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Identificadas las huellas más antiguas de Cataluña

Pertenecen a distintos grupos de los primeros vertebrados que pisaron tierra firme hace 280 millones de años

Las huellas más antiguas de Cataluña las dejaron impresas distintos grupos de tetrápodos, los primeros vertebrados que abandonaron el agua y pisaron tierra firme, hace la friolera de entre 280 y 290 millones de años (en el periodo Pérmico) y en el valle de Manyanet (Pallars Jussà, Lleida). Los rastros de estos animales anteriores a los dinosaurios han sido identificados por investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), el Institut Català de palentología Miquel Crusafont (ICP) y el Instituto de Ciencias de la Tierrra Jaume Almera del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El hallazgo aparece publicado en la revista Geological Magazinede la Cambridge University Press.

Las huellas pertenecen a diferentes especies de anfibios y reptiles primitivos entre los que figuran sinápsidos, el grupo que mucho después, hace unos 220 millones de años, daría lugar a los mamíferos en el Triásico. Uno de esos sinápsidos que dejó su rastro es el espectacular pelicosaurio Dimetrodon de hasta cuatro metros y una cresta o vela en el lomo. Las huellas fosilizadas (icnitas) del Valle de Manyanet, en el término municipal de Sarroca, se encuentran en dos zonas que corresponden a sendos ambientes distintos. Una es una zona fluvial de meandros y otra de aguas no confinadas. Allí vivían en el Pérmico los distintos tetrápodos (“cuatro patas” en griego), que desarrollaron pulmones y transformaron sus aletas en patas.

Entre las huellas, explica Eudald Mujal, investigador del Departamento de Geología de la UAB,  las hay de temnospóndilos (antepasados de los anfibios actuales) similares a las salamandras, de seymouriamorfos (grupo en la transición entre los anfibios y los animales que ya ponían huevos con cáscara) y de diadectomorfos (con aspecto de reptil y hasta dos metros de longuitud).

Al final del Pérmico (de hace 300 millones de años a hace 250) se produjo la mayor extinción que ha sufrido la Tierra, con la desaparición del 90 % de las especies, superior incluso a la extinción de finales del Cretácico que acabó con los dinosaurios.