Un viaje a los orígenes de la Educación Física

El Instituto Nacional de Educación Física remodela el histórico museo de aparatos gimnásticos creado en 1892

Uno de los museos más singulares y desconocidos de Madrid se halla en la planta de acceso al Instituto Nacional de Educación Física, que celebra estos días el 50º cumpleaños en su sede de la Ciudad Universitaria. Recién remodelado para la ocasión, el museo procede del gimnasio creado en 1892 por el valenciano José María Martínez Bernabéu, que ejerció como maestro de Esgrima en la Academia de Artillería de Segovia.

Dotado de una honda vocación por la formación física de los cadetes, diseñó una serie de aparatos que encargó a carpinteros, ebanistas, herreros y cordeleros. Se construyeron 71 aparatos gimnásticos para mantenimiento, desarrollo muscular y rehabilitación, con madera de haya de Valsaín, cuerdas de cáñamo, pesas de bronce y metales de proyectiles artilleros de la Academia Militar segoviana.

Estos objetos podrían parecer surgidos de un museo de los horrores o de la tortura por su rara combinación de madera bruñida y hierro. Pero no hay tal. Las poleas, espalderas, combas, básculas, bancos de remos, aparatos espirométricos, mástiles, anillas, potros, bicicletas estáticas o picas fueron ideados para fortalecer la musculatura de aquellos cadetes, a los cuales Martínez Bernabéu adiestró tan concienzudamente que sus alumnos militares le pidieron que recreara el gimnasio para que la ciudadanía segoviana disfrutara también sus enseñanzas. Así lo hizo y su gimnasio civil, uno de los primeros de España de este tipo, funcionó hasta 50 años después de su muerte en 1912.

Ramón Martínez Esteve, hijo de Martínez Bernabéu, conservó aquel legado. En 1972, el museo-gimnasio fue trasladado a Madrid para ser instalado en la sede universitaria del Instituto Nacional.

Tablero para el organista

Uno de los primeros licenciados, Mariano García Carretero, escribió en 1971 su tesis de licenciatura sobre el gimnasio, que ha servido de base documental para su remodelación.
De entre los 71 ingenios, dispositivos y aparatos gimnásticos expuestos destaca por su complejidad un tablero con incrustaciones metálicas que fue construido por Martínez Bernabéu para el organista de la catedral de Segovia y que incluye un dispositivo para adiestrar los dedos de manos y pies. Otra de las joyas expuestas es un caballo de madera y cuero, con grupa de altura natural, para el aprendizaje de la monta. En los años 70, un foráneo ofreció sin éxito 18.000 euros por el caballete.

Esa colección de aparatos gimnásticos, única en España por su integridad, ha sido dispuesta y adaptada con criterios museográficos según un diseño de Alberto Pérez, de la empresa Curzon. Bajo la coordinación de Pilar Iruretagoyena, responsable de la Biblioteca del INEF, la exposición se muestra al público dentro de la oferta de actividades para conmemorar la onomástica del instituto, en la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, de la Universidad Politécnica.