Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

Carmena gana tiempo para evitar la reprobación de Mayer pero tensa al PSOE

El pleno aplaza un mes la petición de cese del PP con un resquicio técnico que abre una brecha interna entre los socialistas

El pleno municipal, con los votos a favor de Ahora Madrid y del PSOE, ha decidido –tras un debate cuando menos intenso– aplazar un mes la proposición que debía reprobar esta mañana y pedir el cese de la concejal de Cultura, Celia Mayer, a petición del Partido Popular. El gobierno municipal, que preside Manuela Carmena (Ahora Madrid), ha apelado a un resquicio reglamentario para ganar tiempo en una cuestión clave para la unidad de su formación y que ha provocado también dudas en Ciudadanos y una bronca interna en el Partido Socialista. La portavoz municipal Rita Maestre, “consciente de que no es un cheque en blanco” y muy agradecida, se ha comprometido a llevar a cabo una investigación interna en un máximo de dos semanas para dilucidar las responsabilidades políticas de Mayer en asuntos como la detención de dos titiriteros en el Carnaval o la retirada errónea y extemporánea de vestigios franquistas de las calles de la ciudad.

Hasta anoche, la postura del PSOE (nueve ediles) era abstenerse, mientras que Ciudadanos (siete) se inclinaba por votar a favor de la reprobación y cese de Mayer, como pedía el PP (21). Así, el respaldo de Ahora Madrid (20) habría sido insuficiente para evitar que el pleno pidiera el cese de la concejal. En cualquier caso, la proposición no es vinculante, es decir, solo Carmena puede apartar del cargo a su edil, pero sí habría elevado la presión hasta un nivel insoportable.

En el último momento, Carmena activó a su principal negociador, Mauricio Valiente, tercer teniente de alcalde, para buscar una fórmula que permitiera, con el respaldo del PSOE, ganar tiempo. La solución ha pasado por el artículo 65.3 del reglamento del pleno, que permite a cualquier concejal pedir la retirada de un expediente para incorporar nuevos informes, aplazando su debate al siguiente pleno (un mes después). Como ha protestado (con mucho ímpetu y desobedeciendo a la presidenta del pleno, la propia Carmena) la portavoz municipal del PP, Esperanza Aguirre, esta disposición está pensada para otro tipo de asuntos. Pero la alcaldesa ha respondido: “Creo que es bonita esa preciosa poesía del gran Antonio Machado, estamos haciendo camino al andar. Es la primera vez que estamos en una reprobación, el que preside tiene que dar las instrucciones y los presididos tienen que cumplirlas. Me parece muy correcto que más adelante lo lleven a la Junta de Portavoces, pero ahora vamos a votar”.

Y se ha votado: Ciudadanos y el PP, en contra del aplazamiento; Ahora Madrid y PSOE, a favor. Notable ha sido el enfado de la portavoz socialista en temas culturales, Mar Espinar, que ha renunciado a su turno de intervención con esta escueta declaración: “Renuncio a mi turno porque entiendo que mi grupo va a apoyar lo que ha propuesto Ahora Madrid”. Con una postura gestual desafiante, ha demostrado su oposición a la decisión tomada por su líder, Purificación Causapié, que con sus votos mantiene a Carmena en la alcaldía.

Enfado del PP y el PSOE

Igual de enfadada se ha mostrado la concejal del PP Isabel Rosell, en quien Aguirre ha confiado la defensa de esta proposición. En su opinión, se trata de “una táctica dilatoria”. “Ustedes han decidido cerrar filas y mirar hacia otro lado, lo único importante es mantenerse en el poder a cualquier precio”, ha censurado Rossell. El PP ha anunciado que recurrirá en los tribunales.

La concejal de Ciudadanos Sofía Miranda había realizado antes una intervención ambigua, afirmando que “es necesario depurar responsabilidades” y que la investigación propuesta por Ahora Madrid “llega tarde”, pero añadiendo: “Todos cometemos errores, yo misma, usted e incluso la señora Aguirre. Ustedes, señores del PP, han puesto el listón muy alto, y hay que cerciorarse que lo que uno tiene en casa puede cumplir este listón. Es la primera vez desde 2006 que se propone una reprobación, lo penoso es que desde 2006 no se ha propuesto de nuevo con todo lo que ha pasado en este Ayuntamiento: una concejal del PP que robo cuadros, dos concejales imputados por el Madrid Arena, las ramificaciones de las tramas Gürtel y Púnica…”.

La portavoz del gobierno municipal, Rita Maestre, ha admitido “el tremendo error” cometido por Mayer con la retirada de vestigios franquistas, pero ha acusado al PP de “buscar titulares apocalípticos” con “un conjunto de descalificaciones y burdas mentiras”. “Hay dos formas de enfrentarse a los errores: una es tratar de solucionarlos y sobre eso tomar decisiones, esa es la opción de quien realmente quiere poner soluciones a los problemas; y luego está la opción de la cacería política, la ficción, el sectarismo”.

Así, Maestre ha propuesto y el PSOE ha concedido que se realice “una investigación interna sobre los sucedido en el Carnaval, el hecho fundamental aunque no el único de los errores, y otro sobre los procedimientos de contratación artística y las actividades programadas”. Pero ¿cuál es realmente la base de la reprobación contra Celia Mayer?

Hechos y titulares contra Mayer

Mayer habría recibido la censura del pleno por una acumulación de errores propios y escándalos mediáticos que comenzó en Navidades, con el alboroto alrededor de la cabalgata de Reyes Magos; en realidad, solo cambió el traje que vestían, pero para Aguirre aquello fue la demostración de que Ahora Madrid quería “acabar con las tradiciones cristianas”. Protestó el PP porque una mujer pudiera disfrazarse de rey mago en una cabalgata de distrito, pese a que tradicionalmente era un hombre el que se pintaba la cara de negro para ponerse en la piel de Baltasar. Y protestó porque no se permitiera a un colegio católico del Opus Dei tener su propia carroza por segregar en las aulas a niños y niñas, aunque se invitara a sus alumnos a sumarse al desfile como cualquier otro.

Las críticas a Mayer se recrudecieron cuando hace tres semanas decidió retirar una serie de vestigios franquistas, amparada por la Ley de Memoria Histórica pero sin antes haber obtenido los permisos administrativos correspondientes, e incluyendo además monumentos que difícilmente pueden ligarse a la dictadura.

Coincidió además en el tiempo con la polémica sobre una obra de títeres en la que un muñeco se burlaba con una pancarta alusiva a “Alka-ETA”. La Audiencia Nacional consideró que aquello era un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo y metió en prisión a los artistas cinco días. Mayer titubeó, al anunciar primero la denuncia de los hechos y luego apostar por retirarla. Aquello provocó una crisis en Ahora Madrid, al considerar Ganemos que la alcaldesa no había defendido con suficiente ahínco a su edil, que proviene de ese movimiento.