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Mujeres al poder en la gran Barcelona

La capital catalana y casi todas sus ciudades colindantes tienen alcaldesa desde mayo. EL PAÍS las ha reunido para conocer su experiencia

Barcelona, L'Hospitalet, Esplugues de Llobregat, Sant Cugat, Montcada i Reixac, Santa Coloma de Gramenet y Badalona suman 2,4 millones de habitantes y siete alcaldesas. Por por primera vez, la gran Barcelona está gobernada por mujeres de distintas formaciones políticas y generaciones. De todas las poblaciones colindantes con la capital solo El Prat, Sant Just, Cerdanyola y Sant Adrià tienen alcalde. Reunidas por EL PAÍS, todas admiten en algún momento que una mujer al frente de la alcaldía “no es mejor ni peor” que un hombre y se refieren a Margaret Thatcher como modelo de liderazgo a rechazar por autoritario. 

“El liderazgo femenino tendrá impronta y ganará todo el mundo”

Cree la alcaldesa de Barcelona y exactivista Ada Colau (1974, Barcelona en comú) que “no es casual que haya más liderazgos femeninos y tiene que ver con la crisis económica y política”. “Son más cooperativos y compartidos como alternativa al fracaso de un modelo”, apunta y vincula la llegada de mujeres a las alcaldías a los “procesos de confluencia de base ciudadana”. Cree que “es el momento de feminizar la política y cambiar las prioridades: los derechos básicos y la vida en el centro” y que el impacto tendrá “impronta a la corta y a la larga y que ganarán hombres y mujeres”.

“Antes a las mujeres se les asignaba Políticas sociales o Educación"

Núria Marín (1963, PSC), llegó a la alcaldía de L'Hospitalet en 2008 como sustituta de Celestino Corbacho. Llevaba Hacienda, poco frecuente “cuando a las mujeres se les asignaban las políticas sociales o la educación”. Cita el precedente de Manuela de Madre en Santa Coloma y destaca que la llegada de mujeres al poder “también se ha producido gracias a los hombres que se lo han creído”. La alcaldesa de L'Hospitalet, Núria Marín subraya como valor la “mayor empatía” de las mujeres y la capacidad “de hacer dos cosas a la vez”. “Haces grandes proyectos, pero se hunde una pared y tienes que actuar”, dice y vaticina que en el futuro “habrá que actuar para no discriminar a los hombres. Veo a las mujeres muy preparadas y sin complejos”.

“Los equipos paritarios nos hacen más transversales y potentes”

De origen humilde e ingeniera de profesión, Pilar Díaz (1967, PSC) es alcaldesa de Esplugues desde hace 10 años. “Me siento muy privilegiada”, dice y rehúsa “hablar de la mirada femenina”. Defiende los equipos paritarios: “porque la suma nos hace más transversales y potentes”. Dice que la crisis ha hecho más visible “una forma de hacer que exporta a la vida pública formas de hacer del ámbito privado”. “En cambio, somos menos ambiciosas porque miramos por el bien común”, lamenta. Díaz tuvo protagonismo en 2000 cuando fue la primera mujer en acudir al Parlament con un bebé de teta. “Nunca he querido renunciar a hacer de madre”, afirma quien presume de cenar siempre en casa.

"Un liderazgo participativo para alcanzar consensos"

La alcaldesa de Sant Cugat, Mercè Conesa (1968, CiU), celebra que haya tantas alcaldesas: “Ya era hora”. “Tenemos retos como visualizar actitudes y cuestiones, como la conciliación, que son de modelo de sociedad”. Valora “la interlocución con los vecinos”, y dice que en lo local es básico ejercer “un liderazgo participativo para alcanzar consensos; facilitar que las cosas pasen”. “Es público y notorio” que reserva una tarde para estar con sus hijos, dice, y bromea: “Cuando juega el Barça las agendas se liberan, pero ir al Carnaval del cole está mal visto, ¡y conste que me gusta el fútbol!”.

“Trabajo en red, empatía e inteligencia emocional”

Una moneda al aire, un recurso que prevé la Ley Electoral en caso de empate (con Ciutadans), convirtió a Laura Campos (1977, ICV) en alcaldesa de Montcada. Es hija del histórico alcalde Josep Maria Campos: “Él se encontró un municipio por hacer y ahora los retos son otros”. Campos celebra la presencia de mujeres en política: “Posiblemente estemos más acostumbradas a trabajar en red, sin tanta jerarquía y a buscar consensos. Somos más empáticas y utilizamos más la inteligencia emocional. Además de que haber crecido políticamente en movimientos sociales da otra forma de ver las cosas”, resume.

“Más preocupación por el día a día a día y más predicción al invertir”

Llegó a la alcaldía de Santa Coloma en 2009 tras la detención de su antecesor por el caso Pretoria. Núria Parlon (1974, PSC) describe como “muy gratificante gestionar problemas que no son estadísticas, ver lo que a la gente le importa”. Ve “importante que las mujeres adquieran visibilidad en puestos de poder” y cree que hay “un perfil diferente al marcar las prioridades: nos preocupan más las pequeñas cosas del día a día, que en tiempos de crisis hemos priorizado a las grandes inversiones; son importantes, pero somos más predictivas al diseñarlas”. Parlon admitió sin ambages que el puesto “te lleva a perder pulso de tu vida personal”. “La alcaldía comporta renuncias en la vida personal. Hay momentos emocionalmente difíciles. Te pierdes cosas”, admite.

“La procedencia de los movimientos que están en lo cotidiano”

No tiene duda Dolors Sabater (1969, Guanyem Badalona en Comú) de que “la emergencia de los movimientos populares que pasan a la institución llevan a un aumento de las mujeres en las alcaldías” y que “más mujeres haciendo política provocarán un cambio en la forma de hacer política, porque la procedencia de movimientos de base que están en lo cotidiano (vecinos, sanidad, educación...) sitúa a otro nivel las necesidades primarias”. Añade el “tópico, cierto, de que las mujeres tienen más experiencia en gestionar tareas múltiples”, sumado a la “hacer acción política desde el consenso”.