El Estado propone que la Biblioteca de Barcelona se llame Carmen Balcells

Acuerdo entre el Ministerio y el Ayuntamiento para desbloquear el proyecto

Carmen Balcells. El nombre de la superagente literaria es el que ha propuesto el Ministerio de Cultura para la Biblioteca Provincial de Barcelona. Un proyecto que en el tiempo de descuento y con el ejecutivo central en funciones ha conseguido lo que parecía imposible: que se desencalle después de haber permanecido prácticamente paralizado durante cuatro años.

El nombre de la Biblioteca fue uno de los aspectos tratados en la reunión mantenida ayer entre el secretario de Estado de Cultura, José Maria Lassalle, el director general de Bellas Artes, Miguel Ángel Recio y el teniente de alcalde Jaume Asens y la delegada de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, Berta Sureda.

“Vemos el proyecto de la Biblioteca de Barcelona como un espacio ambicioso que pueda acoger, por ejemplo, un centro de investigación del boom de las letras latinoamericanas que vino de la mano de Balcells”, en opinión de Lassalle. La copia del archivo digitalizado de la agente literaria que el Ministerio se comprometió a facilitar a la ciudad podría ser ubicada, también, en la futura Biblioteca. Una idea del secretario de Estado de Cultura que comparte Jaume Asens, tal como expresó en un debate municipal el pasado mes de diciembre a propósito del legado de Balcells.

El encuentro de los representantes de las dos administraciones sirvió para desbloquear la construcción de la Biblioteca con el compromiso de nombrar un comité técnico, que reunirá a arquitectos y otros expertos de ambas administraciones y revisará el proyecto y el presupuesto. La ventaja de nombrar un comité técnico es que funciona con independencia del gobierno con lo que, de alguna manera, se aísla de la coyuntura política de turno: “Para nosotros es una decisión satisfactoria porque, en la práctica, supone ponerlo en marcha después de años de indefinición”, explicaba Sureda al término del encuentro que calificó de cordial y positivo. “Estamos de acuerdo en la reducción de costes y en que se haga por fases”, apuntaba el secretario de Estado. De hecho, esa fue la propuesta que hizo él mismo al anterior gobierno municipal de Xavier Trias y que éste rechazó.

Ahora, el consistorio que lidera Ada Colau sí se ha avenido a revisar todo: los plazos de ejecución y el presupuesto que se cerró hace más de cuatro años en 40 millones de euros. Para el Ministerio, esa cantidad en los tiempos actuales es difícilmente asumible. “Estamos de acuerdo en intentar abaratar el coste porque los presupuestos de todas las grandes obras, como es la Biblioteca, han variado a la baja. Lo importante es, también, buscar la fórmula para que los técnicos reduzcan los plazos”, añadía Sureda. Ése es un punto en el que las posiciones del Ministerio y las del consistorio están más alejadas: los planes de Cultura pasaban por tres fases lo que suponía casi seis años de obras. Para Barcelona, son muchos años —la biblioteca lleva en danza desde 2003— y entiende que debería marcarse un horizonte más próximo: como máximo cuatro años. “Lo importante ahora es determinar esas fases, que se reajusten algunas de las dependencias de la biblioteca y que se puedan empezar las obras el año próximo”, apuntaba Lassalle.

La Biblioteca está proyectada en una pieza triangular de unos 6.000 metros cuadrados que va desde el actual aparcamiento de la estación de Francia hasta las vías. Serán 18.000 metros cuadrados de superficie con capacidad para almacenar 600.000 volúmenes, si se mantiene la distribución de espacios inicial diseñada por el despacho Nitidus Arquitectes. En esa superficie hay actualmente un edificio que se tiene que derribar. “Lo que sí mantenemos es que cuando se derribe esa construcción se tiene que continuar con los trabajos. No queremos un solar vacío por todo lo que supone”, añadía Sureda.