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Excargos de Adif inflaron en 31 millones obras del AVE en Barcelona

El ente de infraestructuras certificó trabajos que no se ejecutaron o que se hicieron con materiales de peor calidad

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Altos cargos de Adif inflaron, en más de 31 millones de euros, el coste de las obras de un tramo del AVE en Barcelona. Así se desprende de una auditoría que el gestor de infraestructuras ferroviarias ha entregado a la juez que investiga una presunta trama de corrupción en torno a la alta velocidad. El informe, al que ha tenido acceso EL PAÍS, detalla que Adif certificó trabajos por 83 millones en un tramo de apenas dos kilómetros entre La Sagrera —donde se ubicará la segunda estación del AVE de Barcelona— y Trinitat. Algunos de los trabajos, sin embargo, no se ejecutaron, mientras que en otros se utilizaron materiales de peor calidad y técnicas más baratas, por lo que la obra debería haber costado casi un 40% menos, recoge la auditoría.

La investigación judicial, tutelada por el fiscal anticorrupción Emilio Sánchez Ulled, dio sus frutos en mayo de 2014. La Guardia Civil detuvo a una decena de personas —incluidos altos cargos de Adif en Cataluña, empresarios y técnicos— por malversación de fondos públicos. Según los investigadores, los funcionarios certificaron obras que la empresa adjudicataria (Corsán Corviam) no había ejecutado. A cambio de aceptar esos sobrecostes injustificados, la compañía “benefició económicamente” a los cargos de Adif pagándoles, entre otras cosas, un viaje a las pistas de esquí de Aspen, en Colorado (EE UU).

El fiscal cifró inicialmente la cantidad malversada en seis millones de euros, aunque el demoledor informe de Adif —encargado a una consultora de ingeniería— apunta a que la cifra puede elevarse ahora hasta los 31 millones. La construcción de la plataforma de la línea del AVE en el tramo de La Sagrera fue adjudicada a Corsán en 2008 por 85 millones —el mismo año en el que los funcionarios viajaron a Aspen— y finalizó tres años más tarde. En los últimos meses, la consultora ha comprobado sobre el terreno que ni las obras ni los materiales y técnicas empleados se corresponden con los que figuran en los proyectos oficiales.

Menos hormigón

La mayor parte del presupuesto se destinó a construir “estructuras” para el AVE: 36 millones de euros que, según la consultora, debieron ser solo 26 porque parte de los trabajos quedaron por hacer. En las pantallas (los laterales que protegen las vías) “no se ejecutaron gran parte de los anclajes al terreno previstos”, mientras que en el caso de las cimentaciones “no se ejecutaron los pilares previstos” y otros se sustituyeron por zanjas. Lo mismo ocurrió con algunos muros, que se cambiaron por “terraplenes” más económicos. El Pont del Treball, una de las zonas afectadas, se construyó “de una tipología diferente de la presupuestada”, mientras que las soleras (piezas horizontales en las que se asienta la estructura) tienen “menor dimensión” que las aprobadas en el proyecto. El forjado, por otra parte, se ha ejecutado en un 79% y no en su totalidad, como indicaban los informes.

La lista de distorsiones que explica la enorme diferencia de costes —el que se presupuestó y el real— es extensa. En el proyecto, por ejemplo, se habla de “barreras new jersey de hormigón” y de “láminas geotextiles” que no se han encontrado. La galería eléctrica se hizo “mediante marcos prefabricados”. Solo se han contabilizado 678 soldaduras (la mitad de las contabilizadas) y, en lugar de hormigón para los postes, se ha comprobado que se usaron “placas metálicas atornilladas y remachadas”.

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