COMER Y BEBER

Cocidito madrileño

El plato de la Cruz Blanca de Vallecas tiene todo lo que se espera del guiso invernal por excelencia de la cocina madrileña

Aunque es difícil de creer, hay un establecimiento franquiciado en Madrid que se ha convertido en referencia gastronómica. Según su web, la cadena Cruz Blanca es parte del grupo Beer&Food, que regenta más de 400 cervecerías en España. Sorpresa: la de calle Carlos Martín Álvarez, 58, en Vallecas, no muy lejos del estadio del Rayo, es considerada desde hace años uno de los templos del cocido madrileño. Según ellos, el suyo es el mejor de Madrid: “Avalado por la más alta puntuación otorgada por el prestigioso Club de amigos del Cocido”. Un 9,3 sobre 10, desbancando a la santísima trinidad oficial de este plato: Lhardy, Malacatín y La Bola.

Obviamente, todo es relativo. Es imposible asegurar que el chef Antonio Cosmen, que regenta esta casa desde 2005, sea el mejor en una receta que sirven cientos, quizá miles, de establecimientos en la ciudad y se cocina a diario en incontables casas. Pero su cocido tiene todo lo que se espera del guiso invernal por excelencia de la cocina madrileña: una sopa sabrosa con fideo cabellín, garbanzos tiernos (traídos de Arevalo) y chorizo o morcilla de primer nivel (productos asturianos, como el cocinero, y más potentes que el Cantimpalos que se usa tradicionalmente en Madrid). Las raciones son pantagruélicas: esas bandejas que podrían alimentar un país pequeño rebosan de pelotas de carne, morcillo de ternera o hueso de jamón. Cosas muy básicas en apariencia, pero que a juzgar por lo que se utiliza otros lugares debe de ser dificilísimo de encontrar o se cobra al precio de la sangre de unicornio. Quizás eso sea lo mejor de esta cervecería, que demuestra que no es lo mismo estar orgulloso de lo que uno hace que ser pretencioso. Su carta, sea dicho de paso, es famosa también por otros platos de cuchara (como su laureada fabada), los calamares, o los callos.

Por cierto, si están pensando en ir, mejor que reserven antes: 91 477 34 38. De nada.