomen los contactos para intentar alcanzar un acuerdo. La Semana Santa está próxima y es una de las temporadas turísticas altas de la ciudad. Además de los inconvenientes ciudadanos del día a día, el objetivo es evitar, como está ocurriendo ya, que los visitantes paseen y se sienten en terrazas con la basura apilada a pocos metros.

Más información