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Unos premios Ciutat de Barcelona ‘dispintinats’

Colau reivindica la cultura valiente y comprometida

Lo dijo la alcaldesa, Ada Colau, al término de la entrega de los premios Ciutat de Barcelona: “a esta ciudad le conviene dispintinarse. Dejar de lado los perjuicios y que fluyan las ideas y las emociones. Y os agradezco que hayáis roto el hielo en este Salón de Cent”. La de ayer fue una novedosa ceremonia de entrega de los premios que cada año otorga el Ayuntamiento de Barcelona para reconocer la creación, la investigación y las expresiones culturales. No solo por el inicio del acto —un mapping de Joan Rodon que deconstruía el retablo que preside el salón— sino por la oscuridad que reinaba en él y por las actuaciones que se intercalaron entre el desfile de los premiados. La poetisa Dolors Miquel —premio Ciutat de Barcelona de poesía 2005— interpretó La que mai no és dispintina y el poema Mare Nostra, una versión provocadora de la oración del Padre Nuestro que reivindica el cuerpo de la mujer y que empieza así: “Madre nuestra que estáis en el cielo, sea santificado vuestro coño, la epidural, la comadrona....”. El presidente del grupo popular, Alberto Fernández Díaz, se levantó y abandonó el acto, “enfadado por el tono”, según reconocieron fuentes de su formación. La actuación de la cantante Dolo Beltrán y la del grupo de cultura urbana Brodas Bros dieron un aire diferente a la que suele ser una ceremoniosa entrega de los premios, los primeros Ciutat de Barcelona de Ada Colau. Y el cambio se notó.

“La ciudad está viviendo un alto momento creativo a pesar de las dificultades que han tenido que afrontar todos los creadores, por la crisis pero también por las malas políticas”. Colau defendió la cultura “comprometida, valiente, que lucha contra las injusticias, la que apuesta por proyectos colectivos y la que es inclusiva, la que acoge a todos”. Un sentimiento de inclusión al que aludió Najat El Hachmi —Ciutat de Barcelona por La filla estrangera —cuando recogió la “B” tallada en madera: “durante muchos años Barcelona solo era para mí la ciudad a la que venía con mi familia a hacer papeles. Ahora es diferente”. La escritora dedicó el premio a todas las madres y las hijas extranjeras, que, como la protagonista del libro, “encuentran su lugar en la sociedad”.

Carles Capdevila, reconocido con el premio en la categoría de Medios de Comunicación por la conferencia Educar amb humor y por estar al frente del diario Ara durante cinco años, explicó que cederá los 7.000 euros del premio al Instituto de Oncología de la Vall d'Hebron y se comprometió a trabajar para conseguir “un periodismo cercano a los que sufren y crítico con todos los poderes”. Otro de los galardonados en la edición de este año, que no acudió a la ceremonia, fue el historiador Paul Preston por la proyección internacional de la ciudad de Barcelona.