Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

Los agresores del conductor de la EMT estaban esnifando cocaína

La policía está pendiente de identificar al cuarto autor de la agresión y ver las grabaciones de las cámaras del autobús

Un autobús de la línea 29 en el lugar en el que se produjo el altercado. L. Sevillano / ATLAS

Los cuatro jóvenes que atacaron a Miguel Ángel, el conductor de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) de 36 años que salió el pasado sábado en defensa de una viajera, estaban consumiendo cocaína dentro del autobús, según confirmaron ayer fuentes policiales. Eso motivó que se dejaran dentro del vehículo el carné de identidad de uno, lo que facilitó la detención de tres de ellos el fin de semana. Los investigadores están a la espera de visionar las imágenes de las cámaras de seguridad para identificar al otro agresor.

La agresión se produjo a las siete de la mañana del sábado en la línea 29 (Felipe II-Manoteras) a la altura del número 257 de la calle de Arturo Soria, en el distrito de Ciudad Lineal. A esa hora, además de los dos viajeros que ya estaban en el autobús (un hombre y una mujer), subieron otras cinco personas (cuatro varones jóvenes y una chica). Nada más entrar, empezaron a increpar a la pasajera que se hallaba en el vehículo.

Uno de los dos viajeros que ya estaban en el vehículo (el hombre) se bajó unos 50 metros antes de que se produjera la agresión al conductor. En esa misma parada, se subió otra mujer, que llamó la atención a los jóvenes: se estaban haciendo rayas de cocaína con los carnés de identidad. Este hecho ya fue el desencadenante final de la actuación del conductor, que ya se había percatado de que no paraban de molestar a la otra viajera. Los jóvenes no cesaban, además, de subir y bajar por los asientos.

El chófer detuvo el vehículo y, sin activar el pistón de emergencia, recriminó a los cuatro jóvenes su actitud. Estos le respondieron poniéndole un jersey en la cabeza y comenzaron a golpearle por todo el cuerpo. El conserje de un edificio cercano vio lo que estaba pasando y llamó a la policía. Cuando llegaron los agentes, los agresores ya se habían marchado. Pero uno de ellos cometió un error: se dejó olvidado el carné de identidad, por lo que se supo quién era desde el primer momento. Cuando llegaron los policías nacionales, el DNI tenía todavía restos de cocaína, según fuentes de la investigación.

Los agentes de Policía Judicial de la comisaría de Ciudad Lineal iniciaron las pesquisas y detuvieron a tres de los supuestos agresores gracias al DNI abandonado. Uno de ellos fue arrestado el sábado y los otros dos, el domingo. Los supuestos autores tienen entre 20 y 23 años y cada uno de ellos fue asistido durante el interrogatorio en comisaría por abogados particulares.

Están acusados de un delito de amenazas y otro de lesiones. Los tres quedaron en libertad con cargos y pendientes de ser citados por el juzgado. A uno de ellos le decomisaron dosis de cocaína y marihuana, por lo que también le pondrán una multa administrativa.

Los policías esperaban recibir ayer las imágenes de las cámaras del autobús para ver si la chica que acompañaba a los arrestados participó en los actos vandálicos y contra la pasajera o, por el contrario, se limitó a ser una mera observadora. Los agentes también esperan identificar al cuarto agresor, que anoche estaba pendiente de ser detenido.

Miguel Ángel, que lleva casi 10 años como conductor de la EMT, fue trasladado a un centro hospitalario donde le atendieron de contusiones por todo el cuerpo. Sufrió una inflamación en el labio superior y varios golpes en la espalda y en un hombro. El conductor acudió ayer por la tarde a su médico para que le diera el parte de baja. Según sus familiares, está en estado de shock y bastante “desbordado y asustado” por todo lo ocurrido. Declinó hacer declaraciones a este periódico a la espera de que salga el juicio contra sus agresores.

Sus compañeros se manifestaron ayer a las diez delante de la sede de la EMT en señal de apoyo para reclamar más medidas de seguridad en los autobuses. Quisieron hacer visible así su “malestar” por las agresiones que sufren. Los sindicatos hicieron comunicados de repulsa a la agresión y en los que solicitaban mayor seguridad para los empleados de la EMT.

Más información