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Sant Pau bate un nuevo récord de ingresos por adicciones

Las hospitalizaciones por conductas adictivas aumentan un 11% en cinco años

El hospital Sant Pau de Barcelona ha batido un nuevo récord de ingresos por adicciones. En 2015, 276 pacientes quedaron hospitalizados en la Unidad de Conductas Adictivas del centro sanitario, un 11% más que en 2010. El servicio, el más grande de Cataluña con 12 camas disponibles, ha inaugurado este jueves sus nuevas instalaciones, que cuentan con un complejo integrado de hospitalización, consultas externas y hospital de día. La unidad asume alrededor del 40% de los ingresos por adicciones de toda el área metropolitana de Barcelona.

Los perfiles de los pacientes y los patrones de consumo no distan de las estadísticas globales que registra Cataluña: hombre, de mediana edad, que entra por adicción al alcohol y a la cocaína principalmente. La Red de Atención a Drogodependencias (XAD, en sus siglas en catalán) ha registrado que el alcohol es la sustancia que más inicios de tratamientos provoca. En 2013, último año del que se tienen cifras, la XAD notificó 12.922 inicios de tratamiento ambulatorio por abuso o dependencia de drogas y el 47,05% de ellas eran por alcohol. "La edad media son los 40 años pero hay un abanico muy amplio que abarca desde los 19 años. Lo que han cambiado son los patrones de consumo porque con la crisis, la cocaína ha bajado porque cuesta más y ha subido el alcohol porque es más accesible", señala el doctor José Pérez de los Cobos, jefe de la Unidad de Conductas Adictivas.

Los pacientes acuden al servicio del Sant Pau derivados de sus centros de atención y seguimiento a drogodependencias (CAS), por recomendación de su médico de cabecera o por iniciativa propia. Una vez dentro, los profesionales de la unidad —más de una treintena, entre psiquiatras, psicólogos y enfermeros, entre otros especialistas— estudian el mejor recurso asistencial según el caso. El equipo terapéutico analiza su estado para saber si requiere ingreso o es suficiente con el hospital de día.

El Sant Pau asume alrededor del 40% de los ingresos por adicciones de todo el área metropolitana de Barcelona

La unidad de hospitalización es el recurso para tratar a los casos más graves, a los pacientes que precisan un tratamiento de desintoxicación. La estancia media de los pacientes es de 12 días. "Intentamos no hacer hospitalizaciones pero, a veces, con los tratamientos ambulatorios en los CAS no consiguieron dejar el consumo y hay que ingresarlos. 12 días es un tiempo suficiente para cortar el consumo, pero no para frenar la adicción", puntualiza Pérez de los Cobos. En la decisión de ingresar al paciente, los médicos también valoran otros elementos externos como si el síndrome de abstinencia puede ser peligroso para sí mismo, si existe un trastorno mental añadido o si carece de apoyo familiar durante el proceso. La lista de espera para acceder a la unidad de hospitalización es de cuatro semanas. "Esta lista de espera también nos sirve para ver que si el paciente espera tres semanas para ingresar y no se echa atrás en ese tiempo es que está motivado para empezar el tratamiento", apunta el facultativo.

El otro recurso asistencial disponible es el hospital de día, que va un paso más allá del servicio que dan los CAS. En la unidad de día, el tratamiento es más intensivo porque el paciente está allí desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde. El tratamiento suele duran unas ocho semanas y, al igual que en el caso del servicio de hospitalización, la terapia combina la intervención psicológica con la dispensación farmacológica oportuna en cada caso. El Sant Pau atendió en esta unidad a 105 personas, algunas de ellas derivadas del servicio de hospitalización.

Además de los 12 días de ingreso para iniciar la desintoxicación y las ocho semanas para trabajar la deshabituación en el hospital de día, los pacientes pueden continuar después con un seguimiento médico de un año en el mismo Sant Pau o en su CAS de referencia. Aunque la mayor parte de los usuarios son del área de referencia del hospital, la unidad de conductas adictivas del centro barcelonés recibe pacientes de toda Cataluña.