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Carmena creará un gran centro social en el abandonado mercado de Legazpi

El Ayuntamiento invertirá 70 millones para reconvertirlo en un centro con servicios para los vecinos y oficinas para funcionarios municipales

Antiguo mercado de Legazpi.

El antiguo mercado de frutas y verduras de la plaza de Legazpi, en el distrito de Arganzuela, junto al centro cultural Matadero y al parque Madrid Río, lleva 30 años abandonado. Una década de sucesivos proyectos frustrados de remodelación por parte del Partido Popular no llevaron a ninguna parte. Ahora, el gobierno municipal de Manuela Carmena invertirá 70 millones para reconvertirlo en un centro con servicios para los vecinos y oficinas para funcionarios municipales. Se trata de la primera gran obra de su mandato, la primera gran infraestructura de Ahora Madrid para disfrute ciudadano, y la primera actuación de calado que se emprende en la ciudad por parte del Ayuntamiento desde el inicio de la recesión. Estará lista en 2019.

El mercado ocupa 29.000 metros cuadrados (el cercano estadio Vicente Calderón tiene 33.000) y está protegido por su valor histórico. Se construyó en 1935 a cargo del arquitecto Francisco Javier Ferrero Llusiá y del ingeniero Alfonso Peña Boeuf, y presenta una estructura de gran valor, entre otros motivos, por el uso a gran escala de hormigón armado. Pero perdió su razón de ser con la inauguración en 1983 de Mercamadrid, y comenzó a penar como almacén o emplazamiento temporal de oficinas o incluso de una base de los servicios de emergencias. Tras tres décadas de abandono, se encuentra en un lamentable estado de conservación.

El plan urbanístico de 1997 calificó la parcela de uso administrativo público, y en ese sentido estaba dirigido el primer proyecto de recuperación presentado en 2007 por Alberto Ruiz-Gallardón (PP). El exalcalde convocó un concurso de ideas que ganó el estudio Ulargui-Pesquera. Su plan pasaba por trasladar allí la sede de la Concejalía de Urbanismo, y preveía construir en un vértice de la parcela dos edificios de oficinas de 7 y 11 pisos (en principio se pensó en una torre de 30).

Finalmente, la sede de Urbanismo se mudó en 2013 al edificio APOT, en Campo de las Naciones, que la exalcaldesa Ana Botella (PP) vendió por 42,5 millones de euros con el compromiso de quedarse en alquiler por 10 años a un precio de 4,3 millones anuales.

Mercado de Legazpi.

El mercado de Legazpi, por su parte, se intentó reconvertir en intercambiador de transportes (en dos ocasiones y sin éxito), se quiso venderlo (por 5,7 millones), se buscó rentabilizarlo con un rascacielos y, finalmente, el año pasado, Botella planeó colocárselo a un fondo de inversión para que sufragara una biblioteca y un centro deportivo municipales a cambio de construir un gran centro comercial y de restauración.

Rampa de entrada. Los madrileños podrán acceder desde la plaza de Legazpi por una rampa que les conduzca al área de uso social y vecinal, ubicada en la planta primera.

Árboles de gran porte. Bajo sus pies habrá un “espacio central” que dirija al ciudadano a las diferentes áreas municipales ubicadas en el edificio. Y alrededor de ese espacio se extenderá el patio central, con grandes árboles y espacio para actividades.

Conexión con Usera. Madrid Río está tres metros más bajo que esa primera planta de uso social, así que se conectarán con otra rampa de suave inclinación. También se “potenciará” el acceso del puente de la Princesa, para comunicarlo con el distrito de Usera, al otro lado del Manzanares.

Carmena paralizó ese proyecto tras ganar las elecciones de mayo, y ayer presentó su plan para el edificio, que recupera el proyecto de Ulargui-Pesquera pero “adaptado a las necesidades actuales” y sin ceder ni un metro cuadrado a ningún fondo de inversión.

La nueva instalación contará con 35.785 metros cuadrados que albergarán a 2.000 funcionarios municipales. Aún no se conoce qué áreas del Ayuntamiento se trasladarán allí, pero sí que serán algunas de las que se encuentran en edificios de alquiler cuyo contrato se pueda rescindir. De esta forma, el gobierno local quiere ahorrarse hasta 15 millones al año; según afirma, en cinco años habría “amortizado” la reforma del mercado, cuyo coste calcula entre 50 y 70 millones de euros.

El resto del inmueble (22.240 metros cuadrados) se destinará a uso y disfrute de los vecinos, en parte como zona de paseo y parque conectada con una pasarela y un corredor elevado con Madrid Río, y en parte con bibliotecas, aulas, talleres, espacios para madres e hijos o mayores, etcétera.

El uso final de cada metro cuadrado se pactará con los vecinos entre marzo y septiembre. La obra se licitará en octubre, y estará lista en febrero de 2019. La instalación contará además con 1.000 metros cuadrados cedidos a asociaciones vecinales. Y con un aparcamiento de 200 plazas para uso de los funcionarios.

El mercado forma un triángulo abierto a la plaza de Legazpi en su punta y con la base apoyada en Madrid Río. En los dos flancos de su boca a la plaza proyectó Gallardón sendos edificios de oficinas; ahora, el de la derecha albergará el espacio para las asociaciones del barrio, y al de la izquierda se le buscará otro uso. En todo caso, la edificabilidad máxima no se aprovechará, no habrá rascacielos ni se cederá espacio a empresas privadas.

En el patio central (con la mitad de superficie de la plaza Mayor) se levantará un ágora rodeada de zonas arboladas. Desde la entrada de Legazpi discurrirá una rampa que suavemente encarame al viandante sobre esa ágora, en una cubierta de uso público que desembocará finalmente en Madrid Río.

“Cuando lleguen, si es que llegan, lo suspenden”

Ana Botella (PP) abandonó la alcaldía en mayo sin tiempo para licitar un proyecto de reforma del mercado de Legazpi preparado a la carta para un fondo de inversión.

El proyecto fue elaborado por iniciativa privada, pero antes de adjudicarse debía someterse a concurso público “abierto” al que “hasta los vecinos se podían presentar”, según Botella. Obviaba que, además de estar diseñada a la medida del fondo, la obra costaría 53 millones de euros.

El Ayuntamiento se ahorraba así esa inversión, a cambio de una concesión de 40 años con un alquiler anual de 400.000 euros. La promotora construiría y explotaría sobre suelo público un mercado, un centro deportivo, una biblioteca, un centro comercial y un aparcamiento de cuatro pisos.

Hace justo un año, ante la oposición feroz del entonces líder socialista, Jaime Lissavetzky, Botella admitió que el proyecto no se adjudicaría en su mandato: “Ustedes lo tienen fácil; cuando lleguen [al Ayuntamiento], si es que llegan, lo suspenden”. El PP perdió las elecciones de mayo, Manuela Carmena (Ahora Madrid) llegó a la alcaldía con el apoyo del PSOE, y el proyecto se ha suspendido o, mejor dicho, sustituido por otro de inversión pública y uso social.

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