El irreverente poema de los Ciutat de Barcelona genera una tormenta política

La oposición reprocha al teniente de alcalde Jaume Asens sus reiteradas ausencias y CiU pide su dimisión

"Mare meva, que no ni sé on ets, de qui només en tinc el nom…"

Mare nostra que esteu en el zel
sigui santificat el vostre cony
l’epidural, la llevadora,
vingui a nosaltres el vostre crit
el vostre amor, la vostra força.
Faci’s la vostra voluntat al nostre úter
sobre la terra.
El nostre dia de cada dia doneu-nos avui.
I no permeteu que els fills de puta
avortin l’amor, facin la guerra,
ans deslliureu-nos d’ells
pels segles dels segles,
Vagina.

Anem…

Traducción:

Madre nuestra que estas en el celo
sea santificado vuestro coño
la epidural la comadrona
venga a nosotros vuestra llamada
vuestro amor, vuestra fuerza
hágase su voluntad en nuestro útero
sobre la tierra
Nuestro día de cada día, denos hoy
y no permitáis que los hijos de puta
aborten el amor, hagan la guerra
liberémonos
por los siglos de los siglos.
Vagina...
Vamos...

Petición de dimisión, reproches por lo inadecuado del lugar y críticas de la Iglesia. Además de una polémica considerable en las redes sociales. Todo eso generó la lectura del irreverente poema Mare Nostra —una parodia del Padre Nuestro—a cargo de la poetisa que lo creó, Dolors Miquel, en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona en la ceremonia de la entrega de los Premios Ciutat de Barcelona el pasado lunes. Cuando lo leyó —Madre nuestra que estáis en el celo, sea santificado vuestro coño, la epidural, la comadrona.....— no dejó indiferente al público y Alberto Fernández Díaz, presidente del Partido Popular del Ayuntamiento se levantó y abandonó el acto. Fue un “esperpento”, remachó ayer el político popular que anunció que reclamaría “responsabilidades y el cese de quien por acción u omisión haya autorizado este mal llamado poema”. Y matizó que estudiarán “si más allá de la reprobación política pudiera haber reprobación penal por el lugar y el contenido”. El popular acusó a la alcaldesa, Ada Colau, de “faltar al respeto a los barceloneses” en un acto en “la casa de todos” y de “confundir la libertad con el derecho a la ofensa y el insulto con la creatividad”.

El ex alcalde Xavier Trias defendió la libertad de expresión pero consideró que “institucionalmente es una equivocación” programar una actuación como la de la poetisa: “Se tiene que tener cuidado y, sabiendo de qué van las cosas y pudiendo ofender las convicciones religiosas. ¿Verdad que no lo haríamos con otras religiones?” Desde ERC, su cabeza de filas, Alfred Bosch, consideró que “la libertad de expresión se tiene que defender y respetar, incluso, cuando no te gusta”.

El consistorio declinó ayer abundar sobre la polémica aunque de manera extraoficial dejó claro su apoyo a todo el contenido en las formas y en el fondo de la ceremonia de la entrega de los Ciutat de Barcelona, un acto que fue diseñado por Magda Puyo, directora del Institut del Teatre de Barcelona, y que se alejó del formato de otras ediciones.

Por su parte, Dolors Miquel no contestó a los intentos de este diario de hablar de la cuestión. La poetisa, premio Ciutat de Barcelona de poesía en 2005 y Gabriel Ferrater 2006, ha publicado más de una decena de libros. El poema Mare Nostra forma parte de uno de ellos, Missa pagesa, que ha sido interpretado en numerosas ocasiones, como en el escenario de La Seca en 2012 y, un año después, ese mismo poemario abrió la Universidad de Verano de las Baleares. La lectura del poema entre las solemnes piedras del Saló de Cent fue ampliamente debatida en las redes sociales y la poetisa recibió múltiples mensajes de apoyo, también alguna crítica, en su página de Facebook.

La Iglesia también manifestó su queja y el obispo de Terrassa, Josep Àngel Saiz, tildó ayer el poema de “blasfemo” y se preguntó hasta cuándo aguantará la paciencia de los católicos.Hasta la Conferencia Episcopal recordó la verdadera oración del Padre Nuestro en su cuenta en Twitter.

Fuera de la polémica sobre el acto de la entrega de premios Ciutat de Barcelona, la oposición municipal cargó en bloque ayer contra el teniente de alcalde Jaume Asens por no asistir —y es la octava vez— a la comisión de Derechos Sociales, Cultura y Deportes del Ayuntamiento “y eso que su asistencia constaba en su agenda pública” resaltó el regidor de CiU Jaume Ciurana que, visiblemente enojado, pidió la dimisión de Asens que es el cargo político del área. Ante sus ausencias, a quien le toca contestar sobre todas las cuestiones que se plantean de cultura es a la delegada del área, Berta Sureda, que es un cargo técnico, no político. Es ella la que afronta la crítica que se reitera desde la oposición y que se resume en una idea: “falta de política cultural” del gobierno que lidera Ada Colau.

“Que ocho meses después, ni siquiera asome la cabeza —por Asens— es un gran desprecio y si le da pereza, que lo deje”, insistía ayer Ciurana que en el mandato anterior asumió la cartera de cultura con el gobierno de CiU: “Es una cuestión de respeto institucional y personal”. El resto de los grupos municipales no se sumaron a la petición de dimisión pero sí criticaron las reiteradas ausencias de Asens y la “falta de política cultural” del gobierno de Barcelona en Comú. Juanjo Puigcorbé (ERC), Daniel Mòdol (PSC), Koldo Blanco (Ciutadans), Ánglels Estellers (PP) y Maria Rovira (CUP) coincidieron en instar al equipo de gobierno que aclare qué modelo cultural se quiere impulsar.