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Puerta a puerta contra la pobreza energética

Cien parados de larga duración se forman para asesorar a familias vulnerables

Pasarse al mercado regulado de energía y así poder acogerse a las tarifas sociales. Hacer la colada por en la noche. O aprender a leer la laberíntica factura de la luz. Pequeñas estrategias que a final de mes pueden repercutir en el bolsillo pero que, por desconocimiento, no se ponen en práctica. Un grupo de 100 parados de larga duración, formados en eficiencia energética, se encargarán de que estos consejos lleguen a 5.000 casas de Barcelona a través de un programa conjunto del Ayuntamiento y Entitats Catalanes d'Acció Social (ECAS).

"Hay una falta de cultura energética y de buenos hábitos de consumo", explica la segunda teniente de alcalde de la capital catalana, Laia Ortiz. El Ayuntamiento otorgó el año pasado más de 5.060 ayudas para costear recibos de familias vulnerables que no pueden pagarlos. Sin embargo, desde el Consistorio creen que también hay que darle herramientas a los hogares para que puedan reducir el consumo.

Son muchas las entidades que buscan formar en "cultura energética" a sus usuarios. La novedad de este programa es que tanto las personas que visitarán los domicilios como los que hacen las labores más administrativas son parados de larga duración que vienen de los Servicios Sociales y del proyecto Labora. Reciben un salario bruto de 1.070 euros, lo que establece el convenio catalán de acción social.

Joana tiene 55 años y es una de las futuras asesoras. Aprende cosas tan básicas como qué es un kilovatio pero también revisa evaluar la eficiencia energética de una residencia y cuál es el protocolo de una visita domiciliaria. Ella y sus compañeras recibirán 128 horas de formación. "Me puedo meter en su piel. Mi misión es intentar que mejorando su situación se quiten un problema de la cabeza", explica Joana. Su familia trabajaba en una empresa de construcción que quebró y desde hace tres años está en el paro. "Yo podría ser una de las familias que visitará el programa", confiesa.

Pep Marimon es técnico instalador y profesor de uno de los grupos. "Muchas de las personas vienen de la construcción, por lo cual es más sencillo reubicarlas", explica. El mayor reto para él es que sus estudiantes entiendan "la complejidad" del mundo de los costes eléctricos y tengan la confianza suficiente para dar consejos a los hogares.

Josep, otro de los futuros asesores, tiene 50 años y ya lleva cuatro en el paro. Espera que su experiencia en una empresa de ingeniería eléctrica le sirva para enfrentarse a las visitas domiciliarias. "Hay consumos fantasma, como por ejemplo tener el piloto del mando de la tele activado. Son 24 horas de gasto", explica. "Aprender a ser más racionales con el consumo es una deuda que tenemos todos", agrega.

El plan de ECAS y el Ayuntamiento, en el que se invertirán 2,5 millones, busca llegar a cada distrito de la ciudad. En las visitas se entregarán también kits energéticos con bombillas de bajo consumo y se podrán hacer pequeñas obras como reemplazar ventanas rotas.

"Las Administraciones tenemos que ser más proactivas en la detección de problemas como la pobreza energética", insiste Ortiz. El pasado viernes, por ejemplo, el Consistorio anunció un acuerdo para enviar un tríptico con consejos de ahorro y sobre cómo acceder al bono social a las 300.000 familias abonadas a Endesa. De momento ya tiene los ojos para entrar en las casas de los barceloneses a reducir su consumo.