La nieve en Madrid a vista de dron

Las aeronaves no tripuladas pueden ayudar a localizar a las personas atrapadas en un temporal

Vistas aéreas grabadas por un dron en el norte de Madrid. Lunadrone

Una de las grandes quimeras del hombre ha sido la de imitar a las aves y volar. La mitología griega cuenta la leyenda de Ícaro, que levantó el vuelo hacia el sol y cayó al suelo cuando el astro derritió sus alas de cera. Genios como Leonardo da Vinci trataron de desarrollar mecanismos para conseguirlo, pero fueron los hermanos Wright, ayudados por aparatos motorizados, los primeros en emprender el vuelo. Desarrollado durante la Primera Guerra Mundial, el dron, un vehículo aéreo no tripulado, tiene cada vez más trascendencia. Sus ventajas, que cualquiera con una licencia lo puede pilotar y que permite al ser humano tener ojos allí donde no los puede llevar, como en el cielo de Madrid para divisar desde las alturas, por ejemplo, la nevada del pasado fin de semana.

La nieve cubre, desde esos días, la zona norte de la región, donde la cuota apenas superó los 600 metros. Para mostrar el manto blanco que cubre muchas zonas comprendidas entre Guadarrama y Rascafría, Lunadrone, una de las diferentes empresas que se dedican a esto en la región, ha hecho despegar a uno de sus drones. En las imágenes captadas se puede observar las próximidades de Cercedilla o Navacerrada recubiertas de nieve y como se refleja el paisaje en el agua del pantano de Navacerrada, que baña los cerros que rodean estos municipios. Las estampas típicas de invierno han sido grabadas por una aeronave de menos de dos kilos (cámara incluida) a 120 metros de altitud. 

"La autonomía del dron con el que hemos realizado la grabación es de 30 minutos, lo que limita el trabajo. Otras naves pueden superar la hora, e incluso se puede aumentar el tiempo con una serie de baterias en línea", explican desde la empresa. Un aeronave, de características sencillas, puede costar unos 1.500 euros, con cámara incluida.

El uso de los drones tiene varios beneficios. El primero, económico, porque antes, para hacer un trabajo del género se necesitaba un helicóptero y, en ese caso, el presupuesto se disparaba hasta los 6.000 euros por cada minuto de producción. Con un dron, apenas llega a los 1.000 euros. "Estas aeronaves tienen un mantenimiento bajo, porque al ser aparatos eléctricos funcionan con baterias. Sus averías no son caras, permite acceder a lugares donde antes no se llegaba y, además, se elimina el riesgo de trabajar en altura". Sin embargo, no existe en España aún una legislación definitiva que regule su uso. En este momento existe una normativa temporal, que fue aprobada el pasado 4 de julio.

Condiciones extremas

Para volar un dron, uno de los requisitos que marca la ley es que este se encuentre al alcance visual del piloto. Si por alguna circunstancia debe salir de la atenta mirada de su guía, hay que notificarlo a la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, que regula el tráfico áereo. En ese caso, el dron no podría sobrepasar un límite de tres kilómetros cuadrados.

Entre las novedades que presenta esta tecnología está la posibilidad localizar a personas atrapadas en un temporal. El lunes, 82 personas fueron evacuadas del madrileño puerto de Cotos por la nieve. La tormenta les pilló en un refugio, pero podría haberlos sorprendido en plena montaña. Para ello, el dron puede incorporar un localizador. Pero para eso es necesario una aeronave mayor que la que ha grabado las imágenes de la nieve en Madrid, ya que esta no puede volar en condiciones extremas, como son las de una nevada. Lunadrone sostiene que, en ese caso, "habría que hacerlo con una de las naves que tenemos en Nueva York".

La legislación en España

La ley que regula el uso de drones en España fue aprobada el 4 de julio de 2014. Se trata de una normativa temporal dirigida a drones con un peso menor a 150 kilos. En el texto se definen los casos en las que se puede emplear el vehículo aéreo no tripulado, como son: grabación, vigilancia y monitorización, revisión de infraestructuras y obtención de mapas.

Los drones se categorizan según su masa. Los que pesan menos de  dos kilos, aquellos que tienen entre dos y 25 kilos y los superiores a esa cantidad. A medida que aumenta la masa, su uso está más controlado. Los drones con un peso menor de 25 kilos tiene prohibido volar a altitudes superiores a 120 metros. Sea cual sea su masa, es necesario tener el carné de piloto de drones para poder manejar estos vehículos. La aeronave deberá incluir una placa identificativa con el nombre del fabricante y los datos fiscales de la empresa.