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Comín: “Sin nuevos presupuestos no se puede aplicar el plan de choque”

El consejero de Salud estudiará “en qué condiciones” se puede hacer actividad privada en los hospitales públicos

Sin nuevos presupuestos en la Generalitat, adiós a reducir las listas de espera, restablecer la renta mínima de inserción o recuperar prestaciones de la Ley de dependencia. El consejero de Salud, Toni Comín, ha lanzado el aviso de que todas las medidas pactadas entre Junts pel Sí y la CUP para revertir los recortes sociales que sufre Cataluña penden de la aprobación de nuevos presupuestos en el Parlament. El titular de Salud ha asegurado esta mañana en una entrevista en TV3 que “las medidas del plan de choque social pactado solo se podrán hacer si se aprueban nuevos presupuestos”.

Los casi 100 millones de euros que se prevé dedicar a reducir las listas de espera –a final de mandato el consejero pretende reducir a la mitad el tiempo de espera en primeras visitas y pruebas diagnósticas y disminuir un 10% el número de personas que aguardan por una intervención quirúrgica– están condicionados también por unos nuevos presupuestos. “No hemos asumido ningún compromiso que no sepamos lo que vale, pero hay cosas que no se podrán hacer sin nuevos presupuestos”, ha explicado el consejero.

Una semana después de presentar su hoja de ruta ante el Parlament, el titular de Salud ha insistido en su apuesta por “reforzar el sistema público” echando de la red de hospitales públicos a operadores con ánimo de lucro. El próximo lunes, durante el consejo de administración del Servicio Catalán de la Salud (CatSalut), Comín formalizará la expulsión de la Clínica del Vallès y el Hospital General de Cataluña (HGC) –ambos propiedad del grupo empresarial Quironsalud– del Sistema Sanitario Integral de Utilización Pública (Siscat). “No es que paren su actividad el lunes, sino que no se renovará el contrato”, ha puntualizado el consejero. La actividad que hasta ahora realizaban ambos centros –en 2014, la Clínica del Vallès recibió 2.573 derivaciones para operaciones quirúrgicas y el HGC, 663– la asumirá, previsiblemente, el Parc Taulí de Sabadell.

El consejero dejó en el aire el caso del Sagrat Cor, otro hospital propiedad de Quironsalud, que realiza actividad ordinaria y es hospital de referencia de una parte del distrito del Eixample barcelonés. El contrato con esta clínica acaba en 2022 y el Departamento “está viendo” con qué mecanismo se efectúa la salida de este centro de Siscat. El titular de Salud ha insistido en que estas tres clínicas son los únicos operadores hospitalarios con ánimo de lucro del Siscat, pero no ha mencionado el caso de la Clínica Girona, propiedad de un grupo empresarial del mismo nombre, y que también está dentro de la red pública pese a tener ánimo de lucro. Comín ha reivindicado en varias ocasiones que, pese a ser una de las medidas contempladas en el plan de choque, la propuesta de sacar de la red pública a operadores con ánimo de lucro siempre ha sido suya.

El consejero también ha defendido la actividad privada que se hace dentro de centros públicos. Aunque ha reconocido que es un tema que ha generado muchas reflexiones éticas, el titular de Salud ha apostado por abrir el debate sobre “en qué condiciones hay que hacer esta actividad privada, no si se debe hacer o no”. Comín ha defendido que esta actividad privada ayuda a fidelizar a los profesionales. “Si no tuviésemos instrumentos como Barnaclínic, tendríamos profesionales del Hospital Clínic que se habrían ido”, ha manifestado, en referencia a la controvertida actividad que se realiza en el brazo privado del hospital Clínic.

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