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El 64% de los inmigrantes atendidos por Cruz Roja no reciben ninguna prestación

Uno de cada tres personas en situación irregular perdió sus papeles por falta de empleo

A pesar de la mejora en los indicadores macroeconómicos, la pobreza se sigue cebando con fuerza con la población inmigrante en Cataluña. Este es el resumen del Observatorio anual presentado ayer por la Cruz Roja, que este año pone el foco en ese colectivo. “Solo el 36% de la población inmigrante que atendemos recibe alguna prestación social a pesar de que más del 57% está sin empleo”, explicó Antoni Aguilera, presidente de la ONG en Cataluña.

Se trata de un dato que desmonta de tópicos sobre el uso extensivo de los servicios sociales por parte de los inmigrantes o de una supervivencia basada en las ayudas. El Observatorio de 2013 mostraba que casi la mitad de personas de este colectivo recibía algún tipo de prestación contributiva (el paro) o no contributiva (como la renta mínima de inserción). La cobertura llegaba entonces hasta el 70% en la población autóctona. Los datos surgen de una encuesta telefónica a 899 personas venidas de fuera de España atendidas por los proyectos de atención a la pobreza de Cruz Roja.

Enric Morist, el coordinador de la ONG, denunció que la pobreza dentro de los inmigrantes es “más crónica y más intensa” y recordó que, de acuerdo con el Idescat, el riesgo de pobreza se duplica dentro de este colectivo. La menor incidencia de las prestaciones, explicó, está vinculada directamente a la precaridad laboral. El 36% de los inmigrantes atendidos tiene un empleo, aunque en la mitad de los casos no tienen ningún tipo de contrato, lo cual hace que no puedan solicitar prestaciones como el paro. “Casi un 30% dice que en los últimos cinco años ha perdido el trabajo y en el 77% de los casos se han empeorado las condiciones del empleo”, agregó Anna Sabaté, asesora del Observatorio.

El 76% de las personas encuestas puede tener tres comidas al día, si bien el comedor escolar juega un papel fundamental dentro de esta estadística, dice el informe. Casi un tercio de las familias en con hijos en edad escolar no pueden pagar este servicio. Sabaté también apuntó a que en algunas ocasiones los requisitos para ciertas ayudas expulsan a los inmigrantes, lo que explicaría también su exclusión de las ayudas.

Morist insistió en la necesidad de que el Gobierno se tome más en serio la pobreza. “Estamos frente a una tormenta perfecta: las personas de más de 50 años que han perdido el trabajo y de difícil reinserción. No está cotizando y llegarán a la jubilación con ingresos muy mínimos y sin una vivienda en propiedad. Y ya no se podrá vivir de la pensión de los abuelos, que ahora mantiene a muchos hogares”, denunció.