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“Ecclestone solo hablaba con Camps”, afirma un testigo del ‘caso Fórmula 1’

El expiloto Adrián Campos agrava la situación judicial del expresidente valenciano

El expiloto Adrián Campos ha agravado este lunes la situación judicial del expresidente Francisco Camps, que está imputado en el caso Fórmula 1. Campos ha declarado, en línea con lo que mantiene el fiscal, que el expresidente promovió y negoció personalmente la celebración del Gran Premio de Europa de Fórmula 1, que se celebró en Valencia entre 2008 y 2012. Según ha explicado Campos en su declaración como testigo, el patrón de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone, "solo hablaba con Camps" porque el magnate "solo habla con presidentes".

Según el fiscal anticorrupción Vicente Torres, Camps utilizó una empresa privada, Valmor Sports, como fachada para firmar los acuerdos de celebración del Gran Premio, pero desde el principio sabía que sería la Generalitat valenciana la que correría con los gastos de organizar las carreras.

De ese modo, según la Fiscalía, evitaba aplicar las leyes de contratación del sector público y beneficiaba a terceros. Valmor fue creada con ese objetivo, según esa tesis. Y acabó siendo comprada por la Generalitat en el año 2012 con un coste para las arcas autonómicas cercano a los 40 millones de euros. Camps ha negado que se cometieran delitos y ha enmarcado su intervención en la búsqueda de mejorar el posicionamiento en el mundo de la Comunidad Valenciana.

Campos ha manifestado en el Juzgado de Instrucción número 2 de Valencia que Ecclestone se reunió por primera vez con Camps y otros excargos de la Generalitat en 2006. Y que al finalizar una de esas reuniones se llevó al patrón de la Fórmula 1 al puerto para mostrarle el lugar por donde podrían correr los monoplazas, como acabaría sucediendo dos años después.

El expiloto de Alzira ha añadido que tiempo después supo, a través de Ecclestone, que Camps tenía previsto dejarlo al margen del Gran Premio de la Fórmula 1. Un trabajo, al menos a nivel representativo, que acabó asumiendo el excampeón de motocilismo Jorge Martínez Aspar, que ha sido descrito como "muy amigo" del expresidente por otra testigo, la jefa de protocolo de la sociedad pública Circuito del Motor, Natalia Meneu.

Firma falsificada

También han ratificado el sentido de las declaraciones que ya hicieron ante la Fiscalía en su momento y con las que se armó la denuncia contra Camps los otros dos testigos que han comparecido este lunes. Se trata del exdirector de la Sociedad Proyectos Temáticos de la Comunidad Valenciana Nicolás Figueras, y del exjefe de gabinete de Camps Pablo Landecho.

Figueras ha declarado que su firma fue falsificada en el contrato por el que se prorrogó la celebración del Gran Premio de Valencia, que lleva fecha de 19 de julio de 2011, un día antes de que Camps dimitiera por su implicación en el caso de los trajes, del que fue absuelto por un jurado. El exdirector de la sociedad pública ha señalado que era imposible que hubiera firmado él, ya que se hallaba de viaje de novios.

Como la firma de Figueras era preceptiva, el contrato resultante es nulo, ha afirmado. En el acuerdo también se estampó un cuño sin su conocimiento. Y el documento no fue informado ni por la Abogacía de la Generalitat ni pasó por el consejo de administración de la empresa pública.

Landecho ha confirmado el imprevisto viaje que Camps les pidió organizar para viajar a Londres para entrevistarse con Ecclestone el 12 de julio de 2011, ocho días antes de la renuncia del expresidente. Se encontraban en Bruselas con motivo del proyecto de corredor ferroviario mediterráneo cuando Camps les pidió que preparasen el desplazamiento a la capital británica, donde presuntamente acordaron la prórroga de las carreras en Valencia. Debido a la premura no pudieron encontrar billetes de avión y finalmente el viaje se realizó por tren en el Euromed.

Además de Camps, en la causa está imputada —investigada según la nueva denominación judicial— la exconsejera de Turismo, Cultura y Deporte Lola Johnson y Aspar. El juez atribuye a los tres los posibles delitos de malversación y prevaricación. Y a Johnson también un delito societario.

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