“No me podían sacar, me di la vuelta y tenía una masa de gente encima”

Tres familiares de las víctimas y una testigo de la tragedia explican la angustia y las consecuencias de la avalancha mortal en el pabellón municipal Madrid Arena en 2012

El juicio por la muerte de cinco jóvenes en una fiesta de Halloween en el pabellón municipal Madrid Arena en 2012 se ha reanudado esta mañana en la Audiencia Provincial con el testimonio de varios familiares de las víctimas; la Fiscalía pide para ellos una indemnización de hasta 174.000 euros. Además, una testigo que sufrió la avalancha mortal ha descrito la angustia del momento: “No me podían sacar, me di la vuelta y tenía la pierna en el suelo y una masa de gente encima”.

Ángel María Esteban Sanz, el primero en testificar, ha explicado que su hija Katia vivía con él y con su hermana Tania. Ambos acuden ahora al psiquiatra desde la tragedia, como también lo hace Verónica, la hermana de la fallecida Cristina Arce. Apenas cinco minutos ha durado cada una de las comparecencias. Verónica Arce ha tachado a los 15 acusados en el juicio de "gentuza" y ha añadido: "Todo lo que podamos hacer para que vayan a la cárcel hay que hacerlo, esperamos que se haga justicia pronto".

"Había una barbaridad de gente increíble"

A continuación, han prestado testimonio algunos de los heridos en la avalancha en la que perdieron la vida las cinco jóvenes. “Había una masificación de gente increíble, había muchísima gente. Desde que entré hasta que salí era una barbaridad la gente que allí había”, ha explicado Carmen R. sobre la pista central del pabellón.

Según esta testigo, antes del concierto recibió “un mensaje de un grupo de relaciones públicas que hablaba de una fiesta de 20.000 personas”, pese a que el aforo máximo del pabellón era de 10.000 personas. Una vez en la fiesta, ha explicado: “Metimos una botella dentro, me han registrado todo en otros eventos en el Madrid Arena y ese día no me registraron nada, no me pidieron el DNI ni me pasaron entrada por el lector. Se quedaron con la entrada y no vi nada más”.

Cuando entró a la pista central, “la increíble masificación de gente” le llevó a intentar escapar a través de uno de los pocos pasillos que no estaban bloqueados: “Había muchísima gente, tenías una persona aquí, otra aquí, intentar salir, porque no podía estar en ese lugar, era una barbaridad la gente que había”.

Así, ella y sus amigas (entre ellas, tres de las fallecidas: Katia Esteban, Cristina Arce y Rocío Oña) intentaron salir pero cayeron al suelo: “Cuando estábamos abajo yo estaba con ellas en ese momento porque nos caímos a la vez”. “No me podían sacar, me di la vuelta y tenía la pierna en el suelo y una masa de gente encima, intentaron cogerme de los brazos, de las piernas mientras estaban intentando sacar a los demás pero no podía sacar a la gente”, ha relatado.

“No había nadie que dirigiera ese salvamento, nadie estaba allí para poner calma”, ha añadido. Cuando fue rescatada, añade: “Nadie me dijo nada, sólo que me fuera a casa”. Sus tres amigas estaban muertas o a punto de morir.

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