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DIA DEL CÁNCER

En el bosque se vive mejor

Una empresa de arte mural decorará las paredes de la Unidad de Oncología Infantil del Hospital de Cruces para mejorar la estancia de los niños

¿Puede el arte cambiar la vida de las personas? Éste es el leitmotiv de la empresa bilbaína de arte mural Wallart y también el impulso de su último proyecto, 'Imagina el bosque', que en las próximas dos semanas transformará la Unidad de Oncología Infantil del Hospital Universitario de Cruces. "Cualquiera que haya pasado un tiempo, incluso breve, ingresado en un hospital, sabe que no es un lugar agradable, sino un entorno hostil", señala el director de proyectos de la firma, Aarón Diego. Es por eso que hace unos meses se puso en contacto con el hospital: "Llevábamos un tiempo queriendo colaborar, hacer algo más que nuestro trabajo. Fuimos a Cruces y les explicamos a qué nos dedicamos. Y dio la casualidad de que con ellos estaba trabajando ya la Fundación Aladina".

Esta organización benéfica, que lleva una década ayudando a los niños con cáncer, contrató el año pasado a una oncopsicóloga que atiende de forma gratuita tanto a los niños en tratamiento en el centro como a los familiares que lo necesitan, apuntan desde la Fundación. Ahora, aprovechando el Día Internacional del cáncer infantil, Wallart dará un paso más: empleará sus brochas y pinceles para convertir, en un par de semanas de trabajo y de forma altruista, los pasillos, salas y habitaciones de Oncología Infantil en un bosque.

¿Cómo será su nuevo aspecto? Los bocetos están listos para dar el primer brochazo y Aarón lo tiene claro: "Buscamos que los niños se sientan identificados con el dibujo, pero también que sea moderno, bonito, que esté hecho de modo que a todo el que lo vea le guste. Hay que tener en cuenta que hay niños de diferentes edades, también familiares que pasan allí tanto tiempo como ellos y, por último, es el lugar de trabajo de muchos profesionales". Combinarán el uso de vinilos decorativos y pintura para que animales y árboles conviertan en más agradable lo que para muchos niños es, durante etapas más o menos largas de su vida, su hogar. Y es que según Osakidetza, cada año unos 80 nuevos pacientes infantiles son atendidos en los hospitales vascos.

Buscamos comunicar a la sociedad y al arte

La iniciativa, además, coincide con la decisión del Departamento de Salud del Gobierno vasco de concentrar la atención oncológica en dos únicos centros, Cruces y el Hospital Universitario Donostia. Así, con el objetivo de aumentar la especialización y la calidad del servicio, Cruces pasará a ser el centro de referencia para Bizkaia y Araba. Detrás del proyecto, una doble máxima. En primer lugar, establecer un diálogo entre arte y sociedad. "Nuestro planteamiento ha sido siempre ponernos en el lugar de quien va a ver nuestras obras. Tenemos un entorno, una superficie y a quienes la observan. Y diseñamos los murales pensando en esa gente", afirma Aarón. Pensemos, por ejemplo, en los murales industriales de Detroit que Diego Rivera pintó en los años 30 del siglo pasado.

Son, en total, 27 frescos en los que el artista mexicano abordó la importancia de la industria del automóvil y de los obreros fabriles como motor del cambio social. O, más recientemente, en las pinturas del enigmático y mundialmente conocido Banksy. Entre ellas, la paloma de la paz con chaleco antibalas y el visor de un francotirador apuntándole al pecho que el británico dibujó en Belén, Cisjordania, sobre una pared donde 40 personas murieron en la Primera Intifada. Sumado a ello, un segundo paso: transformar el entorno para transformar nuestras vidas. Algo que, en el ámbito hospitalario, comenzó a ser demostrado hace casi tres décadas.

A principios de los noventa, el profesor de Arquitectura de la Universidad de Texas Robert Ulrich logró probar que los pacientes con acceso a alguna forma de naturaleza -un pequeño jardín o vistas a un parque cercano desde la habitación- se recuperan antes y necesitan menos analgésicos que aquellos con habitaciones interiores. También que las fotografías de agua y árboles en las paredes reducen los niveles de ansiedad y dolor de los enfermos. Una transformación que se inicia esta semana en Cruces con el diálogo entre arte y terapia a través de la pintura.