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Castellón busca sobrevivir a la resaca de los PAI

Cuatro megaproyectos que preveían construir 57.500 viviendas en la costa encallan

Hubo un tiempo no hace tanto en la provincia de Castellón que el ladrillo lo era todo. Todo se financiaba y la lucha era por ver quién podía soñar más lejos. Pistas de esquí a orillas del Mediterráneo, marinas de 500 amarres, una réplica de la Torre Eiffel, millones de metros cuadrados en primera línea de playa, un aeropuerto, múltiples campos de golf. El paraíso de las inmobiliarias. Y al calor de ellas, la economía de una provincia entera. En un PAI (Programa de Actuación Integrada, un proyecto urbanístico). Ahora, todavía dura el largo despertar.

Esta misma semana el Tribunal Supremo ha desestimado un recurso de casación de la Generalitat Valenciana y de Marina d’Or (Construcciones Castellón 2000) en lo que que podría convertirse en el golpe definitivo para Mundo Ilusión. La empresa pretendía urbanizar 18 millones de metros cuadrados y construir 36.000 viviendas, 10.000 plazas hoteleras y un parque temático de 800.000 metros cuadrados entre los municipios de Orpesa y Cabanes.

La desestimación del recurso pone fin a la vía administrativa, aunque el proyecto podría seguir adelante si el municipio de Cabanes aprueba de manera definitiva un PGOU que elevaría la zona urbanizable del municipio hasta los 18 millones de metros cuadrados y una previsión de incremento poblacional de 3.000 a 125.000 habitantes.

El Ayuntamiento prefiere no pronunciarse hasta estudiar la documentación con los servicios de urbanismo. La oposición le pide que reconsidere si este tipo de planificación es un crecimiento sostenible.

Torreblanca está un paso más allá; literalmente. El PAI Doña Blanca -dos millones de metros cuadrados, 4.500 viviendas y un campo de golf- tiene sellado el visto bueno de la Administración pero rescindido el convenio con el agente urbanizador, Torremar, por incumplimientos derivados de las dificultades de financiación. Desde el Consistorio no se plantean modificarlo a pesar del escenario, sino que sus esfuerzan en encontrar otro inversor.

Su alcaldesa, Josefa Tena está convencida del desarrollo asociado al PAI. “Creemos en las posibilidades turísticas y estamos buscando un nuevo agente urbanizador que desarrolle el proyecto”, asegura.

La presencia a tan solo unos pocos kilómetros del complejo Marina d’Or, ya en funcionamiento, y junto a los posibles 18 millones de metros cuadrados ahora en entredicho, la alcaldesa no considera que sean incompatibles con el de Torreblanca. “Nosotros no miramos a otros municipios para ver si se aprueba o no. Pensamos en nuestras posibilidades y tan solo hemos tenido un problema con el agente urbanizador. Los terrenos están reparcelados y el expediente aprobado. Esperamos poderlo licitar a finales de año”, concluye la primer edil.

Más al sur siguiendo la línea de costa, Burriana. El Consistorio decidió rescindir la urbanización del PAI Sant Gregori, donde habían proyectado sobre una superficie de 2,5 millones de metros cuadrados 7.000 viviendas y un campo de golf. Las obras deberían haber empezado en 2011 pero la sociedad urbanizadora pidió un aplazamiento de dos años porque no encontró financiación.

En este caso, la urbanizadora era Vistamar, participada por tres empresas castellonenses y Bankia. En 2012 los terrenos pasaron al banco malo, este los devolvió poco después por estar hipotecados, con un valor un 80% inferior a los precios que se pagaron a los propietarios en plena burbuja. El resultado, más de 40 millones de euros de deuda y la empresa en concurso de acreedores.

El Consell Jurídic Consultiu ha validado, esta semana también, la rescisión y aunque su estimación no es vinculante, todo hace indicar que el PAI tan solo es ahora mismo la maqueta que hay en la entrada del edificio del Ayuntamiento. En estos momentos, el equipo de gobierno local ha contratado a una empresa externa para valorar los posibles escenarios y decidir qué hacer.

No obstante, hay municipios que a los que la crisis golpeó cuando ya habían iniciado las obras y las infraestructuras para dotar de servicios básicos a los megaproyectos. Es el caso de Moncofa, con casi 7.000 habitantes -40.000 en verano-. Esta población proyectó la urbanización de 6 millones de metros cuadrados donde se pretendía construir más de 30.000 viviendas, un campo de golf y la guinda: una marina con 500 amarres.

Su PAI no esconde las intenciones y lo llamaron PAI del Golf. En él, además de la marina iban 10.000 viviendas en los más de 2,3 millones de metros cuadrados de extensión. Pero además, el municipio contaba, entre otros, con dos proyectos más; Belcaire Nord y Belcaire Sur, ambos por terminar. Este último fue paralizado por la consejería, quien estimó que no cumplía con la legislación de zonas verdes. Estaban al 90% y 95% de su construcción y su finalización ha sido asumida por el ayuntamiento.

Además, entre otras infraestructuras que hay que ir pagando, se construyó una desaladora para dar cobertura a toda la zona y en la que Acuamed invirtió más de 50 millones de euros, así como una depuradora y una ronda de circunvalación ejecutada poco antes de las elecciones e interrumpida también por impagos. En la época del boom el presupuesto municipal alcanzó los 30 millones de euros.

Esta semana se ha aprobado por unanimidad el nuevo presupuesto, de poco más de 14 millones y en el que se contempla la construcción de las conexiones entre ambos PAI y la finalización del Belcaire Sur para empezar la tramitación de las cédulas de habitabilidad.

Sin embargo, el alcalde Wenceslao Alós recibió esta misma semana una resolución que anula las cuotas abonadas por los propietarios que fueron cobradas como si las viviendas estuvieran terminadas, porque el anterior equipo de gobierno no comunicó que el PAI estaba al 90% de ejecución. El PAI del Golf ya es la última de las prioridades.